De Balcarce al Mundial: la historia del periodista que vive el fútbol desde adentro
Hay experiencias que, por más veces que se vivan, conservan intacta la capacidad de sorprender. Eso le ocurre a Claudio "Chino" Martínez. Nacido en Balcarce, formado profesionalmente en Buenos Aires y radicado desde hace 24 años en El Salvador, el periodista vuelve a ser protagonista de una de las mayores fiestas del deporte mundial: la Copa del Mundo.
Desde los estadios repletos, las conferencias de prensa y los kilómetros recorridos entre sedes, Martínez sigue el torneo para "La Tribu", uno de los programas radiales más escuchados de El Salvador. Para él se trata de su segundo Mundial, veinte años después de aquella primera experiencia en Alemania 2006, aunque con un escenario periodístico completamente diferente.
El camino que lo llevó hasta aquí comenzó mucho antes. Tras sus primeros pasos en Balcarce, se instaló en Buenos Aires, donde integró el histórico equipo de la revista El Gráfico. Más tarde llegó la oportunidad de mudarse a El Salvador, un desafío que terminó convirtiéndose en un proyecto de vida y en una carrera consolidada en el periodismo deportivo centroamericano.
Hoy, con la experiencia de décadas de profesión, reconoce que el Mundial mantiene intacta su capacidad de emocionar. "Las tecnologías cambiaron muchísimo. Hoy todo es más fácil con WhatsApp, internet, Uber y los teléfonos. Pero hay cosas que siguen siendo exactamente iguales. Ver a los futbolistas que uno normalmente mira por televisión y cruzárselos en una conferencia de prensa o caminando por un estadio sigue generando la misma emoción", cuenta a El Diario.
UNA FIESTA QUE NO PIERDE LA MAGIA
Después de haber cubierto Juegos Olímpicos, eliminatorias mundialistas y competencias internacionales, Martínez asegura que el Mundial conserva un clima imposible de igualar.
"La diferencia con unos Juegos Olímpicos es enorme. En los Juegos el público suele ser más local, familiares de los atletas y aficionados específicos. En un Mundial todo es una auténtica fiesta. El color de las tribunas, las camisetas de todos los países, las calles llenas de gente... eso no deja de sorprenderte nunca".
Esa mezcla de culturas y pasiones convierte cada jornada en una experiencia distinta, incluso para alguien acostumbrado a los grandes escenarios deportivos.
BALCARCE, SIEMPRE PRESENTE
Aunque lleva más de dos décadas viviendo en El Salvador y hace muchos años dejó de residir en Argentina, Martínez asegura que nunca dejó de sentirse balcarceño. "Yo sigo siendo de Balcarce. Hablo de Balcarce, digo Balcarce. Cada vez que alguien menciona a Fangio, automáticamente digo: 'es de mi ciudad'".
Con el paso del tiempo, la vida fue cambiando. Sus visitas son cada vez menos frecuentes e incluso en sus últimos viajes a Argentina no llegó hasta Balcarce. Sin embargo, el vínculo permanece intacto. "Muchos amigos viven hoy en Mar del Plata y ahí suelo encontrarlos cuando viajo. Pero la identidad no se pierde. Uno sigue sintiendo que pertenece a ese lugar".
DEL PAPEL A LA RADIO
Si algo cambió radicalmente en estos años fue la manera de hacer periodismo. Martínez recuerda que durante gran parte de su carrera su trabajo terminaba recién cuando concluía un partido.
"Antes escribías una nota y listo. No tenías que pensar en las redes sociales, en sacar fotos, grabar videos o producir contenido para distintas plataformas. Hoy al periodista se le pide hacer todo al mismo tiempo". Ese cambio también coincidió con una transformación personal.
Después de años dedicados al periodismo gráfico, hoy desarrolla su tarea principalmente en la radio. Integra "La Tribu", un ciclo matutino que se emite de lunes a viernes durante cinco horas y combina actualidad, entrevistas, política, economía, deportes y temas de interés general.
"Para mí trabajar en radio terminó siendo mucho más dinámico. En un Mundial, cuando termina un partido, resolvés el informe en pocos minutos. En cambio, cuando hacía periodismo escrito, recién ahí empezaba realmente el trabajo: escribir varias notas, analizar el partido, buscar protagonistas... Era otra exigencia".
LAS COBERTURAS QUE MÁS DISFRUTA
Aunque un Mundial representa el punto más alto para cualquier periodista deportivo, Martínez reconoce que algunas de las experiencias que más lo marcaron ocurrieron lejos de los grandes escenarios. Las eliminatorias de la Concacaf le permitieron recorrer pequeñas islas del Caribe como Bermudas, Islas Caimán o Trinidad y Tobago.
"Es un fútbol mucho más artesanal. Son selecciones pequeñas, con otra realidad y otra cercanía. Es un ambiente completamente distinto al de un Mundial, pero justamente por eso tiene un encanto especial". Para quien hizo de los viajes una parte inseparable de su profesión, cada destino terminó aportando una historia diferente.
UNA PROFESIÓN QUE SE SOSTIENE CON PASIÓN
Después de tantos años ejerciendo el oficio, Martínez tiene claro cuál es el motor que lo mantiene vigente. "El periodismo ocupa un lugar muy importante en mi vida y el deporte también. Las dos cosas se juntan porque existe una pasión enorme. Si no la tuvieras, no podrías hacer este trabajo".
Desde afuera suele escucharse que cubrir un Mundial es el trabajo soñado. Él no lo niega, aunque advierte que detrás de cada transmisión hay jornadas interminables, cientos de kilómetros al volante, pocas horas de sueño y semanas enteras sin descanso.
"Muchos amigos me dicen que les gustaría tener un trabajo como el mío porque parece que te pagan por ir a ver partidos. Pero la realidad es otra. Hay que manejar muchas horas, dormir poco, trabajar sábados y domingos durante más de un mes. Lo hacés porque te apasiona. El cansancio llega, claro que llega, pero aparece después. Mientras estás ahí, disfrutás cada momento".
Y quizás allí esté la explicación de por qué, veinte años después de su primera Copa del Mundo y a miles de kilómetros de la ciudad donde nació, Claudio "Chino" Martínez sigue viviendo el fútbol con la misma curiosidad que aquel joven balcarceño que un día decidió convertir su pasión en una forma de vida.
