El Banco de Alimentos redobla su trabajo solidario

El Banco de Alimentos redobla su trabajo solidario

A mediados de 2016  un pequeño grupo de vecinos comenzó a trabajar en la formación de  un Banco de Alimentos.

La idea  era sumarse a lo que ya estaba, desde 2001, en marcha en muchos lugares del país, colectando alimentos y otros productos rescatados desde distintos ámbitos para entregar a instituciones que asistieran a personas necesitadas.

Lo que empezó casi tímidamente tuvo desde entonces un crecimiento que lo fue convirtiendo en pilar fundamental de la asistencia alimenticia en nuestra ciudad e incluso proveyendo de algunos productos a Bancos vecinos con los que comenzó a trabajar en red.

Un año después, ya en plena actividad el Banco tuvo su inauguración oficial, pasando a ser formalmente parte de la red nacional.

Sumó entonces un depósito y centro de distribución en calle 43 entre avenida Centenario y calle 18.El número de voluntarios - sin banderías políticas, ni religiosas- se acrecentó y de ese modo la colaboración a las instituciones se fortificó.

La aparición del Coronavirus generó, con el aislamiento social obligatorio, una brusca caída de recursos a las principales proveedoras de comida a los más necesitados. Y en  medio de la crisis el Banco de Alimentos se convirtió, con su asistencia, en la tabla de salvación (al menos en lo alimenticio) para esas agrupaciones y, por intercesión de éstas, para una  cada vez mayor cantidad de balcarceños que de este modo pueden tener  un plato de comida en sus mesas.

«El Banco no da de comer a nadie, apoya a los que ayudan a paliar el hambre. Hacemos de nexo entre los donantes y las instituciones que se ocupan de asistir a los necesitados», definió tiempo atrás el ingeniero agrónomo Javier Fornieles, quien hoy encabeza la entidad local.

En diálogo «on line» (atento a las restricciones  a las que obliga  la cuarentena) con El Diario, Fornieles se refirió a la encomiable labor que  hoy, más que nunca se lleva adelante desde el Banco de Alimentos.

«Nuestra misión es ayudar al que sufre hambre. Somos una organización sin fines de lucro que contribuye a reducir el hambre, mejorar la nutrición y evitar el desperdicio de alimentos. Buscamos ser un puente entre los que sufren hambre y aquellos que desean colaborar a través de un canal transparente y eficiente que les garantice que su donación llegará a personas que no tienen asegurada su alimentación» comentó a modo de resumen de la labor que llevan adelante.

Es sabido que el Banco de Alimentos cumple desde su creación un rol fundamental en la ayuda a muchas instituciones de Balcarce.

- ¿Hasta que punto se ha visto potenciada esa ayuda ante la situación actual?

 »Gracias a Dios, nuestra comunidad posee un espíritu solidario muy alto, con lo cual gran cantidad de gente se nos ha acercado a ofrecernos todo tipo de ayuda.  Sin ellos nada podríamos hacer.  Me gustaría aprovechar esta oportunidad para hacerles llegar a todos un enorme agradecimiento por el esfuerzo que hacen para colaborar con aquellos que no la están pasando bien».

- ¿Se han sumado nuevas instituciones a las que habitualmente asistían?

«Hasta antes de llegar a esta situación actual, el Banco atendía a 17 instituciones, que representan aproximadamente 1.200 personas.  Ahora se nos han agregado otras 15 nuevas, con 1.100 personas más.  O sea que en este tiempo hemos duplicado prácticamente la cantidad de personas asistidas.

Hasta antes de esta situación, nosotros entregábamos entre 4.000 y 5.000 kgs. de alimentos por mes.  Ahora vamos a duplicar dicha cifra pese a que tenemos serios problemas en conseguirlos, ya que la cadena de proveedores está muy saturada, y muchos no nos pueden abastecer. 

- ¿Cuentan con la suficiente cantidad de alimentos y productos para satisfacer la demanda?

«Por el momento, estamos entregando alimentos a todas las instituciones que se acercan.  Desde ya que nos gustaría poder entregar un abanico de productos mucho más amplio, pero no contamos con la diversidad de alimentos que consideramos sería lo óptimo.  Debido a la cuarentena, tenemos interrumpido el rescate que hacemos en el mercado frutihortícola Procosud.  El mismo esperamos reanudarlo apenas se flexibilice un poco la situación.

