Balcarce, la señal de su hijo y la decisión de seguir adelante

Balcarce, la señal de su hijo y la decisión de seguir adelante

En una entrevista con El Diario, Raquel relató que llegó a Balcarce atravesada por pérdidas familiares y la necesidad de reconstruir su vida. Hoy trabaja en el cuidado de los espacios verdes de la ciudad y su historia, marcada por la resiliencia, se convierte en un mensaje para otras mujeres: animarse también es una forma de salir adelante.

ENTRE ROSEDALES Y ESCALERAS, UN NUEVO COMIENZO

En la plaza Libertad, mientras el sonido de las máquinas de podar se mezcla con el movimiento cotidiano de los vecinos, Raquel Fernández pasa gran parte de sus mañanas trabajando. No está sola: forma parte de un grupo de siete mujeres que se desempeñan en distintas tareas vinculadas al mantenimiento de los espacios públicos. "Somos siete chicas trabajando en lo que es poda en las plazas. A mí me toca siempre acá, en la plaza Libertad, aunque también nos movemos por las otras plazas y plazoletas", cuenta.

Su tarea principal consiste en el mantenimiento de arbustos y rosales. En algunos casos, incluso deben trabajar en altura, utilizando escaleras y maquinaria específica. "Hay un placero que se ocupa de ciertas cosas, pero muchas veces nos piden que lo ayudemos. Nosotros hacemos la poda general del espacio verde. Para lo que es más alto ya hay una cuadrilla de hombres", explica.

Dentro del equipo femenino cada una cumple diferentes funciones. Junto a Raquel trabajan dos Daniela, Patricia, Estefi, Loana y Daiana, con quienes conforma el grupo de mujeres que realiza distintas tareas vinculadas al mantenimiento de los espacios públicos. "Cada una tiene su sector. También hay chicas que están en el relleno sanitario y a veces las traen a ayudar a las plazas o a los bulevares. No somos solamente las que estamos podando", aclara.

Raquel forma parte de la cooperativa de vivienda y trabajo, que articula tareas con el Municipio. Hace apenas unos meses que comenzó en el puesto, pero ya siente que encontró un lugar. "Hace poquito que empecé. Estuve insistiendo mucho buscando trabajo y en diciembre me llamaron. Me pusieron en este sector de poda. Yo no sabía podar profesionalmente, pero algo aprendí de chica porque mi papá tenía un jardín enorme y siempre lo ayudaba", recuerda.

ANIMARSE A LO DESCONOCIDO

Para Raquel, aceptar este trabajo fue también un desafío personal. No venía de ese rubro, ni imaginaba que terminaría trabajando con herramientas, escaleras y maquinaria. "Dije: me animo. Nada que ver con lo que yo venía haciendo antes, pero cuando uno quiere trabajar, trabaja de lo que sea. Hay que animarse", afirma.

El trabajo tiene su lado exigente. La maquinaria pesa y el esfuerzo físico se siente."La máquina es pesada. Al principio tal vez no se nota tanto, pero después de veinte minutos ya pesa bastante. Tenés que ir acomodándote, buscar la forma de trabajar para no cansarte tanto. Y cuando subís a la escalera también hay que tener cuidado porque el terreno no es parejo", explica.

Aun así, asegura que con el tiempo el cuerpo se adapta. "Con mi contextura física imaginate… estoy sacando músculos ahora", dice entre risas. "Además ya estoy pisando los 51 años, así que para mí también es todo un desafío".

Las jornadas comienzan temprano y se extienden hasta el mediodía o primeras horas de la tarde. "Trabajamos de mañana, más ahora en verano. Es de corrido hasta alrededor de las dos de la tarde. Hay momentos de descanso, pero descansar no significa sentarte y no hacer nada. Muchas veces aprovechamos para juntar hojas o limpiar lo que fuimos podando".

CUIDAR LO QUE

ES DE TODOS

Para Raquel, el trabajo tiene además un sentido especial: el de contribuir al cuidado de un espacio que pertenece a toda la comunidad. "El propósito es cuidar el espacio verde, que es de todos. Está bueno involucrarse en eso", reflexiona.

