El Aero Club sigue formando pilotos e invita a las nuevas generaciones a volar y soñar

El Aero Club sigue formando pilotos e invita a las nuevas generaciones a volar y soñar

Marcelo Lahitte y Santiago Pagano visitaron la redacción de El Diario

El sueño de volar forma parte de la identidad de Balcarce desde hace más de un siglo. Mucho antes de que existiera el Aero Club, la ciudad ya tenía una relación especial con la aviación. De hecho, en 1921 funcionó aquí una de las primeras escuelas de vuelo del país, un antecedente que marcó para siempre la historia aeronáutica local.

Treinta años después, aquel espíritu pionero encontró una forma institucional. El 5 de junio de 1951 nacía oficialmente el Aero Club Balcarce, una entidad creada por vecinos apasionados por la aviación que decidieron unir esfuerzos para construir un espacio destinado a la formación de pilotos y a la difusión de la actividad aérea.

Setenta y cinco años después, la institución sigue en pie, atravesando generaciones y manteniendo vivo el legado de quienes la fundaron.

Con motivo del aniversario, El Diario dialogó con Santiago Pagano, presidente de la comisión normalizadora y Marcelo Lahitte, vicepresidente, dos hombres que prácticamente crecieron entre hangares, pistas y aeronaves, y que hoy continúan dedicando tiempo y esfuerzo para sostener una de las entidades más tradicionales de la ciudad.

"El Aero Club es una institución sin fines de lucro que tiene como principal objetivo la formación de pilotos. Tenemos una escuela de vuelo, administramos el aeródromo y tratamos de mantener vivas las actividades relacionadas con la aviación", explicó Pagano.

Actualmente la entidad tiene a su cargo la administración del predio, el mantenimiento de las pistas, hangares e instalaciones, además de la gestión de la escuela de vuelo y de los servicios vinculados a la actividad aeronáutica. Pero detrás de esa tarea cotidiana hay una historia mucho más profunda.

UNA INSTITUCIÓN CONSTRUIDA POR SUS SOCIOS

Cuando el Aero Club dio sus primeros pasos, nada era sencillo. Los recursos eran escasos y prácticamente todo se conseguía gracias al compromiso de los socios.

Lahitte recuerda muchas de las historias que escuchó de su padre, Osvaldo, integrante de una de las primeras camadas de pilotos formadas en Balcarce. "Mi papá fue de los primeros pilotos que se recibieron acá. Yo nací en 1955 y prácticamente me crié en el Aero Club. Toda mi vida estuvo vinculada a este lugar", contó.

Aquellos primeros años estuvieron marcados por el trabajo comunitario. Los socios aportaban dinero para comprar los aviones, colaboraban con materiales y muchas veces realizaban personalmente las obras necesarias para el crecimiento de la institución.

Entre los nombres que aparecen en los orígenes del Aero Club sobresale el de José "Pepe" Echeverría, recordado como el primer presidente de la institución y uno de los principales impulsores de aquel proyecto que comenzó a tomar forma en 1951. Junto a otros vecinos apasionados por la aviación, ayudó a sentar las bases de una entidad que siete décadas y media después continúa formando pilotos y manteniendo viva la actividad aeronáutica en Balcarce.

"Era otra época. La gente tenía más tiempo para dedicar a las instituciones. Había un enorme sentido de pertenencia. Muchos trabajaban directamente en las construcciones o intercambiaban horas de trabajo por horas de vuelo", recordó.

Ese espíritu solidario permitió que el Aero Club creciera y se consolidara como una referencia regional en materia de formación aeronáutica.

UNA ESCUELA QUE ABRIÓ CAMINOS

A lo largo de siete décadas y media, cientos de pilotos pasaron por sus aulas y sus pistas. Muchos encontraron en la aviación una salida laboral y desarrollaron carreras profesionales en distintos ámbitos.

Algunos llegaron a líneas aéreas comerciales. Otros se desempeñaron en aviación agrícola, vuelos ejecutivos o diferentes actividades vinculadas al sector.

"Tenemos muchos exalumnos trabajando en la aviación. Algunos están en líneas aéreas, otros en la actividad agrícola y otros en distintos trabajos relacionados con el vuelo. Es una carrera que realmente puede transformarse en una profesión", explicó Pagano.

