Mariano Alberto Calamante: «El TC es una categoría que nunca va a terminar»

Mariano Alberto Calamante: «El TC es una  categoría que nunca va a terminar»

El expiloto y actual Comisario Deportivo de la ACTC, Mariano Alberto Calamante habló sobre cómo fueron sus comienzos, sobre la figura del quíntuple campeón del mundo, Juan Manuel Fangio. Además indicó que no es lo mismo correr en estos momentos que en los años en los que estuvo al mando de un volante y también manifestó y explicó el rol que tiene como Comisario Deportivo.

El integrante de una de las familias de la ciudad con historia en el Turismo Carretera hizo un repaso de su carrera deportiva y de la actualidad en el Instagram de Campeones, quien desde muy chico estuvo vinculado a las carreras yendo a la rectificadora que era propiedad de su padre y un socio. «La puso con Luis Scarpato. Muchos motores de Turismo Carretera pasaron por ahí» recordó, además agregó «mi papá compró en sociedad la coupé Chevrolet de Marcos Ciani, con «Toto» Fangio y Alberto Lozano y cuando la estaban haciendo, Juan Manuel Fangio lo trae a Bordeu quien volvía de Europa y le proponen hacerse socios, y hacer una carrera cada uno.

Mi papá lo aceptó y Bordeu debutó en el TC en Olavarría, el mismo día que se mató Juan Gálvez, y llegó tercero. En la siguiente, en Arrecifes, le toca a papá, quien debuta junto a Rubén Roux. A partir de ahí, tuvieron buenas actuaciones y corrieron así todo el ’63. Sobre fines de 1964 deciden separarse y habló con Bordeu quien le compra el coche y papá entonces arma su Chevrolet en 1965 y vuelve en el ’66, siendo rojo también. Una tradición que seguimos en la familia», expresó, sobre esa generación de pilotos balcarceños.

Con respecto a la figura de Juan Manuel Fangio, el ex piloto manifestó que era una persona normal como cualquiera. «No lo vi correr. Fue una persona normal y corriente. Caminaba por la plaza como cualquiera y saludaba a todos. Era lindo escucharlo, porque te hacía entender las cosas. Fue muy sencillo».

SUS COMIENZOS

Calamante siempre estuvo ligado al mundo del deporte motor ya que desde muy chico comenzó a correr en karting y siempre fue apoyado por su padre. En 1970 debutó con 18 años y ganó tres carreras seguidas con un auto de Mar y Sierras de Omar Baudo en las competencias que se disputaban en los circuitos de Balcarce, Necochea, Lobería, Gonzales Chaves y Coronel Vidal.

«Empecé a correr en karting a los 11 años y los viernes íbamos a Mar del Plata, alquilábamos uno y probaba durante dos horas y el sábado ya giraba con el mío. Corrí contra Miguel Herceg, Humberto Pasciuli, y les ganaba mano a mano. El campeón argentino era Juan Carlos Papovich, y también corrían Héctor Fiorda y ‘Cacho’ Fangio.

En 1970, mi papá me dijo si me animaba a correr el auto de Mar y Sierras de Omar Baudo, que era su mecánico. Mi papá no sabía que desde hace tiempo me llevaban y conocía la coupé porque iba a ablandar con Baudo desde los 15 años. Fui a probar en Lobería, y debuté con 18 años. Tuve la suerte de ganar tres carreras seguidas.

Con Oscar Erratchu era un duelo a muerte porque él era de Ford y yo de Chevrolet. Y también con Jorge Roux, Enrique Gallinoti, Juan Occhionero, Ricardo Peduzzi, Edgardo Lavari, Alberto Beguerie. Corríamos tres carreras por mes. Había 10.000 personas por fecha», afirmó el actual comisario deportivo de la ACTC.

UN FÓRMULA 1 ANTES DEL TC

«En 1974, hice dos carreras, con el Chevrolet Sprint que usó Marito García, porque él pasó a manejar el Meifa Chevrolet. Mi debut fue cuando se estrenó el autódromo ‘General San Martín’ de Mendoza, y después corrí en las 500 Millas de Rafaela. Y ahí decidimos comprar el TC.