- ¿Ha crecido la colaboración desde las empresas y /o particulares desde la aparición de la pandemia?

«Si, por suerte hemos tenido una muy buena respuesta de las empresas.  Si consideramos que salimos a pedir ayuda en forma posterior a la colecta que se hizo para la sala de terapia del Hospital, colecta ésta que ha sumado una cantidad de fondos que jamás se hubiese pensado se iba a lograr. Nuestras expectativas eran mucho más moderadas respecto a la colaboración que hasta el momento hemos tenido».

- ¿Tienen la cantidad de personas y medios suficientes para llevar adelante la recepción, acopio y entrega de productos?

«Se nos ha duplicado el trabajo, y todavía no estamos con la cantidad suficiente de voluntarios para atenderlo.  Ahora estamos haciendo un convenio con la Facultad de Ciencias Agrarias para ver si conseguimos un compromiso de estudiantes y docentes para que nos ayuden, ya que en el Banco somos todos voluntarios, y nuestros tiempos son limitantes.  Y por supuesto, a todos aquellos que se quieran acercar a dar una mano, encantados de recibirlos. Es muy gratificante la tarea de ayudar al prójimo, no pagamos con plata, pagamos con una gratificación que el dinero no puede darnos». 

- El trabajo de los Bancos en red es invaluable ¿Qué rol juega Balcarce en cuanto a los aportes que desde nuestro medio se hacen a otros bancos?

«El Banco de Balcarce en este momento está jugando un rol fundamental en la Red Nacional de Bancos de Alimentos.  Estamos realizando un rescate de papas que nos dona la empresa McCain, y coordinando la entrega de la misma a distintos lugares del país.  Esa papa llega no solo a otros Bancos, sino también a diversos municipios que se comunican con nosotros para coordinar el rescate.  O sea que desde Balcarce la estamos haciendo llegar a distintos lugares del país».

- ¿Imaginaba en lo personal tener que enfrentarse a una situación así?

«No, nunca. No estábamos preparados para enfrentar este escenario.  En el Banco somos 14 voluntarios, todos se pusieron las pilas y estamos todos ‘a cuatro manos’ para poder atajar la demanda creciente.  Por suerte tenemos un equipo de lujo, con 14 leones que están dejando todo en la cancha.  Sin la enorme entrega de ellos, no habría manera de atender esta situación».

«Por otra parte, nos preocupa mucho saber cuanto tiempo va a durar esta situación. ¿Un año, 6 meses?. No lo tenemos claro, pero sí tenemos bien claro que la solidaridad de la gente no va a ser estable durante tanto tiempo, como es lógico.  Por eso, es fundamental que cuanto antes todos podamos volver a trabajar, ya que no es posible mantener este esquema durante demasiado tiempo. Que los efectos del hambre no sean peores que los de la pandemia».  

- Saliendo del escenario actual ¿Piensa que en algún momento podremos «celebrar» la desaparición de los Bancos de Alimentos por no ser necesarios?

«Es lo que todos soñamos, que llegue el día que haya que cerrar el Banco porque ya no es necesario seguir asistiendo a familias carenciadas, por no tener a las mismas.Yo creo que todas las instituciones que trabajan en lo social, hacemos un enorme esfuerzo y dedicamos mucho, mucho dinero y horas hombre, en asistir a los necesitados.  Pero lamentablemente, se dedica muy poco esfuerzo y muy pocas horas, en trabajar para que no haya familias en situación de tener que ser asistidas.  La asistencia es mucho más sencilla que la promoción, y por eso sucede esto. Pero el enorme desafío que tenemos todos, es trabajar en la promoción.  Vuelvo a insistir, si pudiéramos sumar a todas las instituciones (Cáritas, Iglesias Evangélicas, y tantas otras), y pudiéramos cuantificar horas hombre y dinero invertido, se trataría de sumas muy importantes, que sí resuelven el problema del día, pero no brindamos soluciones de largo plazo. Quiera Dios que algún día podamos cerrar el Banco».