Entre la fe y los nuevos desafíos, una mirada esperanzadora sobre los jóvenes
A pocos días de asumir como nuevo párroco de Balcarce, el padre Marcelo Panebianco se tomó un tiempo para una charla diferente. Más allá de las actividades pastorales y de la agenda que comenzó a desarrollar al frente de las comunidades de la ciudad, abrió una puerta a su historia personal, a los momentos que marcaron su acercamiento a la fe y a las razones que lo llevaron, desde muy joven, a elegir el sacerdocio.
En diálogo con El Diario, recordó que creció en una familia católica, aunque la vivencia de la fe estuvo siempre más marcada en su madre. Su padre, en cambio, permaneció durante buena parte de su vida más alejado de la práctica religiosa, aunque sobre el final de su vida se acercó mucho más a la fe.
Panebianco tenía 15 años cuando su padre falleció, a los 59. Aquella experiencia, según relató, tuvo también una influencia en el camino que comenzó a recorrer. "Cuando empecé el colegio secundario dejé un poco de ir a misa. Después, cerca de los 15, empecé solo a ir a misa a una catedral porque estaba en otra parroquia. Ahí enganché de nuevo con la misa y con un grupo de jóvenes", recordó.
A partir de entonces comenzó una etapa de intensa participación parroquial, con grupos de jóvenes, misiones y retiros. Fue en ese ámbito donde comenzó a descubrir una vocación que, hasta entonces, no estaba entre sus proyectos.
DE LA INGENIERÍA AL SACERDOCIO
Durante sus primeros años de secundaria imaginaba un futuro completamente diferente. Pensaba estudiar ingeniería industrial, en parte por una cuestión familiar. Sin embargo, con el paso del tiempo empezó a advertir que su interés estaba puesto en otro lugar.
"Empecé a darme cuenta de que era más humano lo que quería y, dentro de lo humano, ver el servicio a la persona más grande de la humanidad, ayudar a la gente a encontrarse con Jesús", explicó.
La posibilidad del sacerdocio comenzó a aparecer con mayor claridad cuando cursaba cuarto año. Primero habló con un sacerdote y luego con el padre Pablo Echepareborda, quien lo acompañó en el proceso que finalmente lo llevó a ingresar al seminario.
"Esa cuestión del servicio a Dios, para la Eucaristía, para la misa, fue súper importante: la presencia de Dios ahí y cómo poder justamente ayudar a la persona a que encuentren a Dios", señaló. Terminó el colegio secundario y al año siguiente comenzó su formación sacerdotal. Fueron ocho años en La Plata, donde estudió primero Filosofía y luego Teología.
Después llegó el ministerio pastoral. Fue vicario durante más de dos años en la Catedral de Mar del Plata y posteriormente viajó a Roma, donde durante dos años realizó una especialización en Teología.
A su regreso pasó por distintas comunidades. También tuvo un breve acercamiento al ámbito de la comunicación, cuando estudió durante un año algunas materias vinculadas a Comunicación Social. Luego estuvo en la parroquia Santa Rita, posteriormente en Asunción y más tarde en Pinamar, donde permaneció durante más de once años. Ahora, el camino lo llevó nuevamente a una ciudad que ya conocía.
EL VÍNCULO CON BALCARCE
La relación de Panebianco con Balcarce no comenzó con su reciente designación. Cuando todavía era seminarista participó durante tres veranos de las Misiones Rurales, recorriendo sectores como La Brava y El Dorado. "Ese fue el contacto que más tuve: tres veranos de venir acá a la misión. Una semana, poquito, pero ahí ya conocí gente que encontré de nuevo", contó.
También destacó que, por su pertenencia a la Diócesis de Mar del Plata, siempre existió un vínculo con la ciudad y que conocía desde hacía muchos años a sacerdotes oriundos de Balcarce. Por eso, su llegada encontró un terreno conocido, aunque con un desafío completamente nuevo. "La recepción fue muy buena. Me siento muy contento", afirmó.
Según explicó, tanto él como el padre Walter recibieron desde el comienzo una actitud de integración por parte de la comunidad. Pero aclaró que construir un vínculo profundo con las personas requiere tiempo.
"Lo más desafiante son los vínculos con las personas. La paternidad, ir desarrollándola, y eso lleva tiempo porque tenés que ir teniendo confianza, compartir cosas, hablar. Eso es lo más importante", sostuvo.
La jurisdicción que ahora debe atender también representa un desafío considerable. Además de las distintas parroquias -San José, Santa María y Sagrada Familia-, la tarea pastoral alcanza a Los Pinos, Ramos Otero, Villa Laguna Brava y otros parajes, además de los colegios y las distintas actividades de formación y asistencia sacramental.