Luego, compramos el auto de Vidal, un Chevrolet 400, y lo corrió primero mi papá un par de fechas. Debuté en Olavarría, cuando también lo hizo Recalde y ganó, lo llevé de acompañante a Oscar Erratchu, porque tenía licencia y después lo tuve a Jorge Roux», comentó Calamante.

RELACIÓN CON PILOTOS

El expiloto balcarceño reconoció en la charla que antes se utilizaba mucho empujar a los otros pilotos para ganar vueltas en el motor. Además recordó e hizo hincapié en que en esos momentos se realizó una peña para juntar plata para los autos del TC.

«En Olavarría una vez con Oyhanart, arreglamos que nos íbamos a empujar. Y en la ruta 226 existía un puente, en donde me había pedido que lo largara, cuando llegamos a los 600 metros, me empezó a hacer señas pero lo seguía empujando y pasamos juntos por el puente. Cuando terminamos me recriminó, pero le dije: ‘¿acaso no pasamos?

Con muchos pilotos arreglábamos tirar así. Se hacía porque ganabas vueltas en el motor y cada 100 vueltas eran tres kilómetros más de velocidad.

Cuando se produjo el accidente con Lalo Ramos, habíamos acordado que él me seguía. Nos terminamos tocando y se rompió bastante mi auto. En Balcarce me esperaron en el cruce como si hubiera ganado y al sábado siguiente hicieron un asado y juntaron plata entre 400 personas, para que lo arreglara y estuviera en la próxima. A partir de allí nació la idea de formar una peña para ayudar a recaudar fondos para el auto de TC.

Unos amigos me dijeron que querían hacer una peña y no me gustaba, porque entonces hacían las peñas y querían ser dueños de los autos. Cuando me lo propusieron les dije que no había problemas y que el auto seguía siendo mío y si lo quería volcar, lo volcaba. Se reunieron unos 350 socios y se hacía una comida por mes, se juntaba el valor de la publicidad de un parabrisas y a fin de año se hacía una gran cena con más de 700 personas» reconoció.

VICTORIAS EN TURISMO CARRETERA

Calamante, cuenta con tres triunfos en TC, la primera fue en aquella épica carrera en el autódromo «Juan Manuel Fangio», cuando se impuso sobre Roberto Mouras faltando poco más de una vuelta, generando un festejo inolvidable para Chevrolet., marca con la cual se impuso por segunda vez en la Base Aeronaval de Punta Indio en 1991. La última carrera, fue junto a Juan Antonio De Benedictis en la primera edición de las «Dos Horas de TC» en Buenos Aires, a bordo del Ford N° 14 en 1993. Asimismo, reconoció la diferencia entre el automovilismo de antes y el de ahora.

«No todo el mundo tiene la posibilidad de ganar ante tu público. Con el «Tono» Constantino hicimos un gran año. Fuimos quienes más kilómetros recorrimos en el campeonato. En Balcarce fue una carrera terrible. Yo no era profesional, pero en esa época me iba tres veces al autódromo para dar una vuelta corriendo, o me ponía a jugar en el Club Ferroviarios al fútbol. Era para tener training.

Cuando lo pasé a Mouras me fijé en el control cuántas vueltas faltaban y me marcaron la última. Salió una maniobra y logré pasarlo, no se si de casualidad. Hacía poco que corríamos con las gomas lisas y Tulio Crespi me dio unos consejos con las libras y ganamos. Hurtado, quien era el acompañante de Mouras, comenta siempre que cuando los pasé el aliento del público tapó el ruido de los motores.

En Punta Indio, me tenía fe porque era en un circuito que nadie había probado, porque no se podía, y con Tulio el viernes dimos una vuelta y me fue marcando por donde ir y no. No tenía gomas nuevas y el viernes quedé veinte. Mi papá me llamó, se preocupó y le dije que me tenía fe. El sábado clasifiqué 10mo. Pero no quería porque sorteaban las gomas nuevas, pero las tenía que comprar igual. Esos circuitos eran muy lindos de manejar. Y el domingo pude volver a ganar.

