"Salimos de Venezuela a buscar un futuro mejor"
Llegaron a Balcarce hace aproximadamente ocho años, directamente desde Venezuela. José y Rebeca eligieron esta ciudad para comenzar una nueva vida, hoy acompañados por Bianca, su hija, nacida en Balcarce. En una entrevista, repasaron los motivos que los llevaron a emigrar, cómo fue el proceso de adaptación y cómo viven a la distancia el complejo presente que atraviesa su país de origen.
“La motivación fue todo el problema que hubo en 2017 y 2018, con las protestas. Todo el mundo salió a buscar un futuro mejor”, explicó José. En ese contexto, la pareja decidió dejar Venezuela y venir a la Argentina, un país que —según relataron— veían como un destino más amigable para los venezolanos. “Por la televisión veíamos que trataban bien al extranjero, comparado con otros países donde había mucha xenofobia”, señaló.
POR QUÉ BALCARCE
La llegada a Balcarce también tuvo sus razones. Provenientes de la isla Margarita, una zona tranquila de Venezuela, buscaban un lugar con características similares. “Teníamos unos amigos que nos dijeron que Balcarce era tranquilo, que estaba cerca de las playas. Veníamos de una isla, así que dijimos ‘vamos a probar’… y acá nos quedamos”, contó José.
Rebeca confirmó que la experiencia fue tal como les habían anticipado. “Realmente el balcarceño es una persona muy acogedora. Nos recibió con los brazos abiertos, estamos encantados con la ciudad y acá nos quedamos”, expresó.
EMPEZAR DE CERO
Antes de emigrar, Rebeca era estudiante y luego se graduó como ingeniera civil, aunque al llegar al país no pudo ejercer su profesión. José, por su parte, comentó que su padre tenía —y aún tiene— un laboratorio en Venezuela. “Igual nos vinimos a probar suerte”, resumieron.
El comienzo no fue sencillo. “Al principio fue un momento de incertidumbre, porque no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar ni si íbamos a conseguir trabajo rápido”, reconocieron. Sin embargo, con el paso del tiempo lograron acomodarse. “Mi compañera consiguió trabajo rápido, yo un poquito más tarde, pero de a poquito fuimos luchando, trabajando hasta que logramos estabilizarnos”, explicó José.
MIRAR A VENEZUELA DESDE LA INFANCIA
Consultados sobre cómo vivieron los últimos acontecimientos ocurridos en Venezuela con la detención del dictador Nicolás Maduro, José y Rebeca admitieron que los tomó por sorpresa. “Jamás pensamos que iba a llegar ese momento, ese día. Siempre estaba la amenaza”, dijeron. José recordó los sobrevuelos de aviones sobre el territorio venezolano como una señal de presión constante: “Era como para ver cómo reaccionaban los militares, cuánto tardaban en responder”.
Sobre si se sienten conformes con lo sucedido, la respuesta fue cauta. “Contentos en lo que cabe, sí, pero todavía queda camino por recorrer. Ojalá sea de la mejor manera para el pueblo de Venezuela”, expresaron.
Reconocieron que existen opiniones divididas: mientras muchos celebran lo que consideran la liberación de una dictadura, otros cuestionan el rol de Estados Unidos en el proceso. “Nosotros estamos sumamente cansados de que nadie hiciera nada. Luchamos durante muchísimos años y no hubo respuesta. El pueblo no podía más”, sostuvo José, recordando que murieron estudiantes, hubo víctimas y una gran parte de la población terminó en el exilio.
“Lo importante es que Maduro ya no esté en el poder y que haya una negociación, una transición tranquila, para que estén quienes nosotros elegimos el 28 de julio: María Corina Machado y Edmundo González Urrutia”, afirmó.
LA FAMILIA, LA ESPERA Y LA EMOCIÓN
Volver a Venezuela no es una decisión inmediata. “Por el momento vamos a esperar, a ver qué pasa. Queremos ir a visitar a la familia, pero regresar”, dijeron. Después de casi ocho años, la distancia pesa. “Pega bastante no ver a la familia”.
En Venezuela permanecen principalmente los abuelos, ya que muchos familiares más jóvenes también emigraron. Mantienen contacto con ellos y, tras los últimos hechos, los describieron como tranquilos, aunque con cautela. “Están en casa, un poco asustados, porque no saben cómo va a reaccionar lo que queda del gobierno hasta que se dé la transición”, explicaron.
Cuando se conoció la noticia, la emoción fue inevitable. “Lloramos, celebramos y lloramos. Lloramos un montón”, contaron. No pudieron sumarse a festejos con otros venezolanos en Balcarce porque estaban trabajando, aunque coincidieron en que el encuentro podrá darse en otro momento.
Hoy, José y Rebeca continúan su vida en Balcarce, agradecidos por el recibimiento y con la esperanza puesta en que Venezuela pueda transitar un camino de cambio en paz, mientras su hija Bianca crece como un nuevo lazo entre dos tierras.