También sabe que su presencia -y la de sus compañeras- sorprende a muchos vecinos. "Todavía hay gente que se sorprende de vernos trabajando en esto, porque durante mucho tiempo fueron tareas que hacían solamente hombres. Pero también está bueno dejar atrás esa idea", sostiene.

En el día a día, además del esfuerzo físico, aparecen situaciones curiosas con quienes pasan por la plaza. "Hay vecinos que entienden el trabajo y otros que te dicen cosas como '¿no es muy temprano para tomar mate?'. Pero no saben que el trabajo es pesado y que cada descanso tiene que ver con la tarea que estás haciendo", cuenta.

Pese a todo, asegura que disfruta el trabajo. "Es relajante. Estás todo el tiempo en contacto con el verde, al aire libre. Eso también ayuda mucho".

UNA DECISIÓN FAMILIAR QUE CAMBIÓ SU VIDA

Raquel no nació en Balcarce. Durante más de cuatro décadas vivió en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Palermo, donde trabajaba como administrativa en una empresa dedicada a la seguridad e higiene laboral que prestaba servicios para grandes firmas como Toyota y Arcor.

Sin embargo, hace poco más de dos años su vida tomó un rumbo inesperado. Una situación familiar delicada la llevó a tomar una decisión difícil: dejar su trabajo y mudarse a Balcarce para cuidar a su padre.

"Yo tenía a mi mamá ya grande, un hermano con discapacidad y mi papá había quedado prácticamente postrado. Así que en un momento dije: 'Bueno, cuelgo la llave de mi trabajo'. Hasta el día de hoy me siguen llamando, pero yo sabía que tenía que dedicarme a mi familia", cuenta.

Se instaló entonces en Balcarce para acompañar a su padre en sus últimos tiempos. La ciudad, en realidad, no le era ajena: desde chica la visitaba durante las vacaciones junto a su familia, ya que su padre tenía parientes en la ciudad. "Siempre veníamos y siempre me gustó", recuerda. Durante meses su vida giró en torno al cuidado familiar, hasta que finalmente llegó el desenlace más doloroso. "Fue un momento muy duro, pero yo sabía que tenía que estar ahí", agrega.

Con el paso de los meses comenzó a ordenar nuevamente su vida, ocupándose también de los trámites y responsabilidades que implicaba acompañar a su madre y a su hermano. Pero cuando parecía que la situación empezaba a acomodarse, otro golpe inesperado cambiaría todo.

BALCARCE Y

EL DESTINO

En medio de ese proceso, Nicolás, su hijo mayor, viene a Balcarce a proponerle a Raquel que regresara a la Capital para retomar su vida. "Me dijo: 'Mamá, volvé. Yo me encargo de la familia que quedó acá'. Y por esas cosas que tenemos las mamás, decidí quedarme un tiempo más en Balcarce", relata.

Esa decisión, tomada casi por intuición, terminaría siendo decisiva. Al poco tiempo, su hijo sufrió un accidente aparentemente menor. Fue al hospital para hacerse ver, pero los estudios revelaron algo mucho más grave: tenía cáncer. "Ahí empezó todo. Un cáncer muy raro, uno en millones", explica.

Durante un año y medio la vida de Raquel transcurrió entre viajes constantes. El tratamiento comenzó en Balcarce con el Dr. Antonio Dojas y luego continuó en Buenos Aires, en el Instituto "Ángel H. Roffo", uno de los centros oncológicos de referencia del país. "Era ir y venir todo el tiempo. Fueron meses muy duros", recuerda. Finalmente, después de una larga lucha, su hijo falleció en abril de 2025.

La pérdida fue devastadora. Sin embargo, con el paso de los días comenzó a encontrar una forma de resignificar todo lo vivido. "Yo sentí que quizás la idea de mi papá y de mi hijo era que me quedara en Balcarce", dice.

Ese mismo día decidió volver definitivamente a la ciudad. Al poco tiempo comenzó a salir a buscar trabajo y a golpear puertas. Se anotó en distintos lugares, insistió en dependencias municipales y cooperativas, y siguió intentando hasta que finalmente llegó la oportunidad laboral que hoy le permite reconstruir su vida.

"Me puse las pilas, busqué trabajo en todos lados. Sabía que algo iba a salir", asegura. Hoy, instalada en Balcarce, encuentra en la tranquilidad de la ciudad un contraste profundo con el ritmo de la Capital. "Allá vivía en Palermo, imaginate lo que es. Acá encontré algo que necesitaba mucho: paz".

