«La vejez no debe tomar a las personas por sorpresa» 

«La vejez no debe tomar a las personas por sorpresa» 

Licenciadas Gabriela Landa y Patricia Torres

En una actividad que desarrollan desde hace algunos años, las licenciadas Gabriela Landa y Patricia Torres analizan los factores protectores en el curso de la vida. Dicha propuesta persigue como uno de sus principales objetivos que la población pueda reflexionar y se vea sensibilizada acerca de los cambios positivos que se generan en la etapa más adulta de la existencia.

La primera de las nombradas, en charla con El Diario, dijo que «la vejez, en tanto concepto teórico, es una construcción social, que se halla vinculada al contexto y discurso sociocultural e histórico, existiendo una gran variabilidad en las formas de envejecer (no se habla de vejez sino de vejeces) y se encuentra atravesado por factores biológicos, psicológicos y socio ambientales emocionales, espirituales. Y son los factores protectores, tales como el autocuidado, autocuestionamiento, riqueza psíquica, capacidad de reflexión, anticipación respecto a la propia vejez, vínculos intergeneracionales, flexibilidad y cambio, donde la integración de estos llevarán a que la persona fomente un buen proceso de envejecimiento, el cual debe ser adquirido desde edades tempranas, ya que si bien nunca es demasiado tarde, es ideal que la persona piense durante todo su ciclo vital qué tipo o modelo de vejez va a vivir».  

HAY QUE ANTICIPARSE 

De acuerdo a sus expresiones «la vejez no debe tomar a las personas por sorpresa» y es conveniente anticiparla y asumir con responsabilidad qué quiere cada uno para su futuro.  

Para ello, se debe concebir como un trabajo de construcción que el sujeto irá realizando gradualmente desde edades más jóvenes. «Ese trabajo anticipado involucra un proyecto personal de vejez, consciente o inconsciente, a lo largo del proceso vital y permite entender las posibilidades de arribar a un envejecer normal, patológico, óptimo, aún cuando se presente cierto grado de malestar o desgaste, ya que es sabido que la salud no implica la ausencia de enfermedad, sino que involucra estado de bienestar, satisfacción vital, revisar acontecimientos adversos desde una perspectiva positiva», añadió.  

Y para ello existen cuestiones para llevar a cabo, que de una u otra manera contribuirán en todo este camino: «darle valor a los sucesos cotidianos, plantearse metas realistas, proponerse actividades motivadoras, desafiantes, disponer de emociones positivas, vínculos sociales, como también de aspectos más profundos como encontrarle sentido a la vida y mantener las ilusiones», son las sugerencias que aporta Landa en este sentido.  

RECIBIR Y PROPAGAR 

Claro está que en este andar tienen una gran influencia las personas que conforman los grupos receptores de la propuesta de las licenciadas, quienes además de recibir el asesoramiento y orientación impartido por ambas profesionales se encargan también de propagar todo ese conocimiento que van acumulando interiormente. 

Al respecto, Gabriel Landa citó que «hacemos extensivo el agradecimiento a la participación y el compromiso de quienes son transmisores y protagonistas de este nuevo paradigma desde su modo de actuar y ser, dejando un valioso legado para el futuro envejecente».