La escuela continúa funcionando en la actualidad y mantiene un flujo constante de alumnos. Los dirigentes remarcan que existe una idea equivocada respecto al acceso a la actividad.

"No hay una edad para empezar. Mientras una persona tenga el examen psicofísico aprobado, puede comenzar a estudiar. Hemos tenido alumnos muy jóvenes y también personas mayores que decidieron cumplir el sueño de volar", señalaron.

Un ejemplo de esa realidad es Marta Tola, una de las alumnas que actualmente se está formando como piloto en el Aero Club. Su historia suele ser mencionada por los dirigentes porque demuestra que la pasión por la aviación no tiene edad.

"Le gusta tanto el Aero Club que prácticamente vive el lugar. Está haciendo el curso y disfruta cada momento", contó Pagano.

Además de avanzar en su formación aeronáutica, Marta se convirtió en una presencia habitual dentro de la institución y en una de las caras visibles de la actividad cotidiana del predio. Su caso refleja uno de los mensajes que el Aero Club busca transmitir: nunca es tarde para comenzar a volar.

Para iniciar el curso se requiere aprobar el examen médico aeronáutico y completar la formación teórica y práctica correspondiente. La licencia de piloto privado exige un mínimo de 40 horas de vuelo, aunque posteriormente existen otras habilitaciones que permiten continuar desarrollando una carrera profesional.

EL VUELO COMO PASIÓN

Para quienes nunca subieron a una aeronave, la experiencia suele resultar difícil de imaginar. Sin embargo, quienes dedican gran parte de su vida a la aviación coinciden en una misma definición: volar es algo que se transforma en una pasión.

"Te tiene que gustar. Cuando descubrís lo que significa estar arriba, ver todo desde otra perspectiva, sentís algo difícil de explicar. Después es como que siempre querés volver", afirmó Lahitte.

Esa pasión es la que sigue atrayendo a nuevos alumnos y la que mantiene vigente el espíritu del Aero Club después de tantos años. Según explican, muchas personas llegan por curiosidad, realizan un vuelo de bautismo y terminan enamorándose de la actividad.

Otras encuentran en la aviación una oportunidad profesional. Y muchas simplemente descubren un lugar donde compartir experiencias, amistades y una pasión común.

CUANDO LOS FESTIVALES AÉREOS CONVOCABAN MÚLTITUDES

Hablar de la historia del Aero Club también implica recordar una época que permanece en la memoria de muchos balcarceños. Durante décadas, los festivales aéreos fueron acontecimientos multitudinarios.

Familias enteras se acercaban al predio para disfrutar de exhibiciones, demostraciones de vuelo y espectáculos que convertían al aeródromo en uno de los grandes puntos de encuentro de la ciudad.

"Los festivales eran enormes. Venía muchísima gente. Eran jornadas que convocaban a vecinos de Balcarce y de toda la zona", recordaron.

Con el paso de los años, las exigencias vinculadas a la seguridad aérea y los costos organizativos hicieron más difícil la realización de este tipo de eventos. Sin embargo, aquellos encuentros siguen ocupando un lugar especial dentro de la historia de la institución.

UN LUGAR PARA VISITAR Y DESCUBRIR

Más allá de la escuela de vuelo, los dirigentes consideran que uno de los principales desafíos actuales es acercar el Aero Club a la comunidad. Según explican, todavía existe cierto desconocimiento acerca de las actividades que allí se realizan y de las posibilidades que ofrece el predio.

"Mucha gente cree que es un lugar privado o que no puede entrar. Pero es todo lo contrario. Cualquiera puede acercarse, recorrer las instalaciones y conocer el lugar", afirmó Pagano. Ubicado sobre la ruta provincial 55, a la altura del kilómetro 62,5, el Aero Club cuenta con aproximadamente 120 hectáreas de superficie, pistas, hangares, espacios verdes y una confitería abierta al público.

Para quienes disfrutan de la aviación, representa una oportunidad única para observar aeronaves de cerca y conocer cómo funciona una escuela de vuelo. Pero también puede convertirse en una salida diferente para toda la familia.