Acostumbrada durante más de cuarenta años al ritmo intenso de la ciudad de Buenos Aires, Raquel reconoce que uno de los mayores contrastes que encontró al instalarse en Balcarce fue la tranquilidad. Mientras en la Capital salir a la calle implica muchas veces estar en alerta incluso a plena luz del día, en esta ciudad volvió a experimentar la sensación de caminar con calma.

"Allá siempre salís con cuidado, incluso a las tres de la tarde. Acá al principio me resultaba raro salir tan relajada", cuenta. Esa diferencia, asegura, es algo que hoy valora profundamente. "Yo necesitaba paz después de todo lo que pasó. Balcarce es un lugar muy lindo, muy tranquilo, y la plaza Libertad es de las más hermosas que he visto", afirma.

ANIMARSE E INSISTIR

Raquel vuelve una y otra vez sobre una idea que atraviesa toda su historia: animarse. Para ella, más allá de que algunos trabajos sigan siendo vistos como "de hombres", lo importante es insistir y no quedarse con el primer "no".

"El no siempre lo tenés, pero como el no ya lo tenés, ¿qué te cuesta ir por el sí?", reflexiona. Y asegura que muchas veces el principal límite aparece antes de intentar. "Cuando vos buscás trabajo tenés que ir convencido de que podés hacerlo. No porque hayas hecho un curso o un taller, sino porque estás dispuesto a aprender. No está mal preguntar. Si algo no lo entiendo, digo: 'Mirá, la verdad no lo sé, ¿me lo explicás?'".

Para Raquel, una de las claves es no quedarse únicamente con aquello que uno ya sabe hacer. "Hay mucha gente que aprendió un solo oficio y va a buscar trabajo solamente de eso. Y a veces también hay que animarse a probar otra cosa. Capaz que esto ya lo sabés hacer, pero esto otro también lo podés aprender".

En ese sentido, sostiene que la búsqueda laboral exige cierta apertura. "No hay que ser tan exquisitos a la hora de buscar laburo. Si aparece una oportunidad y sentís que podés hacerlo, hay que intentarlo".

APRENDER HACIENDO

En su caso, por ejemplo, nunca había manejado una máquina como las que hoy utiliza para la poda o el corte de pasto. La experiencia llegó recién cuando comenzó a trabajar en el mantenimiento de espacios verdes. "Yo me sentía capacitada para hacerlo, pero jamás había agarrado una máquina tan pesada. Hace unos meses empecé con la poda y ahí supe realmente el peso que tienen", cuenta.

Recuerda que cuando era chica ayudaba a su padre con el jardín, pero en aquel momento todo se hacía de manera manual. "Antes ni existían estas máquinas. Mi papá hacía todo a mano". Aun así, nunca se sintió limitada para intentarlo. "Si después hay algo físico que realmente no podés hacer, se habla y se busca la manera. No quiere decir que no puedas trabajar, sino que hay que encontrar otra forma".

También remarca la importancia de conocer los propios límites y poder expresarlos. "A veces las mujeres piensan que si dicen que algo es muy pesado las van a echar. Capaz que sí, pero el no ya lo tenés. Lo importante es probar y decir la verdad. El otro no puede adivinar qué límite tenés".

Con el tiempo, su presencia trabajando en la plaza también empezó a despertar curiosidad en otras mujeres que pasan por el lugar. "Se me han acercado varias a preguntarme cómo hice para entrar, dónde fui o si es muy difícil", cuenta.

Para ella, ese interés tiene un valor especial porque puede convertirse en un estímulo para otras. "Yo creo que cuando las mujeres ven a otra trabajando en algo así, también se animan un poco más". En ese sentido, insiste en que lo fundamental es la decisión personal. "No tiene que ver con lo que piense el otro de vos, sino con lo que pensás vos de vos mismo. Si vos creés que lo podés hacer, hay que intentarlo".

EL EMPUJÓN DE SU HIJO

En medio de la conversación, su historia vuelve inevitablemente a su hijo. Raquel recuerda que cuando se anotó en los talleres del área de Producción y Empleo dudaba entre carpintería y jardinería. "Mi hijo me decía: 'Ma, anotate en carpintería'. Él había empezado herrería y quería que después hagamos muebles juntos, combinando hierro y madera", recuerda.