Para 1993 había dejado de correr, y me llama ese año Clemar Firpo para ofrecerme su auto para correrlo y cuando consulté con mis amigos, me dijeron que debíamos ir para volver a estar adentro de una carrera de TC. No anduvimos bien, pero no me preocupaba. En la reunión de pilotos, Johnny me ofrece para correr con él en las ‘Dos Horas’. Le pregunté cuánto tenía que poner y me dijo: ‘¡Nada! No tenés que errar ni un cambio, porque en donde le errás se doblan las válvulas y el motor no anda más. Intentamos probar en Balcarce pero no se pudo. Me pasó a buscar y viajamos a Buenos Aires. En los entrenamientos, primero manejó Johnny y después me subí por primera vez a un Falcon. Tenía un juego en la dirección porque él lo manejaba así. Lo ajustó y cuando volví a boxes había hecho un tiempo mejor que Wálter Hernández.

A la tarde, charlamos y me dijo que el auto que iba a ganar era el Nro 14, ni De Benedictis ni Calamante. Entonces empezamos a charlar sobre quién debía clasificar y yo no quería. Entonces me dice: ‘El dueño del auto soy yo y digo que vos vas a clasificar’. Quedamos en el décimo puesto. En el planteo de la carrera, largaba él en la primera etapa y me dijo que me iba a entregar el auto adelante y que yo tenía que rematar en la segunda etapa.

Largué en la misma fila con Guillermo Maldonado, el invitado de Emilio Satriano en su Chevrolet, pero él no se sentía cómodo con ese tipo de autos y se retrasó. Ganamos en una carrera que fue muy buena para mí y para Johnny porque necesitaba ganar para pelear el campeonato. Él dijo que fue la carrera que más disfrutó porque nunca había visto andar desde abajo a su auto y ganar. El TC es una categoría que nunca va a terminar. Todas las épocas cambian. Hoy la tecnología no se puede detener. Corríamos más peligro nosotros como antes mi padre. Hoy existen muchas medidas de seguridad, corren en autódromos y están protegidos», comentó sobre sus triunfos más importantes.

ROL DE COMISARIO DEPORTIVO

En la actualidad, Calamante es uno de los Comisarios Deportivos de la ACTC, función que cumple desde hace 12 años. Asimismo, también alista el Ford de su hijo quien corre en la categoría Turismo Special de la Costa.

«Después de tantos años de haber corrido, me siento bien. Empecé con Diego Mesa, quien era muy joven, y me enseñó mucho. Después estuvieron diferentes comisarios y hoy con Gustavo Mancuso y Carlos Garrido, quienes corrimos juntos y junto a Roberto Saibene, que sabe mucho de reglamentos, nos llevamos bien.

Cuando empezamos era una guerra con los corredores. Desde hace unos años mejoramos, intercambiamos opiniones y si existen algunos puntos grises en temas reglamentarios los estudiamos para modificarlos a fin de año. Tomamos de todo nota.

Algunas veces los periodistas nos critican, pero porque no saben qué hablamos entre nosotros. Los pilotos entienden que cuando tenemos tomada la medida, es porque contamos con un 99% de información para hacerlo. Hace doce años que escuchamos a algunos que nunca tuvieron la culpa».

Por otra parte, Calamante dio su opinión sobre la actualidad del circuito del autódromo «Juan Manuel Fangio» y reconoció que siempre fue bueno. «Deben completarse las medidas de seguridad, que ya cuenta con una primera parte. Se precisa mucho dinero, y con el tiempo si todo se termina se podrá correr, porque tiene un asfalto perfecto que no gasta las gomas. Ahora se terminó una variante en el puente y podría facilitar que retornen algunas categorías, como lo hicieron las zonales el año pasado. Es un autódromo que siempre fue bueno».