Panebianco destacó, en ese sentido, el trabajo que ya realizan numerosas personas dentro de las comunidades. "No es una actividad de uno solo. Es una actividad de conjunto, de participación", remarcó.
"HAY QUE VALORAR LO QUE TIENEN"
En sus primeros días en Balcarce, el sacerdote también comenzó a construir una mirada sobre la ciudad y sus características.
Dijo haber encontrado un lugar con "muy buen clima" y destacó particularmente el arraigo de muchas familias y el conocimiento que existe entre los vecinos. "Da la impresión de que tienen que estar muy felices porque están mucho mejor que en muchísimos lugares y eso hay que cuidarlo y valorarlo", expresó.
En ese sentido, consideró que cuestiones como el conocimiento entre vecinos, las familias arraigadas, el trabajo y la responsabilidad con el lugar son elementos importantes que no aparecen de manera automática, sino que requieren de un esfuerzo colectivo. "Hay que trabajarlo mucho, pero se nota", afirmó.
LA MIRADA SOBRE LOS JÓVENES
Hacia el final de la charla, la conversación se concentró en uno de los temas que más interesa al sacerdote: la relación entre los jóvenes y la fe.
Panebianco reconoció que se trata de una cuestión compleja y que no puede analizarse solamente desde lo religioso. Sin embargo, destacó que en Balcarce encontró un grupo activo de jóvenes y diferentes espacios de encuentro, oración y reflexión.
Mencionó, entre otras propuestas, las reuniones de jóvenes, los encuentros para leer y reflexionar sobre la Palabra de Dios y los momentos de adoración.
Desde una mirada más amplia, señaló que las nuevas generaciones enfrentan dificultades vinculadas con la incertidumbre, las posibilidades laborales, las redes sociales, las adicciones y la falta de sentido.
Pero también observó otro fenómeno: jóvenes que, frente a esa realidad, buscan algo diferente. "Como una cuestión de supervivencia, de instinto, en muchos lugares se está dando tanto de jóvenes que, justamente, ya quemados por esto, quieren algo distinto", reflexionó.
Para el sacerdote, esa búsqueda puede encontrarse con una propuesta religiosa que no pretende ser una solución sencilla ni una forma de escapar de las dificultades. "La fe no es una anestesia", afirmó.
Y profundizó en esa idea al señalar que el mensaje de Jesucristo plantea un desafío concreto: elegir un camino, asumir compromisos y esforzarse por vivir de acuerdo con ellos. "Lo que puede motivar es esta propuesta definitiva que hace Jesucristo", sostuvo.
En esa búsqueda de algo "verdadero, fuerte, profundo y desafiante", Panebianco encuentra una de las razones por las que algunos jóvenes vuelven a acercarse a la Iglesia. "Me da la impresión que eso es lo que a los chicos los va trayendo", concluyó
Una agenda que ya comenzó a tomar forma
Entre las actividades previstas aparecen el encuentro de jóvenes en Necochea y, posteriormente, la tradicional Peregrinación Juvenil a Luján, que este año se realizará el sábado 3 y domingo 4 de octubre. Desde Balcarce ya están organizados tres micros para acompañar a los participantes en el recorrido, que parte desde Liniers y culmina en la Basílica de Nuestra Señora de Luján.
Más adelante, el 17 de octubre, tendrá lugar una peregrinación hasta la ermita de la Virgen de San Nicolás, ubicada en Los Pinos. La propuesta partirá a las 9 desde la parroquia Santa María y recorrerá unos 13 kilómetros hasta la ermita, donde se celebrará una misa. La actividad podrá realizarse caminando, en bicicleta o mediante vehículos.
Más adelante llegará uno de los acontecimientos religiosos de mayor convocatoria previstos para este año: la visita del papa León XIV a la Argentina. El pontífice estará en Luján el miércoles 11 de noviembre, donde encabezará una celebración multitudinaria frente a la Basílica Nacional Nuestra Señora de Luján.
Desde Balcarce ya hay un micro completo previsto para viajar a Luján y se analiza la posibilidad de sumar otro vehículo de acuerdo con la demanda. Panebianco, de todos modos, advirtió que quienes decidan participar deben tener en cuenta las exigencias que implica una celebración multitudinaria. "Es un acontecimiento importantísimo, histórico, muy bueno participar, pero también hay que tener en cuenta que implica un esfuerzo físico muy grande", explicó.
Además, se analiza la posibilidad de transmitir la misa en directo mediante una pantalla en el templo de la Parroquia San José, como alternativa para quienes no puedan viajar.
