El Mercedes de Fangio tiene nuevo dueño, pero nunca se sabrá quién es ni cuánto pagó
La casa de subastas RM Sotheby’s llevó a cabo en los últimos días la “subasta a ciegas” de un coche verdaderamente especial: el Mercedes Benz 300 SL que le regaló la automotriz alemana a Juan Manuel Fangio en 1958 con motivo de su cumpleaños 47, que coincidió con el año de su retiro.
Por el formato de la subasta, muy distinto al que ocurre habitualmente, no se sabrá nunca quién es el nuevo propietario del Mercedes ni cuánto pagó. En ese sentido, expertos aseguran que el monto pudo haber superado los seis ceros, ya que tiempo atrás una Ferrari 290 MM que también fue propiedad del piloto balcarceño se vendió en 24,5 millones de euros.
El vehículo, que durante muchos años estuvo en exhibición en el Museo del Automovilismo, fue uno de los favoritos del quíntuple campeón mundial de Fórmula Uno, tanto que fue su auto particular y lo conservó original hasta el día que lo entregó al Museo.
Como puede verse por el estado de algunos elementos como su maltrecha tapicería, (y como confirmaron también los expertos de la casa de subastas en su día) en todo este tiempo el coche no ha recibido modificación alguna, manteniendo tanto la carrocería, como el chasis, el motor y el resto de su mecánica en su estado original.
Para los amantes del mundo de la competición, seguramente esto le aporte un valor añadido. Y es que de los grandes nombres que conforman la historia de la automoción, Fangio puede ser considerado uno de los pilotos más admirados incluso por el resto de pilotos, entre ellos, Michael Schumacher.
Fangio consiguió campeonatos para marcas como Alfa Romeo, Ferrari o Maserati. Una vez retirado, sus hazañas en la pista fueron celebradas por las grandes marcas que ayudó a llevar a la cima, pero ninguna le mostró tanto cariño como Mercedes Benz, que incluso nombró a Fangio Presidente de Mercedes Benz Argentina SA en 1974.
Criado en nuestra ciudad por una familia que emigró al país desde Italia, Fangio se ganó el corazón de todos los aficionados a las carreras con su humildad y su sorprendente éxito dada su edad. Tenía un don.
Tras una última gira triunfal por Europa para despedirse del mundo de la competición cuando se retiró, volvió a Buenos Aires en 1960 entre grandes muestras de admiración.
No fue hasta entonces que pudo estrenar el 300 SL, pues además de matricular el coche tuvo que sacar el permiso de conducir, ya que Fangio compitió durante toda su carrera deportiva sin tener licencia.
Cuando lo consiguió, el espectacular Mercedes Benz 300 SL Roadster azul claro metalizado con interior en color crema pasó a ser su coche de uso personal diario. Le hizo casi 73.000 km hasta 1986, cuando lo entregó al Museo abierto en su honor en Balcarce, donde había permanecido expuesto prácticamente hasta principios de este año.
Durante toda su vida Fangio mantuvo el coche en perfecto estado de revista e incluso encargó su mantenimiento a uno de sus mecánicos de confianza, al que envió a Stuttgart para que le mostrasen allí todos los detalles referentes a su óptima conservación.
Ahora esta belleza que acusa el paso del tiempo con magnánima elegancia, ha dejado de pertenecer a la familia de Fangio, pero su historia permanecerá siempre ligada al ilustre apellido del quíntuple.
