Vocación que no se apaga, compromiso que se renueva
En una entrevista con El Diario, los expresidentes de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Balcarce, Héctor Murias y Héctor Cayetano Galella, junto al actual presidente de la institución Silvio Cattaneo, reflexionaron sobre la responsabilidad de conducir la Asociación, el valor de la continuidad institucional y el compromiso que trasciende los roles formales dentro de una entidad que es orgullo de la comunidad.
Un 6 de enero de 1951, Alfredo Capparelli y los hermanos Raúl y Cipriano Higuera comprendieron que los incendios que azotaban viviendas y extensos campos no podían seguir combatiéndose únicamente con machetes, mantas y baldes de agua cargados por vecinos desesperados. Aquella convicción dio origen a la Asociación de Bomberos Voluntarios de Balcarce, una institución que, 75 años después, continúa siendo un emblema local y regional por la capacidad operativa de su cuerpo activo y de reserva y por la solidez de una conducción dirigencial construida con compromiso y continuidad.
Esa idea de permanencia y responsabilidad fue uno de los ejes centrales de la entrevista que compartieron Héctor Murias y Héctor Galella, ambos expresidentes de la Asociación, quienes repasaron su paso por la institución y coincidieron en señalar que el verdadero sostén de Bomberos no está en los nombres propios, sino en una forma de construir colectivamente.
Desde su experiencia, Murias destacó que asumir un rol dirigencial implica comprender que la institución es mucho más amplia que cualquier cargo puntual. "Hay una realidad que es la continuidad de las cosas, la responsabilidad que se asume y el compromiso que tiene uno como directivo", señaló, al tiempo que diferenció claramente los distintos planos que conviven en Bomberos: el cuerpo activo, la dimensión humana y la faz institucional.
En ese sentido, subrayó que el crecimiento sostenido de la Asociación no es casual, sino el resultado de un trabajo acumulativo que se renueva año tras año. "Las comisiones se van armando siempre con un eje. Hay alguien del período anterior y el que viene ya conoce cómo es el manejo. Cada uno trata de superarse, pero sin romper lo que está bien", explicó.
LA CONTINUIDAD COMO VALOR
CENTRAL
Tanto Murias como Galella coincidieron en que uno de los grandes aciertos de la Asociación ha sido evitar rupturas bruscas en la conducción. Para Galella, uno de los errores más graves que pueden cometer las instituciones es no fomentar una construcción colectiva previa que garantice continuidad. "Cuando no se arma desde adentro, el riesgo es grande. Hay un período largo de adaptación y no siempre se conocen los motivos ni las formas de trabajo", reflexionó.
En cambio, destacó que en Bomberos existe un conocimiento previo entre quienes integran las comisiones, lo que permite sostener una línea de acción clara. "Hay una base que se mantiene. Si mirás las comisiones de los últimos años, las personas son más o menos las mismas, con alternancia de cargos. Uno fue secretario, después tesorero, vicepresidente, vocal. Eso decanta conocimiento", sostuvo.
Esa lógica, según explicó, permite que la institución funcione con previsibilidad, incluso frente a contextos complejos. "Puede entrar gente nueva, pero la estructura base está. Y eso es lo que garantiza que nunca se pise en falso", afirmó.
EL PESO DE LA
RESPONSABILIDAD
Galella aportó una mirada similar al remarcar que no cualquiera está preparado para asumir la presidencia de una institución como Bomberos Voluntarios. "Podés ser parte de la familia de los bomberos, pero cuando llegás a ese cargo la responsabilidad es mayor", expresó, y remarcó que el funcionamiento cotidiano se apoya en el trabajo colectivo.
"Acá no hay individualismo. O se trabaja en equipo o no se trabaja. Cuando se hace algo, van los doce, los dieciséis o los veinte. Y cuando se trabaja así, se logran las cosas que hoy tiene la institución", aseguró.
Ambos coincidieron en que la vocación es un componente indispensable, tanto para el cuerpo activo como para la conducción. "Esto o lo querés y te duele, o estás en el lugar equivocado", sintetizó Murias, al recordar sus primeros años como socio y su vínculo emocional con Bomberos, una pertenencia que, según afirmó, no se pierde nunca.
UNA INSTITUCIÓN QUE SE TRANSFORMA SIN PERDER SU
ESENCIA
Durante la charla, Murias también recordó los cambios profundos que atravesó Bomberos Voluntarios a lo largo de las décadas. Desde los tiempos en que el equipamiento se reducía a botas de goma y sacos de cuero, hasta la actualidad, marcada por mayores exigencias, tecnología y protocolos de seguridad.
"Hoy es mucho más complejo todo. Hay más elementos, más costos y más responsabilidades. El combustible, las cubiertas, el mantenimiento de las unidades… todo demanda una espalda económica que hay que construir", explicó, al tiempo que valoró el rol de los subsidios y de una administración prudente.
Pese a esas dificultades, resaltó que la institución siempre supo hasta dónde podía llegar. "Nunca se dijo 'estamos complicados, no podemos funcionar'. Las comisiones saben cuáles son los resortes y esperan lo que haya que esperar. Eso también es continuidad", afirmó.
