Un libro para recordar desde la experiencia
En vísperas de un nuevo aniversario del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la Casa del Bicentenario fue escenario de un encuentro atravesado por la emoción, el respeto y la necesidad de mantener viva la memoria colectiva. La presentación del libro “Memoria de Guerra – Exsoldado Combatiente en Malvinas” se convirtió en mucho más que un acto formal: fue un espacio de encuentro entre generaciones, una oportunidad para escuchar en primera persona lo que significó el conflicto bélico.
Desde el inicio, la jornada estuvo marcada por un clima de recogimiento. Allí se destacó que recordar Malvinas no implica únicamente conmemorar una fecha, sino también sostener un ejercicio activo de conciencia y transmisión. En ese marco, el testimonio del excombatiente Leonardo Cirilo Corvalán ocupó un lugar central, aportando una mirada directa y profundamente humana sobre la guerra.
UN RELATO DESDE LO HUMANO
Lejos de presentarse como un escritor, el autor eligió definirse desde la honestidad de su experiencia. “No soy un escritor de carrera, siempre me llevé mal con la gramática, pero sentí la necesidad de contar lo que vivimos”, expresó. Su obra, según explicó, no busca encuadrarse en los relatos tradicionales del género bélico, sino poner en palabras aquello que muchas veces queda fuera de los libros de historia: los miedos, el sacrificio y las emociones de los jóvenes soldados.
“Yo no quería hacer un relato de guerra, sino transmitir lo que realmente sentimos allá”, remarcó Corvalán, dejando en claro que el corazón del libro está en las vivencias personales y colectivas de quienes atravesaron condiciones extremas en las islas.
CARTAS QUE SE TRANSFORMARON EN MEMORIA
Uno de los rasgos más distintivos del trabajo es su origen epistolar. Durante el conflicto, el entonces joven soldado encontró en la escritura una forma de sostener el vínculo con su familia. “Escribirles era lo único que me unía con la civilización”, recordó. Con el paso del tiempo, esas cartas se transformaron en la base narrativa del libro: “Cuando las ordené, me di cuenta de que ahí estaba mi diario de guerra”.
El proceso de reconstrucción no fue sencillo. Implicó volver sobre recuerdos dolorosos y resignificarlos desde la mirada adulta. “Mi intención era que mis hijos pudieran sentir lo que yo viví, que entendieran lo que vimos y lo que padecimos”, explicó. Así, la obra logra un diálogo entre aquel joven de 18 años que escribía desde Malvinas y el hombre que hoy reflexiona sobre esas experiencias.
UN PUENTE HACIA LAS NUEVAS GENERACIONES
Durante el acto también se concretó la entrega de ejemplares a instituciones educativas, bibliotecas, el Centro de Veteranos de Guerra y autoridades locales. La iniciativa busca que el libro trascienda lo individual y se convierta en una herramienta pedagógica. “Hoy esta historia deja de ser solo mía para ser parte de toda la comunidad”, se destacó en ese sentido.
El propio autor subrayó la importancia del ámbito educativo en la concreción del proyecto. “Fueron los docentes quienes me dijeron que esto hacía falta, que no había este tipo de contenido en las escuelas”, señaló. A partir de ese impulso, el libro incorpora una guía pedagógica que facilita su trabajo en el aula, reforzando su valor como recurso formativo.
UNA DEUDA PERSONAL SALDADA
El camino hasta la publicación estuvo atravesado por dudas y obstáculos. Durante años, Corvalán postergó la edición por motivos personales y económicos. “Me negué muchas veces a publicarlo, no quería lucrar con algo tan doloroso”, confesó. Sin embargo, finalmente decidió avanzar con una primera edición autogestionada, convencido de la importancia de compartir su historia.
Además de su valor testimonial, el proyecto también tuvo un componente solidario. Parte de los ejemplares fue destinada a colaborar con iniciativas del Centro de Exsoldados Combatientes, fortaleciendo el compromiso social que atraviesa toda la propuesta.
“Para mí es una misión cumplida, pero todavía queda mucho por hacer”, concluyó Corvalán, dejando abierta la puerta a que su testimonio siga llegando a más estudiantes y lectores. En un contexto donde la memoria necesita ser sostenida y transmitida, su libro se presenta como un puente necesario entre el pasado y el presente.
