Murió Raúl Guglielminetti, exespía y represor de la dictadura que nunca se arrepintió
Raúl Guglielminetti, alias el Ronco o Mayor Rogelio Ángel Guastavino durante la última dictadura, falleció a los 84 años sin mostrar arrepentimiento ni aportar información sobre las víctimas de sus crímenes. En julio de 2024, entregó un sobre con propuestas para liberar a diputados presos, pero poco después murió debido a un agravamiento de su estado de salud.
Incorporado en diciembre de 1970 en el Batallón 601 del Ejército, Guglielminetti desempeñó un rol destacado en tareas de inteligencia durante la dictadura de la Revolución Argentina. Fue mano derecha de Remus Tetu, interventor de la Universidad del Comahue en 1975 y representante de la Triple A, y trabajó como periodista en Neuquén. Su actividad incluyó funciones en el Destacamento de Inteligencia 182, donde participó en secuestros, interrogatorios y torturas.
Posteriormente, operó en el centro clandestino Automotores Orletti, dependiente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en Buenos Aires, y formó parte de las brigadas de secuestro de la Superintendencia de Seguridad Federal. Sobrevivientes como María Fernanda Martínez Suárez y Fátima Cabrera lo identificaron en operativos represivos. También estuvo en el Primer Cuerpo del Ejército, donde persiguió a personas acusadas de “subversión económica” y secuestradas en Campo de Mayo.
En octubre de 1979 solicitó la baja para instalarse en Estados Unidos con su familia, residiendo en Miami y especializándose en áreas que no quiso revelar. Regresó a Argentina tras la Guerra de Malvinas y se integró a la Agrupación Seguridad e Inteligencia de la Presidencia de la Nación, protegiendo al entonces dictador Reynaldo Benito Bignone.
Su nombre causó polémica en los primeros años de la democracia cuando fue reconocido en una foto como custodio del presidente Raúl Alfonsín. Formaba parte del Grupo Alem, una facción alternativa a la SIDE que incluía a Juan Antonio “Colores” del Cerro, otro represor de la Policía Federal Argentina. Tras esta revelación, huyó a España, donde fue identificado y extraditado por su supuesta vinculación en el asesinato del empresario Emilio Naum. Su regreso fue rápido, con una indagatoria de nueve horas y posterior retorno a su domicilio.
Alternaba entre un campo en Mercedes y una casa en Acassuso, donde coleccionaba esvásticas, que defendía como un gusto por el diseño y negaba ser nazi. En una entrevista de 1986 se jactaba de formar parte del aparato de inteligencia. Manifestaba odio hacia quienes rompían el pacto de silencio sobre la represión y en 1987 aseguró que permanecería callado toda su vida. También se le vinculó con un supuesto traslado de documentación de la dictadura a Suiza, versión que minimizaba.
En mayo de 1987 se presentó ante la Cámara Federal porteña y declaró con soberbia que había sido preparado para actuar, en el 90% de los casos, al margen de la ley. Fue detenido en varias ocasiones, incluso como sospechoso del secuestro de Mauricio Macri, y acumuló condenas por crímenes cometidos en centros clandestinos como Atlético-Banco-Olimpo, Orletti, La Escuelita de Neuquén y la Superintendencia de Seguridad Federal.
En 2006, tras años prófugo, fue detenido por Interpol en su campo de Mercedes y puesto a disposición del juez federal Daniel Rafecas. Desde entonces, permaneció preso y solicitó en varias oportunidades beneficios para cumplir la condena en su domicilio, alegando su avanzada edad y problemas de salud.
En mayo de 2024, bajo la gestión de la ministra Patricia Bullrich, fue trasladado junto con otros detenidos a la Unidad 34 de Campo de Mayo, considerada una cárcel de condiciones privilegiadas por organismos de derechos humanos, con capacidad para 115 internos pero con solo 62 alojados.
El 1 de agosto de 2024, su defensa pidió nuevamente que Guglielminetti fuera atendido en su casa debido a un diagnóstico de hematoma subdural derecho y su internación en terapia intensiva. La jueza Adriana Palliotti solicitó un informe a la Unidad 34, que indicó que su estado superaba la capacidad de atención penitenciaria. El Cuerpo Médico Forense recomendó su traslado a un centro de rehabilitación física por un período de tres a seis meses.
Finalmente, el 26 de septiembre de 2024 el Tribunal Oral Federal 6 autorizó que Guglielminetti regresara temporalmente a su casa en Mercedes para ser cuidado por su esposa y una de sus hijas. Allí murió, fiel a su promesa de no romper el pacto de silencio que selló con sus cómplices, un pacto marcado por la violencia y la impunidad. (fuente: 0223)