EL SENTIDO DE
PERTENENCIA QUE NO SE EXTINGUE
Ya alejados de los cargos formales, tanto Murias como Galella dejaron en claro que el vínculo con Bomberos permanece intacto. "Uno siente la sirena en su casa y se queda pensando en los chicos, esperando que no pase nada", confesó Murias, visiblemente emocionado.
"Esta no es una institución de la que te vas y te desligás. Te sigue doliendo, te sigue importando", agregó, al explicar por qué, tras dejar la presidencia, decidió dar un paso al costado sin interferir, pero sin perder jamás el sentido de pertenencia.
Con ese mismo espíritu, ambos coincidieron en que el prestigio social de Bomberos Voluntarios de Balcarce es el resultado de una conducta institucional sostenida en el tiempo, basada en el compromiso, el trabajo en equipo y una vocación que trasciende generaciones.
"Me fui y me fui", resume Héctor Murias al explicar por qué, una vez concluido su mandato, decidió tomar distancia del día a día institucional. No fue desinterés, sino todo lo contrario. "Si quedaba medio pegado me iba a doler mucho", confesó, al reconocer que después de haber pasado más de la mitad de su vida dentro del cuartel, el desprendimiento nunca es sencillo.
La relación con Bomberos Voluntarios, coincidieron Murias y Galella, no se corta con el paso del tiempo ni con el fin de una función dirigencial. "La institución se siente siempre. No te la olvidás nunca", afirmó Galella, al marcar una diferencia entre quienes llegaron a la conducción desde el cuerpo activo y quienes lo hicieron desde el plano institucional, pero con el mismo nivel de compromiso.
En ese camino, la figura del presidente adquiere un peso particular. "La responsabilidad hoy del presidente y de su comisión es enorme, porque es la protección total de la gente que tiene abajo", sostuvo Murias. Los bomberos ponen el cuerpo, pero es la institución la que debe garantizar condiciones, equipamiento y respaldo. "Eso no es fácil", remarcó.
LA SIRENA, LA
MEMORIA Y UNA
VOCACIÓN QUE
ATRAVIESA
GENERACIONES
Los recuerdos se suceden con naturalidad cuando ambos expresidentes evocan los primeros años de Bomberos Voluntarios. Galella rememora sus comienzos desde muy joven, cuando con apenas 14 años ya formaba parte del cuerpo. "Vos escuchabas la sirena y sabías que era incendio. Esperabas si eran dos o tres toques y salías en bicicleta, en lo que fuera", relató.
Esa sirena, que marcó generaciones enteras, sigue teniendo hoy un valor simbólico profundo. "En casa, cuando suena, bajás el volumen del televisor y decís 'los bomberos'. Aunque ahora haya mejor comunicación, eso no se pierde", coincidieron.
Las anécdotas personales se entrelazan con la historia grande de la institución, construida a pulmón, con sacrificio y trabajo silencioso. Desde las primeras reuniones en galpones prestados, pasando por las oficinas improvisadas y las actas escritas a mano, hasta la inauguración del edificio actual en junio de 1966, cada etapa dejó huellas imborrables.
EL CRECIMIENTO DE LA CIUDAD Y NUEVAS EXIGENCIAS
El relato histórico se amplía al ritmo del crecimiento de Balcarce. "La ciudad se extendió de una manera impresionante", señalaron, al comparar un pueblo que décadas atrás terminaba en calles de tierra con la actualidad, donde la expansión urbana plantea nuevos desafíos operativos.
Ese crecimiento impacta directamente en la tarea bomberil. "La gente cree que el cuartel cubre cuatro manzanas, pero estamos hablando de más de 400 mil hectáreas del Partido", explicaron, al enumerar las múltiples demandas: incendios rurales, rescates, accidentes, edificios en altura y nuevas infraestructuras que requieren equipamiento específico.
En ese contexto, remarcaron la importancia de haber sostenido una evolución constante, sin perder el rumbo. "Todo eso se puede acompañar porque hubo continuidad", insistieron, retomando uno de los conceptos centrales de la entrevista.
CONFIANZA SOCIAL Y TRANSPARENCIA COMO PILARES
Murias y Galella coincidieron en destacar el acompañamiento permanente de la comunidad. "Balcarce siempre acompañó a Bomberos", afirmaron, y atribuyeron ese respaldo a una conducta institucional intachable a lo largo del tiempo.
"Si la gente pone un peso en Bomberos, sabe en que lo vamos a invertir", sintetizó Silvio Cattaneo, actual presidente de la instución, al subrayar el nivel de confianza construido. Para ambos, la clave está en la transparencia y en mostrar claramente qué se hace con los recursos. "Administramos fondos que son de la gente, y eso implica una responsabilidad enorme", señaló.
Esa confianza, aseguraron, no es casual ni automática, sino el resultado de décadas de trabajo serio, compromiso y una vocación que, como la sirena, sigue sonando aun cuando los cargos ya quedaron atrás.
