Diputados aprobó la Reforma Laboral con 135 votos a favor
Bajo el clima de un paro nacional y con movilizaciones en las inmediaciones del Congreso, la Cámara de Diputados otorgó la aprobación a la reforma impulsada por el Ejecutivo. El debate, que se extendió durante horas y rozó el escándalo en varios tramos, dejó un mapa político dividido pero suficiente para que el Gobierno anotara un triunfo legislativo.
La fragmentación en el recinto fue evidente, pero los bloques aliados permitieron al oficialismo alcanzar la mayoría necesaria: 135 a favor (La Libertad Avanza, PRO, UCR, MID, Innovación Federal, Producción y Trabajo e Independencia) y 115 en contra (Unión por la Patria, Provincias Unidas (mayoría), Frente de Izquierda, Natalia de la Sota, Marcela Pagano y Jorge Fernández).
El debate se llevó a cabo en tiempo récord y sin el análisis profundo que reclamaban sectores opositores y sindicales, quienes alertaron sobre el impacto negativo para los trabajadores. En paralelo, la Confederación General del Trabajo convocó a un paro general contra la reforma, que fue calificada como un retroceso en materia laboral.
Uno de los momentos más controversiales fue la conformación del quórum, posible gracias a la cooperación de diputados peronistas que respondieron a gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Hugo Passalacqua (Misiones). Esta maniobra habilitó el inicio de la sesión con 129 legisladores presentes.
El diputado salteño Pablo Outes, alineado con el gobernador Sáenz, defendió su voto a favor argumentando que la legislación vigente no contemplaba a las empresas del interior del país y que la justicia debía ser equitativa para todos. Sin embargo, fue duramente criticado por legisladores opositores que lo acusaron de “traidor”.
Durante la jornada, Unión por la Patria intentó sin éxito levantar la sesión mediante una moción para que el proyecto volviera a Comisión, pero la estrategia fue bloqueada por el oficialismo que mantuvo el quórum y aceleró la votación, generando fuertes reclamos en el recinto.
El jefe de bloque de UP, Germán Martínez, denunció la existencia de “packs” para asegurar quórum y votos, y criticó al presidente de la Cámara, Martín Menem, por limitar la cantidad de oradores para agilizar la aprobación.
La diputada Vanesa Siley calificó de “traidores” a los legisladores peronistas que apoyaron la reforma, mientras Nicolás Trotta pidió una reflexión para que no “se coman la dignidad de sus gobernadores” votando una ley que no amplía derechos laborales.
Entre los artículos más cuestionados se encuentra la eliminación del artículo 44, que reducía a entre el 50% y 75% el salario durante licencias médicas, medida que finalmente fue retirada por presión social y política. Sin embargo, la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) fue aprobada con 130 votos a favor, 117 en contra y 3 abstenciones, generando rechazo por financiar indemnizaciones con fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social y trasladar el costo del despido al Estado.
Máximo Kirchner advirtió que el FAL está diseñado para “subsidiar despidos” y sostuvo que “no habrá excusas para el fracaso que vendrá”. Por su parte, Sergio Palazzo señaló que la reforma no contiene beneficios para los trabajadores, sino que otorga ventajas a los empresarios, además de cuestionar el traslado de la justicia laboral a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
