Padre Pablo Etchepareborda: "La misión deja semilla y la alegría se contagia"
Enero vuelve a ser, una vez más, mes de misiones rurales para la comunidad parroquial de Balcarce. Con dos experiencias ya concretadas y el cierre a la vuelta de la esquina, el párroco Pablo Etchepareborda compartió su balance de lo vivido y adelantó los detalles de una celebración que tendrá un fuerte valor simbólico y comunitario.
"Hace más de 45 años que en Balcarce realizamos misiones rurales durante el mes de enero", recordó el sacerdote, al repasar una tradición que se sostiene en el tiempo y que este año ya tuvo su paso por el paraje Bosch y Villa Laguna Brava.
En ambas misiones, el equipo estuvo conformado por adultos y jóvenes, entre 25 y 30 personas por grupo, una dinámica que volverá a repetirse en Ramos Otero, donde se desarrollará la instancia final.
"Lo lindo es que se pudo llegar a muchas casas, compartir con la gente momentos de oración, alguna bendición, entregar una botellita de agua bendita para que la tengan en sus hogares, como una manera de renovar la fe", explicó Etchepareborda.
El sacerdote destacó que la vivencia de la fe en los parajes rurales tiene características propias. "No es lo mismo que en la ciudad, donde uno pasa, entra a la iglesia y listo. En el campo la gente reza en su casa, tiene una imagen, un pequeño altar y la misión viene a acompañar eso", señaló.
LA CONFIANZA QUE CRECE CON LOS AÑOS
Uno de los aspectos más valorados por el párroco es el proceso que se va dando con el paso del tiempo. "Es muy interesante cómo, después de varios años de misiones, la gente se va abriendo más, va participando más", afirmó.
En ese marco, recordó momentos especialmente significativos, como los fogones, el rosario iluminado y las celebraciones compartidas. En Villa Laguna Brava, incluso, una de las misas se celebró frente a la laguna, en un espacio cedido por el Club de Pesca, lo que le dio un marco muy particular a la celebración.
"La misa de clausura fue muy linda. El tiempo amenazó y no se pudo realizar un bautismo, que quedó para otro momento, pero igual fue un cierre muy sentido", contó.
UN LUGAR DE ENCUENTRO Y ORACIÓN EN VILLA LAGUNA BRAVA
Etchepareborda también se refirió al espacio de oración que se viene consolidando en Villa Laguna Brava, donde se está construyendo una capilla integrada al entorno natural.
"Es un terreno que está desde el loteo original de la laguna. Empezamos hace dos o tres años con una capillita muy rústica, pero lo importante es el entorno: hay un Vía Crucis entre los árboles, una imagen de San Francisco, una de la Virgen de Luján. Por eso lo llamamos 'lugar de encuentro y oración'", explicó.
Allí se celebra misa el cuarto domingo de cada mes, incluso en jornadas de frío, lluvia o viento. "Es un lugar muy tranquilo, muy especial. Mucha gente pasa, mira, entra a rezar un rato. Tiene una calidez muy particular", describió.
RAMOS OTERO: UNA MISIÓN CON HISTORIA Y CELEBRACIÓN
El cierre de las Misiones Rurales 2026 será en Ramos Otero y tendrá una connotación especial: la capilla cumple 50 años.
"El inicio fue con el padre Hugo Isurieta de Pirán y después el padre Germán Lips fue quien sostuvo y animó todo. Gracias a ellos y a la gente, hoy hay una presencia física de la Iglesia en un lugar donde la comunidad la necesita", destacó el párroco.
La capilla mantiene una actividad sostenida durante todo el año, incluso en invierno, con una participación constante de vecinos. "Es una comunidad muy trabajadora, muy comprometida. Siempre están haciendo algo: rifas, arreglos, pintura, restauración de placas, preparación de celebraciones", remarcó.
PROCESIÓN, MISA Y FESTIVAL POR LOS 50 AÑOS
La misión en Ramos Otero comenzará mañana por la mañana y culminará el sábado 24, con una jornada central que incluirá una procesión a caballo y caminando, seguida por la misa presidida por el obispo, en acción de gracias por los 50 años de la capilla.
"La procesión arrancará alrededor de las seis o siete de la tarde, recorrerá el pueblo y finalizará en la capilla. Después vamos a compartir un festival para festejar", detalló Etchepareborda.
Habrá además un almuerzo comunitario con corderos donados, servicio de buffet y distintas propuestas para compartir. "Lo lindo es celebrar y agradecer por estos 50 años de presencia evangelizadora, por toda la gente que pasó y por la que sigue estando", expresó.
Incluso, el desafío lanzado el año pasado empieza a cumplirse: "Dije en broma que tenía que haber 50 caballos, uno por cada año y ya me avisaron que hay unos 40 confirmados", contó entre risas.
UNA COMUNIDAD QUE SIGUE SEMBRANDO
El párroco subrayó el valor humano y social de Ramos Otero, una localidad que muchas veces queda lejos de los centros de decisión. "Es un lugar con gente trabajadora, que a veces se siente olvidada. Estamos buscando reactivar el centro de salud y que al menos haya una atención semanal, porque los kilómetros de camino de tierra se sienten, sobre todo cuando llueve", señaló.
Aun así, el balance es positivo. "Gracias a Dios, vamos dejando semilla. Los grupos misioneros llevan alegría, la contagian y también la reciben. Y eso es lo más lindo de la misión", concluyó.
