Cuando la cuarentena nos permite descubrir habilidades insospechadas

Cuando la cuarentena nos permite  descubrir habilidades insospechadas

Durante  esta época de cuarentena en la que desde hace meses nos vemos inmersos van quedando al descubierto infinidad de cosas que hasta el momento todos y cada uno de nosotros desconocíamos de otros y de nosotros mismos. Así afloran lo bueno y lo malo, lo positivo y  lo negativo.

La búsqueda de en qué invertir el tiempo de la mejor manera posible nos lleva a veces a incursionar en terrenos «extraños» y  permite descubrir facetas que no figuraban en nuestro listado de actividades y/o entretenimientos.

Nadie fue entrenado para una cuarentena. Debemos «reiniciarnos» -usando un término de la informática- y así nos reconvertimos en carpinteros, pintores, mecánicos y «especialistas» en cientos de actividades domésticas a las que hasta meses atrás mirábamos de lejos.

En el caso de Daniel Garavano, la etapa de aislamiento le permitió dar rienda suelta a una veta artística muy especial aprovechando una habilidad innata mezclada  ahora con la tecnología.

Si bien descarta de plano hablar de lo suyo como arte, si nos atenemos a la definición que reza que «el arte es el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario. Mediante recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones» debemos encuadrar sus trabajos dentro de tal denominación aun aceptando que él no considere sus trabajos como arte especialmente «por respeto a  los verdaderos artistas» como resalta.

Daniel incursionó de chico en el legendario Centro Cultural donde tuvo en el dibujo un entretenimiento, años después su paso por la Facultad de Arquitectura y su título de Constructor Nacional lo llevaron al uso del lápiz para la realización de planos...

Hasta que apareció este período de aislamiento que hizo revivir su inclinación al dibujo.

«Cuando empezó todo esto, un día tomando mate hice en un papel un dibujo del rostro de Fangio…me quedó lindo, le saqué una foto con el  celular y descubrí una aplicación en el teléfono que tiene tres o cuatros colores que hay que mezclarlos para ampliar la gama de colores», explica al referirse a su trabajo, que consiste en dar rienda suelta a su creatividad y habilidad ya que la tarea implica el dibujar y pintar con los dedos sobre el teléfono, tarea para nada sencilla. Y así afloran dibujos realmente dignos de admiración, algunos muy surrealistas con mucho colorido; otros con el rostro de figuras como Juan Manuel Fangio o Eva Perón en medio de un despliegue de imágenes cargadas de colorido.

«Hasta yo me asombré al ver lo que estaba logrando hacer» confiesa. La aprobación  recibida de familiares y amigos lo animó a imprimir sus trabajos, «simplemente por el placer de conservarlos».

«Lo mío es simplemente una forma de entretenerme. No es más que un pasatiempo. Es algo  positivo que deja la cuarentena, Uno está con tiempo de sobra y descubre de pronto habilidades que desconocía» explica.

Los trabajos despiertan la admiración de cada uno de los que los van descubriendo. Lejos de pensar en buscar una veta comercial, Daniel sueña con poder darles un fin benéfico.

«Si alguien los quiere para beneficio de una institución, sería para mí una gran satisfacción que se pudieran  aprovechar», sostiene sin salir de la sorpresa que tiene ante el descubrimiento de su veta artística «por culpa de la cuarentena».