Cuando la solidaridad reconstruye: "Siempre soñamos que ese lugar estuviera al servicio de la comunidad"
Mariana Terminiello habló tras el incendio que afectó al Geriátrico Municipal "Dr. Ernesto L. Pinto". Agradeció el trabajo del personal y de los equipos de emergencia, confirmó que los residentes permanecerán al menos un mes en la Iglesia Comunidad de Fe y destacó la ayuda de toda la comunidad. También dialogaron los pastores Claudio D'Amico y Marta Juez, quienes abrieron las puertas del salón de usos múltiples para albergar a los adultos mayores.
"UNO CAE AL DÍA SIGUIENTE DE LO QUE PODRÍA HABER PASADO"
El humo ya no salía del edificio y las sirenas habían quedado atrás. Sin embargo, el impacto emocional seguía presente. Veinticuatro horas después del incendio que obligó a evacuar el Hogar Municipal "Dr. Ernesto L. Pinto", la directora de la institución, Mariana Terminiello, recorrió las instalaciones afectadas con una mezcla de alivio y tristeza.
"No es fácil hablar. Uno se emociona con todo el proceso. El día después es cuando realmente cae en la dimensión de lo que pasó y de lo que podría haber pasado. Gracias a Dios no pasó a mayores", expresó.
La directora confirmó que el incendio se originó por un cortocircuito en el sector de oficinas, donde las pérdidas fueron prácticamente totales. "Más allá de que se incendió la oficina, perdimos todo ese sector. Pero se pudo evacuar a los abuelos gracias al trabajo impresionante que hizo el personal, junto con Bomberos, vecinos y toda la gente que colaboró. Todos apoyaron desde el primer momento", señaló.
UNA REACCIÓN QUE EVITÓ UNA TRAGEDIA
Terminiello destacó especialmente la respuesta del personal del geriátrico, que activó inmediatamente el protocolo de evacuación mientras llegaban los equipos de emergencia. "Todos trabajaron de manera impresionante. Enfermería, cocina, lavadero, mantenimiento, profesionales... todos estuvieron a disposición. También estuvieron presentes los directivos del Hospital. Cuando realmente hay trabajo en equipo, las cosas se pueden ir solucionando", afirmó.
Tras la evacuación, los adultos mayores fueron trasladados al Hospital Municipal para ser evaluados y luego derivados primero a Protección a la Infancia, donde recibieron abrigo y alimentos.
Horas más tarde llegó la solución definitiva. "A las cuatro de la tarde ya teníamos todo solucionado gracias a que los pastores Marta y Claudio nos ofrecieron el salón de Comunidad de Fe. Es un lugar muy lindo y los abuelos están muy bien", destacó.
Según explicó, el alojamiento en ese espacio está garantizado, al menos, por un mes. "Ahora hay que ir paso a paso y esperar las decisiones que se vayan tomando sobre cómo continuará todo", indicó.
QUÉ NECESITA HOY EL HOGAR
Aunque el fuego no alcanzó las habitaciones donde residían los adultos mayores, sí destruyó el área administrativa y con ella una importante cantidad de insumos. Por eso, la directora explicó que, por el momento, no se necesita ropa, aunque toda colaboración será bienvenida.
"Lo que más necesitamos son productos de limpieza porque estaban todos guardados en la oficina que se incendió. También sábanas, frazadas y toallas, que son elementos de uso permanente con los abuelos", explicó.
Las donaciones pueden acercarse directamente al salón donde actualmente permanecen alojados los residentes, en calles 48 y 9.
"SIEMPRE SOÑAMOS QUE ESE LUGAR ESTUVIERA AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD"
Mientras el Municipio buscaba un espacio donde alojar a los residentes, una llamada cambió el panorama. Desde la Iglesia Cristiana Comunidad de Fe, los pastores Claudio D'Amico y Marta Juez ofrecieron de inmediato el salón de usos múltiples que la congregación posee en calles 48 y 9.
"Siempre tuvimos en nuestro corazón que ese lugar fuera un espacio para servir a la comunidad. En otras oportunidades no se pudo, como ocurrió durante la pandemia porque todavía no estaba preparado. Esta vez sentimos que era lo mínimo que podíamos hacer", expresó D'Amico.
Para el pastor, la sensibilidad que despertó la situación de los adultos mayores hizo que la decisión fuera inmediata. "Quisimos ser un brazo para ayudar. Como comunidad cristiana sentimos que era nuestra responsabilidad ponernos a disposición", sostuvo.
UN ESPACIO PREPARADO PARA RECIBIRLOS
Marta Juez explicó que el edificio reúne todas las condiciones necesarias para albergar cómodamente a los residentes. El salón principal tiene capacidad para unas 600 personas, mientras que las dos habitaciones cuentan con alrededor de 40 plazas cada una, completamente equipadas con camas, colchones, frazadas y almohadas.
Además dispone de una cocina totalmente equipada, calefacción central, dos cuerpos de sanitarios con duchas y amplios espacios comunes. "Durante la pandemia todavía no teníamos instalada la calefacción. Hoy el lugar está calentito y realmente era ideal para recibir a los abuelos en pleno invierno", contó.
La disponibilidad del edificio también fue una circunstancia favorable. "Revisamos la agenda y decidimos postergar nuestras actividades para liberar completamente el espacio. Por lo menos durante un mes no tenemos otros compromisos y eso nos permitió recibir a los residentes del Hogar", explicó Juez.
"NOS SENTIMOS HONRADOS DE PODER AYUDAR"
Lejos de buscar reconocimiento, ambos pastores insistieron en que la decisión respondió al espíritu con el que nació la institución. "Nos sentimos honrados de poder ayudar a nuestra comunidad. Este edificio fue construido para servir y esta era una oportunidad concreta de hacerlo", afirmó D'Amico.
A su lado, Marta Juez no pudo ocultar la emoción al recordar el esfuerzo realizado durante años para levantar el complejo. "Cada ladrillo, cada habitación y cada elemento que hay acá representan un milagro para nosotros. Por eso sentimos que todo lo que recibimos también debe estar al servicio de quienes lo necesitan", expresó.
Antes de finalizar la entrevista, ambos destacaron que el gesto no pertenece únicamente a ellos. "Esto no es mérito nuestro. Es el esfuerzo de toda la familia de Comunidad de Fe, que durante años trabajó para que este lugar existiera. Hoy simplemente le estamos dando el uso que siempre soñamos: servir a Balcarce cuando más lo necesita", concluyeron.
El día después del incendio dejó imágenes de pérdidas materiales y de un edificio que deberá ser reparado. Pero también mostró otra cara de la ciudad: la de trabajadores que reaccionaron con rapidez para salvar vidas, vecinos que colaboraron sin dudar y una comunidad que abrió sus puertas para que cerca de 30 adultos mayores pudieran atravesar este difícil momento en un lugar seguro y cálido.