UNA PELÍCULA, EL AZAR Y LA MEMORIA VIVA DE LA
INSTITUCIÓN
En el marco de los preparativos por el 75° aniversario, Silvio Cattaneo compartió una anécdota que resume como pocas el valor de la memoria institucional y el compromiso cotidiano de quienes sostienen la historia de Bomberos Voluntarios de Balcarce.
Durante la búsqueda de material para el acto conmemorativo, apareció de manera inesperada una vieja lata metálica, oxidada, de aquellas que se usaban para guardar películas. En la tapa, apenas una palabra: "Bombero". Nadie sabía con certeza qué contenía, pero la intuición marcó que allí podía haber algo importante.
La sorpresa vino después. Para poder verla, hacía falta un proyector de ese tipo de cinta, algo prácticamente imposible de conseguir. Sin embargo, casi como un guiño del azar, al día siguiente apareció en el circuito de chatarra tecnológica que se recolecta en la plaza un proyector antiguo, descartado junto a otros equipos en desuso. "Era exactamente lo que necesitábamos para ver la película", relató Cattaneo.
Con trabajo artesanal, paciencia y dedicación -cambiando gomas reseca y ajustando el mecanismo- durante varios días lograron poner en funcionamiento el equipo. Finalmente, la película pudo proyectarse.
Lo que apareció en pantalla fue un verdadero tesoro histórico: la filmación completa de la inauguración del cuartel en 1966, con imágenes de simulacros, salidas de las unidades, actos oficiales y una multitud de vecinos participando de la celebración. "Se ve la fiesta, la gente comiendo, más de mil personas y hasta un simulacro de incendio de una casilla. Es increíble", describió.
La anécdota no solo emocionó a quienes pudieron verla, sino que se convirtió en uno de los símbolos más fuertes de este aniversario: la historia de Bomberos Voluntarios de Balcarce sigue viva, a veces escondida en una lata oxidada, esperando ser rescatada por quienes entienden que el pasado también se cuida.
UN 75° ANIVERSARIO CARGADO DE
MEMORIA
En el tramo final de la entrevista, la mirada se posó sobre el presente y el futuro de la Asociación, un aspecto que desarrolló especialmente Silvio Cattaneo, actual presidente, quien puso en valor el respaldo constante de la comunidad y el carácter profundamente demandante de la función dirigencial.
Cattaneo destacó que el acompañamiento social se expresa de múltiples maneras: en las tasas, en los servicios, en las rifas, en los eventos solidarios y en cada iniciativa que convoca a la comunidad. "La gente pone en todos lados, y eso tiene que ver con la confianza. Hay transparencia, hay balances claros y las cifras que se manejan son muy distintas a lo que muchos imaginan", señaló.
En ese sentido, coincidió con Murias y Galella en que la tarea dirigencial requiere tiempo, presencia y compromiso personal. "Esta no es una institución que se maneje por teléfono. Hay que estar. Y eso también impacta en la vida familiar, en los proyectos personales. No es poca cosa", afirmó, al remarcar que Bomberos no es "una institución más", sino una de las más importantes y representativas de Balcarce.
UNA INSTITUCIÓN EXIGENTE
Cattaneo describió la función dentro del Consejo Directivo como "adictiva" en el mejor sentido del término. "Si realmente querés hacerlo bien, el ritmo te va llevando. Querés hacer más, buscar más, mejorar. Pasás por el cuartel, frenás, preguntás si hace falta algo. Es muy demandante", explicó.
Esa dinámica, sostuvo, se sostiene gracias a grupos de trabajo que se van renovando, con personas que, por distintas etapas de la vida, pueden aportar tiempo y energía. "Siempre hay un grupito que puede estar y eso es una fortuna para la institución", destacó.
También subrayó el prestigio que Bomberos Voluntarios ha construido puertas afuera. "Hay muchas instituciones, empresas y vecinos que se acercan porque saben cómo trabajamos. Nos pasa, por ejemplo, con EduCoAgro, donde ya llevamos cinco años a cargo del estacionamiento y ya estamos proyectando el próximo", detalló.
CAPACITACIÓN Y PROFESIONALISMO DEL CUERPO ACTIVO
Uno de los puntos centrales de su exposición fue el nivel de formación del cuerpo activo. "Tenemos un cuerpo super capacitado, a la altura de los mejores del país", afirmó Cattaneo, enumerando las distintas especializaciones: rescate, incendios estructurales, forestales, trabajo en altura y situaciones complejas de riesgo.
Esa capacitación permanente, explicó, no solo fortalece la respuesta ante emergencias, sino que también cumple una función social. "Los chicos tienen disciplina, comportamiento, profesionalismo. Todo eso también es una contribución a la sociedad", señaló.
En ese marco, remarcó que el rol del Consejo Directivo es acompañar, respaldar y garantizar las condiciones necesarias para que el cuerpo activo pueda desempeñarse con seguridad y eficiencia. "La capacitación es fundamental. Es una obligación sostenerla", sostuvo.
