Dolor en el periodismo: a los 82 años, murió Chiche Gelblung
Este miércoles murió Chiche Gelblung. El prestigioso periodista tenía 82 años y había sido internado ayer en un sanatorio porteño por un agravamiento de un afección respiratoria.
A mediados de mayo había sido internado en terapia intensiva en el mismo sanatorio tras sufrir una trombosis en el tobillo. Durante su hospitalización, le habían realizado un stent en una de sus piernas. Antes de este cuadro, había tenido una caída hace más de dos semanas a la que no le habría prestado atención, según informó Pía Shaw.
Era la cuarta internación que atravesaba en el año; pero a pesar de estas complicaciones de salud trabajó hasta sus últimos días: “Cansancio. Ya vine a trabajar. No tengo más remedio. Estoy perfecto. El reposo siempre es bueno. Siempre hay que trabajar lo menos posible, pero vengo igual”, había manifestado la última vez.
Nacido en 1944 en Buenos Aires, se convirtió en un protagonista central de las últimas décadas en la historia de los medios, reconocido por su estilo directo y su capacidad para innovar en diferentes formatos.
Con menos de 20 años, tuvo su primera oportunidad en el periodismo en la revista Gente, de Editorial Atlántida, donde comenzó a formarse en el oficio que lo acompañó hasta sus últimos días.
Con poca formación académica, conoció a fondo el oficio en las redacciones y su primera gran cobertura llegó cinco años después de comenzar a recorrer la redacción de Editorial Atlántida cuando cubrió la denominada “guerra de los seis días”, entre Israel y Egipto, Siria, Jordania e Irak.
“Fui a Atolón de Mururoa (Pacífico) a cubrir una prueba nuclear que mató a miles de peces. Llegué tarde y no encontré ningún pescado porque se los había llevado la marea. ¿Cómo reproducís eso? Vas al mercado, comprás pescados y los tirás para hacer la foto”, recordaba.
Si bien el periodismo gráfico era su fuerte, su explosión masiva llegó en la década del 90, donde comenzó a pisar fuerte en la televisión, con un ciclo semanal que hizo historia: Memoria.
En el ciclo, desarrolló investigaciones sobre temas misteriosos y bizarros, como la historia del parapsicólogo estafador Ricardo Gil Lecha, que incluyó a un ilusionista “experto en engaños psíquicos” para demostrar las mentiras del parapsicólogo y dejó momentos para el recuerdo como, por ejemplo, el montaje de una “autopsia” a un extraterrestre para desmentir el caso Roswell.
