La estrella que no se apaga: el recuerdo de Juan Rodríguez y un llamado a la conciencia vial
A once años de la trágica muerte de Juan Rodríguez, la esquina de calles 17 y Av. Dorrego volvió a teñirse de amarillo. Allí, sobre el asfalto, Teresa —su madre— repintó una vez más la estrella que desde 2015 marca el lugar donde Juan perdió la vida y que, con el paso del tiempo, se transformó en un símbolo de memoria y concientización vial.
“Es una manera simbólica de concientizar. Acá hubo un siniestro vial, una muerte, que fue Juan, por una imprudencia. Y yo mantengo viva su memoria”, expresó Teresa, acompañada por amigos y por personal de Tránsito, a quienes agradeció especialmente por el acompañamiento humano, aclarando que no se trata de un acto institucional sino personal.
Cada año, el ritual se repite. Pero no es solo una fecha. “No es solo hoy. Es mantenerla todos los días del año”, explicó, dejando en claro que la estrella no es un gesto aislado, sino una presencia permanente que invita a levantar la mirada y recordar que detrás de cada marca amarilla hay una historia truncada.
Teresa integra la fundación Laura Cristina Ambrosio Battistel, de la ciudad de Córdoba, impulsora del movimiento de las estrellas amarillas en todo el país. Desde ese espacio, el mensaje es claro y contundente: “De vos depende no sumar más estrellas de dolor. Levantemos la mirada y pongamos atención”. Allí donde hay una estrella, hubo una muerte evitable. Y ese recordatorio, según remarca, debería interpelar a cada conductor.
Consultada sobre cómo se atraviesa el dolor ante la repetición cotidiana de siniestros viales, Teresa fue directa: “No se puede andar como maestros detrás de cada uno diciendo ‘no corras, no te caigas’. Eso se aprende en casa. Usar casco, respetar las normas, tener licencia. Todo eso ya lo sabemos”. Y agregó: “Simplemente respetar y ser respetados”.
El recuerdo de Juan sigue muy vivo también en los medios locales, donde trabajó y dejó una huella imborrable. Su figura fue evocada con afecto por colegas y amigos. “Él se hacía querer por todos, grandes y chicos. No tenía diferencias con nadie”, recordó Teresa, emocionada, repasando anécdotas de una infancia y una juventud atravesadas por los medios, el compañerismo y la pasión.
