Emotivo homenaje a los mecánicos de nuestro automovilismo
En el marco del Día del Mecánico la Fundación Juan Manuel Fangio llevó a cabo un emotivo reconocimiento al trabajo de las figuras que motorizaron a los grandes campeones del automovilismo deportivo. En esta oportunidad, se descubrieron baldosas en el Paseo Rubén “Toto” Fangio y los distinguidos fueron Omar Wilke, José Miguel Herceg y Jorge Reimonte.
Vale recordar aquella frase de Juan Manuel Fangio "Las carreras se ganan en los talleres", para entender el valor que le daba el más grande piloto de todos los tiempos a sus mecánicos.
LA PALABRA DE LOS PROTAGONISTAS
“En un honor para mí entregar este merecido homenaje a todos los mecánicos, siendo que mi padre y mi abuelo eran mecánicos, significa mucho para mí”, expresó el presidente de la Fundacion Fangio, Juan José Carli.
Por su parte, Nélida “Liti” Fangio, hija de Rubén, expresó unas sentidas palabras referidas a su padre “Toto” en este día tan especial, y en el paseo que lleva su nombre. “Yo sé el sacrificio que han hecho los mecánicos y que hacen porque realmente lo viví. Eran horas y horas que yo no veía a mi padre porque estaba en el taller. Había veces que se acostaba y a las 4 de la mañana, le surgía una idea y ahí salía para el taller para ver cómo lo podía hacer, cómo podía solucionar algo en lo que se había acostado pensando. Sé que ese sacrificio lo hicieron todos los mecánicos que están acá, por eso les agradezco su presencia”.
OMAR WILKE
Omar Wilke ingresó en la década del 60 a trabajar en la planta de motores de General Motors, donde conoció a Jorge Pedersoli y fue fueron parte de la división de competición. Para el 67 ya comenzaron a asistir a Carlos Pairetti con la Barracuda. Los logros vinieron rápido, lograron el campeonato de TC con el “Trueno Naranja” en años que dominaban los Torinos. La dupla Wilke y Pedersoli seguirían dando sus frutos.
Omar Wilke, junto a Jorge Pedersoli, logró los campeonatos de 1979/1980, con Francisco Espinoza y luego los tres campeonatos consecutivos de Roberto Mouras con Dodge entre 1983 y 1985. Convocado por el equipo de Walter Hernández, Wilke se lució con un motor de su factoría para conseguir el campeonato y seguir sumando halagos en su trayectoria y así lograr títulos con las tres marcas del TC.
Wilke también enseñaba y en el año 2006 una escuela técnica inauguró el laboratorio de motores poniéndole su nombre a la sala. Lamentablemente, Omar nos dejó el 12 de enero del 2015 a días de cumplir 76 años. En el homenaje estuvieron presentes Marina, su hija, junto a su esposo.
JOSÉ MIGUEL HERCEG
José Miguel Herceg, El “Polaco”, es uno de los preparadores más exitosos del TC. En los 70’, nadie le ganaba a los Ford preparados en su taller de la calle Bogotá en General Pacheco, el cual se mantiene casi como en aquella época, a unas pocas cuadras del centro de la ciudad situada en el Norte bonaerense. El equipo Ford logró los títulos 1972-74-75-76 (Gradassi), 1973 (Estefano) y 1977-78 (Traverso).
Herceg ha dejado su sello como uno de los grandes nombres de la mecánica en el automovilismo deportivo de la Argentina al ser pieza clave en el desarrollo del poderoso equipo oficial Ford, pero lógicamente que no todo queda en marcado aquello que fue glorioso en los años 70. Cuando la Comisión de Concesionarios Ford ya dejó de participar en el turismo de carretera, siguió incursionando y forjando distinto tipo de elementos.
El “polaco” no pudo estar presente pero en su lugar el expiloto y compañero de Herceg, Mario Gayraud descubrió la baldosa del mecánico.
JORGE REIMONTE
Reimonte, además de sobrino de Fangio, es un apasionado del deporte motor, Jorge fue el primer campeón de la categoría cafeteras (1968), fue acompañante de Juan Manuel Bordeu en Turismo Carretera, ganó como preparador 13 campeonatos zonales de manera consecutiva y compitió preparándose su auto de Turismo Carretera en 61 oportunidades.
Como aprendiz de mecánico comenzó en el taller de Oscar Tieri, con el tiempo construyo su propio taller que es modelo por su prolijidad y orden en Balcarce.
Fue un gran protagonista con muchas victorias y varios campeonatos. Incluso fue acompañante de Juan Manuel Bordeu en la fatídica vuelta de Balcarce del ‘68. Además de ser un habilidoso jugador de fútbol, Jorge Reimonte siempre se destacó como preparador de autos. Fue el primer campeón de la categoría cafeteras en 1968 y luego lograría 13 campeonatos zonales de manera consecutiva con diferentes pilotos.
Midió su talento conductivo contra Oscar Castellanos, Luis Morán, Alfredo Menone, Edgardo Lavari, Juan Ochhionero, Sebastián Eder, Luis Finocchio, entre otros. Por cosas del destino o de las carreras, también correría contra alguno de ellos en el TC, ya que el gringo fue uno de los de la generación de audaces que como la mayoría de sus rivales se volcaban al Turismo de Carretera por lo cual, decidió incursionar en la categoría adquiriendo para ello una cupé Chevrolet a la familia Párraga.
Su debut en el TC fue en el 86 en el circuito de 9 de julio disputando 61 competencias con hasta 1995. Santa Teresita quedaría en su historial deportivo como la última carrera en la que corrió Jorge Raimonte en el Turismo de Carretera a quien se le reconoció su labor en la mecánica.
Al finalizar el descubrimiento de las baldosas, todos los homenajeados, familiares y allegados fueron invitados al hall del Museo para recibir una réplica de la baldosa y disfrutar de un ágape en el buffet “Flecha de Plata”.