"No trato de imitar a nadie": Daniel Chappet y el sonido de una identidad propia
El teléfono sonó hace aproximadamente un mes, aunque la idea venía gestándose desde hacía bastante más tiempo. Del otro lado estaba su amigo Carlos "Charlie" Palermo, bajista y productor musical de la banda que acompaña a Mario Pergolini en "Otro Día Perdido", el programa televisivo que en los últimos días volvió a poner al conductor en el centro de la escena mediática nacional.
La propuesta era concreta: sumarse a una de las aperturas musicales del ciclo con su armónica cromática. Para muchos músicos hubiese sido una oportunidad imposible de rechazar sin pensarlo demasiado. Pero él dudó.
"No quería ir a la tele y pasarla mal", admite a El Diario. Ahora, entre risas, mientras reconstruye el detrás de escena de una participación que terminó generando repercusión en Balcarce, San Agustín y entre tantos amigos y músicos que siguieron la presentación desde distintos lugares del país.
El músico -con una historia profundamente ligada a San Agustín, el paraje Leite y Balcarce- llegó al programa gracias a una amistad construida durante años en el circuito musical platense.
"Soy amigo de "Charlie" Palermo, el bajista, que además es quien produce toda la parte musical de la banda. Nosotros tocamos juntos hace tiempo en distintos proyectos y él ya desde el año pasado tenía ganas de que yo participara", cuenta.
La insistencia de Palermo no fue casual. Según explica, la banda buscaba nuevos matices sonoros para las aperturas musicales que realizan en cada emisión del programa.
"Él quería cambiar un poco la cuestión tímbrica y estética del sonido. Buscaba otros colores para esa introducción donde la banda se luce todos los días con un tema distinto", relata.
Sin embargo, convencer a la producción no fue sencillo. "Los productores iban siempre a lo seguro. Entonces esto fue una prueba piloto. Le dijeron a "Charlie": 'Bueno, dale, hacelo'. Y salió tan bien que después le dieron vía libre para manejar la parte musical como quisiera", explica con orgullo, aunque rápidamente aclara que una de las mayores alegrías fue ver reconocido el trabajo de su amigo.
"Me puso muy contento por "Charlie". Que le hayan dicho 'confiamos en vos, ya no tenés que pedir permiso' fue algo hermoso".
Aquella participación podría no haber sido la última. Según contó, quedó abierta la posibilidad de volver a sumarse más adelante.
UNA ARMÓNICA
DISTINTA
El tema elegido para aquella presentación fue una canción de Supertramp. Y ahí apareció el desafío. Porque aunque muchos asocian automáticamente la armónica al blues o al rock clásico, él viene de otro universo musical. "Yo no toco armónica diatónica, la típica del blues o del rock and roll. Yo toco armónica cromática, que es otro instrumento dentro de la misma familia", explica.
La duda lo acompañó durante varios días. "Le dije a "Charlie": 'No sé si me van a dar las costillas para lograr ese sonido'. Incluso le propuse que llamara a otro armoniquista porque no quería hacerlo quedar mal".
Pero estudió el tema, lo trabajó, grabó pruebas y finalmente encontró el camino. "Cuando llegamos al programa pude probar un rato antes. Ahí me relajé. Y lo que hice fue tocar como toco yo. No traté de imitar a nadie. Fui con mi sonido".
El resultado terminó sorprendiendo incluso a la producción. "La versión quedó con buena onda. A mí me gustó mucho cómo sonó", resume.
DE LEITE A
LA MÚSICA
Su historia, sin embargo, empezó muchísimo antes de las luces de un estudio de televisión. "Mi vida arranca en el paraje Leite", cuenta. "Fui a la Escuela Nº37 Bomberos Voluntarios. Mi abuelo vivía ahí y fue uno de los vecinos que ayudó a fundar la escuela".
Aquella infancia rural todavía permanece muy presente en su forma de ver el mundo. "Mi formación básica está ligada a los fierros, al contratista rural, porque mi viejo trabajaba de eso. Hasta hoy me siguen apasionando esas cosas. Lo que uno aprende de chico queda para siempre".
Después llegaron San Agustín, la Escuela Nº11 y finalmente Balcarce. Y fue ahí, alrededor de los 13 o 14 años, donde apareció la música. "Era una época complicada para el campo. Mi viejo me decía que buscara otra cosa porque el panorama estaba difícil. Y en medio de todo eso apareció una armónica".
El instrumento llegó casi por casualidad. "En el colegio todos empezaban con guitarra o piano. Había una armónica y dije 'a ver esto'. Empecé con la armónica de blues y a los seis meses el "Gringo" Melucci me hizo escuchar a Toots Thielemans tocando con Bill Evans. Ahí entendí todo. Dije: 'Esto es lo que quiero hacer'".
Menciona especialmente al recordado Oscar "Gringo" Melucci como una figura decisiva en sus primeros pasos musicales. "Nos hacía sentar en ronda en Vidú, frente a la plaza, y nos hacía improvisar uno por uno. Ahí arrancó mi locura por la improvisación".
LA IMPROVISACIÓN COMO IDENTIDAD
Aunque suele relacionárselo con el jazz, él prefiere correrse de las etiquetas. "No soy un fanático del repertorio jazzero. Lo que adopté fue el lenguaje de la improvisación, esa libertad".
Con el tiempo, sin embargo, sintió la necesidad de volver sobre las raíces musicales argentinas.
"En un momento paré la pelota y dije: 'Tenés que aprender música argentina'. Primero me metí de lleno en el tango y después en el folclore. Necesitaba sentir esos ritmos en el cuerpo".
Ese recorrido terminó ampliando todavía más su búsqueda artística. "Una vez que aprendí eso, volví a sentirme libre para explorar cualquier música que me emocione".
Su carrera lo llevó por distintos escenarios, proyectos y ciudades. Vivió en Buenos Aires, se radicó en La Plata y actualmente reside en City Bell. Ganó el Certamen de Tango de la Ciudad de Buenos Aires en 2009 y fue distinguido en Cosquín 2014 como solista instrumental.
Pero más allá de los premios, hay algo que valora especialmente. "El respeto de la familia y de los amigos es el mejor premio. Que la gente se ponga contenta porque te vio en televisión emociona mucho".
"LOS CHICOS ESTÁN HACIENDO ALGO HERMOSO"
Mientras disfruta el presente, sigue conectado con Balcarce y con proyectos locales. Días atrás participó de una presentación en Casa de la Cultura junto a Fernando Rosini y ya confirmó una nueva actuación junto a la Orquesta Escuela
"Me invitaron a tocar con los chicos de la orquesta y obviamente dije que sí. Están haciendo un trabajo impresionante". La admiración aparece genuina cuando habla de los jóvenes músicos.
"Ver chicos tan chicos tocando chelo, contrabajo, violín… me pareció algo hermosísimo. Ojalá de ahí salgan los futuros músicos profesionales de Balcarce".
Antes de cortar la charla, se ríe porque lo esperan para jugar al fútbol. La televisión nacional, los estudios, las luces y la repercusión parecen convivir sin conflicto con esa identidad sencilla de pueblo que todavía conserva intacta.
