Crecen las críticas por la precariedad de la "sala de espera" del Hospital

 Crecen las críticas por la precariedad  de la "sala de espera" del Hospital

Como se recordará, ante la compleja situación generada por la aparición del Coronavirus y los recaudos a tomar  en cuanto a la atención en el Hospital Municipal,  meses atrás se dispuso realizar modificaciones en lo que hace a la recepción de pacientes y su atención primaria.

La sala de espera en Guardia del nuevo sector del nosocomio, sobre calle 30 dejó de cumplir tal función y mientras los casos de pediatría pasaron a ser recibidos en el lugar donde años atrás funcionó  la guardia, sobre calle 19, el resto de las personas que requieren ser atendidas son recibidas en el sector externo del acceso por calle 30 y tras anunciarse por una ventanilla deben aguardar en un gazebo cerrado ubicado junto a la puerta de emergencias.

Lo que en principio parecía una solución transitoria comenzó, a poco de su implementación a mostrar sus falencias y la gente exteriorizó sus quejas.

El lugar es totalmente inapropiado para quienes, con una dolencia o acompañando a quien la sufre deben aguardar allí.

El avance del invierno hizo que la permanencia en el lugar sea  hoy insoportable, especialmente para gente de edad avanzada, ya que el espacio no reúne las mínimas condiciones indispensables para considerarlo una «sala de espera».

Cuando –habitualmente- hay varias personas resulta imposible cumplir con el distanciamiento obligatorio, la única posibilidad para evitarlo es esperar afuera, soportando el frío, viento o lo que el tiempo aporte.

La diferencia de temperatura, claro está,  no es mucha ya que los que instalaron la carpa tuvieron la poco feliz idea de ubicar el acceso mirando al sur, lo que cualquier ser pensante sabe es totalmente inaceptable dado que los vientos más fuertes vienen desde ese sector.

Y el cuadro se completa con el hecho de que no solo  se deben reunir obligatoriamente en medio de esa incomodidad  personas que sufren TODO tipo de dolencias sino que las esperas en algunos casos se convierten en eternas.

Es de esperar que se tomen las medidas correspondientes como para brindar a quienes se vean en la obligación de concurrir al único efector de salud que poseemos en la ciudad, un espacio digno y con las comodidades mínimas para aliviar y no para agravar el mal momento que les toca atravesar.