Finalmente eligió ese taller y ambos compartieron esa experiencia de aprendizaje. Incluso en medio de su enfermedad, él siguió adelante con sus proyectos. "Estaba enfermo, tenía cáncer en el hombro, pero igual siguió trabajando. Hizo el bicicletero que está en el CIPS usando la mano izquierda. No se tiró abajo. Decía que quería seguir". Ambos terminaron el curso y recibieron su certificado a fines de 2024. "Él concluyó lo que quería hacer. Dejó su marquita".

LA RESPONSABILIDAD DE TRABAJAR

Más allá del oficio que se desempeñe, Raquel sostiene que hay algo que siempre debe mantenerse: la responsabilidad. "Conseguir trabajo cuesta mucho. Entonces cuando lo conseguís tenés que responder", afirma.

Para ella, esa actitud no depende del tipo de tarea ni de si hay o no supervisión. "La responsabilidad tiene que ser la misma que cuando estás sentado al lado de tu jefe que cuando estás solo en tu lugar de trabajo".

Recuerda que cuando trabajaba como administrativa en una empresa de seguridad e higiene el trabajo se realizaba en equipo. "Si yo me la pasaba tomando mate, el informe no salía. Éramos dos personas trabajando y cada uno tenía su parte".

Por eso insiste en que el compromiso con el trabajo habla también de la persona. "No importa si estás podando en una plaza o trabajando en una oficina. La forma en que trabajás habla de vos".

UNA GORRA, UN RECUERDO Y UNA PRESENCIA

Mientras avanza la mañana en la plaza Libertad, Raquel se cubre del sol con su gorra blanca. No es una gorra cualquiera. En el frente lleva el rostro de Juan Manuel Fangio, el ídolo de Balcarce y una de las grandes pasiones de su hijo, fanático de los fierros.

La gorra era de Nicolás. Hoy la acompaña cada día de trabajo, como una presencia silenciosa que sigue caminando a su lado entre los rosales y los senderos de la plaza.

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Edición 07 de marzo de 2026

Nº 7449

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Lo destacado - Balcarce

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Necrológicas

Roberto Lopez "Coco" (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 27 de enero de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos fueron velados e inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso religioso en sala velatoria, el martes 27 a las 16.30. Casa de duelo: calle 26 Nº 632. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Minaudo Jose "Beta" (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 27 de enero de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso religioso en sala velatoria, el miércoles de 7 a 9.30. Casa de duelo: Av. Centenario Nº 1840. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.

Diego Gustavo Sanchez (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 16 de diciembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego ser trasladados a la ciudad de Miramar donde serán cremados en el Crematorio Privado el jueves 18 a las 9. Casa de duelo: calle 46 Nº 1162. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Mario Juan Aguilar (EL NEGRO) (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 16 de diciembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego velados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el martes 16 a las 19. Casa de duelo: calle 22 Nº 109. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Margarita Garcia vda de Perez ( NEGRA )

(q.e.p.d.). Falleció en Balcarce el 3 de noviembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos fueron velados e inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el martes 4 a las 16.30. Casa de duelo: calle 108 Nº 500. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.

Dora Felisa Madrid (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 4 de noviembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados paraluego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el miércoles 5 a las 11. Casa de duelo: calle 13 Nº 717. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.

Maxima Rivero (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 4 de noviembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos fueron velados e inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el martes 4 a las 17.30. Casa de duelo: calle 33 Nº 373. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Mirta Elisa Lopez, (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 3 de noviembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos serán velados para posteriormente ser trasladados hacia la ciudad de Miramar donde serán cremados en día y horario a confirmar. Casa de duelo: calle 26 Nº 426. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Francisca Juliana Ledesma (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 3 de noviembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el martes 4 a las 11. Casa de duelo: Barrio Alborada Nº 93. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.

Herrera Domingo Ignacio (MINGO) (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 3 de noviembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos fueron velados e inhumados en el Cementerio Privado Parque de la Sierra, previo oficio religioso en sala velatoria, el lunes a las 15.30. Casa de duelo: Barrio calle 3 Nº 280. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.