Los dirigentes destacan especialmente el impacto que genera en los más chicos. Recientemente, un grupo de alumnos de nivel inicial visitó las instalaciones y la experiencia dejó una huella profunda.

"Los chicos se entusiasman muchísimo. Les mostramos los aviones, los hangares y hacen preguntas todo el tiempo. Se sorprenden con cada detalle", relató Lahitte. Por eso, uno de los proyectos que impulsan es fortalecer el vínculo con jardines y escuelas para que cada vez más estudiantes puedan conocer el mundo de la aviación.

"Queremos que los chicos vengan, que conozcan el lugar y que descubran algo distinto. Muchas veces una visita puede despertar una vocación para toda la vida", señalaron.

UN SERVICIO PARA LA COMUNIDAD

Además de la formación de pilotos, el Aero Club ha cumplido históricamente una función social importante. El aeródromo permanece disponible para vuelos sanitarios, emergencias y operativos especiales cuando la situación lo requiere.

También ha servido como base de apoyo en búsquedas y distintos procedimientos desarrollados en la región. "Siempre estuvimos al servicio de la comunidad. Cuando se necesita el aeródromo para alguna emergencia, el lugar está disponible", destacaron.

EL DESAFÍO DE LAS NUEVAS GENERACIONES

Como ocurre en muchas instituciones tradicionales, uno de los desafíos más importantes es garantizar la continuidad dirigencial. Pagano y Lahitte reconocen que cada vez resulta más difícil encontrar personas jóvenes con tiempo para involucrarse en las tareas de gestión.

"Es algo que pasa en todas las instituciones. Los jóvenes tienen sus trabajos, sus familias y muchas responsabilidades. No siempre pueden dedicar tiempo a una comisión", explicaron.

Sin embargo, mantienen el optimismo. La presencia de nuevos alumnos y el interés que despierta la aviación entre niños y adolescentes les permite mirar el futuro con esperanza.

MANTENER VIVO EL SUEÑO

A 75 años de su fundación, el Aero Club Balcarce sigue siendo mucho más que una escuela de vuelo. Es un espacio donde se construyen amistades, se transmiten conocimientos y se alimentan vocaciones.

Es también un lugar cargado de historias, de recuerdos y de nombres que ayudaron a convertirlo en una de las instituciones más emblemáticas de la ciudad. "Para nosotros es una segunda casa", resumieron sus dirigentes.

La frase alcanza para sintetizar el sentimiento de quienes encontraron entre pistas y hangares una forma de vida. Y también explica por qué, tres cuartos de siglo después de aquel 5 de junio de 1951, el Aero Club Balcarce continúa demostrando que los sueños que nacen en tierra todavía pueden llegar muy alto.

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Falleció en Balcarce el 20 de mayo de 2026 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el miércoles 20 a las 17. Casa de duelo: Génova N° 3475. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Gladys Noemí Cruz de Correa (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 15 de abril de 2026 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el jueves 16 a las 9. Casa de duelo: calle 2 N° 832. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.

DE IGARTUA JUAN AMBROSIO (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 15 de abril de 2026 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el jueves 16 a las 10. Casa de duelo: calle 16 N° 274. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Roberto Lopez "Coco" (q.e.p.d.).

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Minaudo Jose "Beta" (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 27 de enero de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso religioso en sala velatoria, el miércoles de 7 a 9.30. Casa de duelo: Av. Centenario Nº 1840. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.

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Mario Juan Aguilar (EL NEGRO) (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 16 de diciembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados para luego velados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el martes 16 a las 19. Casa de duelo: calle 22 Nº 109. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada, calle 15 Nº 519 entre 14 y 16, teléfono 42-2404.

Margarita Garcia vda de Perez ( NEGRA )

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Dora Felisa Madrid (q.e.p.d.).

Falleció en Balcarce el 4 de noviembre de 2025 c.a.s.r. y b.p. Familiares, amigos y demas deudos participan su fallecimiento. Sus restos son velados paraluego ser inhumados en el Cementerio Municipal, previo oficio religioso en sala velatoria, el miércoles 5 a las 11. Casa de duelo: calle 13 Nº 717. Servicios de Sepelios de la Cooperativa de Electricidad «General Balcarce» Limitada.