Asalto comando a un transportista

Asalto comando a  un transportista

Faltaba poco tiempo para que llegara al destino fijado, desde Balcarce, con un cargamento de papa. Atrás había quedado el saludo reciente, en una cabina de peaje, con un colega transportista que retornaba hacia aquí, el cual había ido al Mercado de Hacienda de Liniers.

La autopista Cañuelas-Ezeiza fue la elegida por Juan De Esteban para dirigirse hacia el Mercado Central de Buenos Aires para cumplir con su compromiso. Ese camino lo conoce como la palma de su mano ya que es un recorrido casi habitual por la actividad que despliega desde hace 25 años.

El reloj marcaba las 17:20, anteayer, cuando este camionero de alma comenzó a vivir una historia de la cual no se olvidará fácilmente.

EL ASALTO

El "golpe" fue sincronizado. Eligieron el lugar estratégico para que una banda integrada por al menos ocho delincuentes, fuertemente armados, irrumpiera en la escena a bordo de una camioneta y un automóvil. Fue en un sector donde existe un puente por el cual para transitarlo hay que disminuir la velocidad.

"Aparecieron en forma imprevista dos vehículos. Uno se colocó delante del camión, el cual fue disminuyendo la velocidad para obligarme a que yo haga lo mismo, y el restante a mi lado, exhibiéndome sus ocupantes armas de fuego de grueso calibre, con las cuales efectuaron disparos intimidatorios, además de gritarme y amenazarme para que detuviera la marcha sobre un sector de la banquina". Así comenzó la odisea que vivió Juan, en su relato a El Diario ya instalado en su hogar desde la madrugada de ayer cuanto regresó, acompañado por un amigo que lo fue a buscar, ayudar y contener en este difícil y angustiante momento que está atravesando.

Aseguró que llevaba más de 24 horas sin poder dormir a causa de lo sucedido. Las imágenes que una y otra vez recorrían su mente lo llenan de impotencia. "El camión es mi medio de vida, mi sustento económico. Trabajo en esto desde los 17 años. Amo esta actividad", dijo aún conmovido.

El transportista no ofreció resistencia alguna con el fin de preservar su integridad física. Apenas detuvo su marcha, dos de los delincuentes armados subieron a su camión marca Volskwagen 17250 y otros tres lo obligaron a ingresar a una camioneta. Estimó que la banda estaría integrada al menos por ocho sujetos, todos con sus rostros cubiertos por barbijos y capuchas.

Relató luego que "me metieron de cabeza dentro de la camioneta, bajo amenazas de muerte. Minutos después el rodado detuvo su marcha y me pasaron al otro automóvil. Ahí sí recibí un par de golpes. Me pasearon durante una hora y 20 hasta que finalmente me abandonaron frente al las instalaciones del Mercado Central", una vez que seguramente el camión ya se encontraba en un lugar seguro. Le entregaron su teléfono celular, la documentación del camión y unos pocos pesos para que pudiera desplazarse en busca de ayuda antes de que los asaltantes desaparecieran de su vista.

APARECIÓ SOLO EL ACOPLADO

Por razones de jurisdicción, el transportista balcarceño radicó la denuncia en la sede de la DDI de San Vicente. Hasta el momento, De Esteban nada sabe del chasis con papa (valuó esa carga en unos 150 mil pesos). En cambio, el acoplado con la carga intacta fue hallado a un par de kilómetros del lugar del atraco.

¿Por qué? Quienes entienden en esta problemática sostienen que en este tipo de delitos, las bandas perfectamente organizadas, no se interesan por las cargas transportadas ni por los acoplados. Se quedan con el chasis cuyo destino final podría llegar a ser el desarmadero.