Cada domingo lleva un plato de comida caliente a quienes más lo necesitan
Hay gestos solidarios que nacen lejos de los flashes y las redes sociales. Acciones que se sostienen en silencio, sin buscar reconocimiento, con la única intención de tender una mano a quienes atraviesan momentos difíciles. Ese es el camino que eligió Marcio Amado Cunqueiro, quien desde hace cuatro inviernos dedica parte de sus domingos a preparar y repartir comida caliente en distintos barrios de Balcarce.
La iniciativa comenzó casi de manera espontánea y con el tiempo se transformó en un compromiso familiar. Junto a su esposa y sus hijas, Amado Cunqueiro aprovecha las tardes de los domingos para cocinar y recorrer aquellos sectores de la ciudad donde saben que hay vecinos que necesitan una ayuda. "No tenemos un lugar fijo. Nos enteramos de alguna necesidad en determinado barrio y vamos hasta ahí", explicó.
UNA COCINA SOBRE RUEDAS
Para llevar adelante la tarea cuentan con una herramienta muy particular: una combi adaptada como cocina móvil. El vehículo había sido utilizado años atrás como motorhome durante su etapa vinculada al automovilismo y hoy encontró un destino completamente distinto.
"Tenemos cocina, pileta y todo lo necesario para preparar la comida ahí mismo. Abrimos la puerta lateral, armamos una mesa y empezamos a repartir las viandas", contó. Generalmente preparan arroz con pollo, fideos con tuco y otras comidas calientes que permitan afrontar las bajas temperaturas del invierno.
La difusión del lugar donde estarán se realiza apenas unas horas antes de comenzar. La decisión no es casual. "Nos pasó que algunas personas se aprovechaban de la situación. Aprendimos de eso y ahora avisamos sobre la marcha, cuando ya estamos instalados en el barrio", señaló.
UNA AYUDA QUE TAMBIÉN BUSCA GENERAR COMPROMISO
Además de entregar un plato de comida, Amado Cunqueiro intenta transmitir otro mensaje. "Siempre digo que es mejor enseñar a pescar que regalar el pescado. Muchas veces les pido que después me ayuden con alguna tarea sencilla, como barrer la vereda o limpiar un vidrio del negocio. Muchos cumplen y vuelven. La idea es que también haya un intercambio y un compromiso", explicó.
El objetivo principal, sin embargo, sigue siendo el mismo: que nadie termine el domingo sin una comida caliente. "Por lo menos queremos que se vayan a dormir con la panza calentita para arrancar la semana un poco mejor", resumió.
UNA RED DE AYUDA SILENCIOSA
La propuesta también es posible gracias al aporte de vecinos que colaboran de manera anónima. "No quieren aparecer ni que se los nombre, pero siempre hay gente que acerca alimentos o alguna ayuda para poder cocinar", comentó.
Quienes deseen sumarse pueden colaborar con alimentos no perecederos como arroz, fideos, puré de tomate, aceite y otros ingredientes básicos. También reciben donaciones de pollo u otros productos frescos que permitan preparar las viandas de cada domingo.
Para Amado Cunqueiro, cualquier aporte, por pequeño que sea, suma. "Con un poquito que cada uno pueda colaborar, entre todos podemos dar una mano", concluyó.
