Rindes altos y una calidad que no es la mejor
La campaña fina dejó señales muy claras. Una de ellas es que reflejó un salto productivo contundente. Los números así lo demuestran: a nivel país, se cosecharon entre 27 y 28 millones de toneladas de trigo, un volumen 45 por ciento mayor al del ciclo agrícola anterior, y 5,4 millones de toneladas de cebada, la cifra más elevada en la última década.
Este resultado también fue producto de una fuerte inversión tecnológica, decisiones agronómicas consistentes, una mayor apuesta a estos cultivos que crecieron en superficie y del clima que fue un factor clave, con lluvias que acompañaron las distintas etapas de sus desarrollos.
Los análisis finales indicaron que el trigo alcanzó un promedio de 43,4 quintales por hectárea y la cebada, 46,6 quintales por hectárea en el territorio nacional.
RINDES
DESTACADOS EN
EL SUDESTE
El Sudeste bonaerense, y Balcarce en particular, tuvo una fuerte incidencia en el resultado final de la campaña.
Así lo confirmaron a El Diario los ingenieros agrónomos Jesús María Petrantonio y Santiago Scioli. Ambos asesores coincidieron en afirmar que la cosecha ha sido "muy buena" en la región, aunque, como contrapartida, la calidad no fue óptima en función de los rendimientos obtenidos.
"Hubo un buen ambiente de crecimiento en primavera, acompañó la sanidad y así es como se lograron muy buenos rindes. Se observó, además, cierta heterogeneidad de rendimiento, pero fue bastante común encontrar lotes de entre 6 y 7 toneladas por hectárea, con picos superiores, y también lotes de 4,5 y 5 toneladas por hectárea", expresó Petrantonio.
Acotó Scioli en este punto que la trilla mostró rindes en trigo y cebada superiores a la media. "Si bien hubo lotes donde los resultados no fueron buenos debido a daños climáticos ocasionados por heladas, granizos o anegamientos, los rendimientos promedios fueron superiores a los valores históricos, superando los 6.000 kg/ha. y llegando a picos de 8.800 kg/ha. También es verdad que las calidades resultantes fueron de medias a bajas en consecuencia a los rendimientos logrados y al de lavado de nutrientes del suelo debido a la abundancia de las precipitaciones durante todo el ciclo de los cultivos".
LA GRUESA QUE SE VIENE
La campaña gruesa (soja, maíz, girasol, sorgo), en pleno desarrollo, atraviesa por etapas críticas de definición de rendimiento con la floración y llenado de grano, enfrentando condiciones hídricas variables.
Si bien los desarrollos son buenos, la realidad indica que hay necesidad de agua. Comentó Petrantonio que en este ciclo ganó terreno el maíz, se mantuvo el girasol y la soja de primera ha sido desplazada por la de segunda, cuyo nacimiento es desparejo "porque se implantó en un ambiente con suelos más secos".
"Estamos pidiendo un golpe de agua. Unos 30 ó 40 milímetros dejarían tranquilo al productor", añadió.
Por su parte, Scioli marcó una diferencia con campañas anteriores diciendo que en la actual "los perfiles del suelo presentaron un mayor porcentaje de humedad, pero la falta de precipitaciones de los últimos 30 días generó preocupación, que se redujo por los milímetros que cayeron hace unos días. Fueron lluvias algo dispares, pero de gran alivio en momentos en que los cultivos se van acercando a sus periodos críticos, donde se determina el potencial de rendimiento y la cantidad de granos que producirá. Cualquier interrupción por falta de recursos tales como agua y/o nutrientes, o exceso de estrés por el calor y/o malezas limitará severamente la cantidad y calidad de los granos".
En cuanto a la soja y maíz de segunda, resaltó que se sembraron en fechas "aceptables", con "buena humedad en el suelo" y una "emergencia uniforme".
