Sala colmada para un estreno histórico en el Teatro Municipal
Dirigida por Francisco Sánchez Azcárate y protagonizada por Inés Segurola, la película narra la historia de Alba, una mujer que, en medio de una tormenta implacable, cuida a una anciana enferma en una antigua casona. Mientras escucha un extraño programa radial dedicado a relatos paranormales —donde oyentes aseguran haber recibido la visita de familiares fallecidos— la noche se vuelve cada vez más opresiva. Cuando la anciana muere y Alba decide ocultarlo, el silencio se rompe con ruidos, señales y presencias inquietantes que abren la sospecha de que aquello que se fue podría haber regresado.
UNA EXPERIENCIA
PSICOLÓGICA MÁS QUE UN TERROR TRADICIONAL
Lejos del terror convencional apoyado en sobresaltos permanentes, La noche que nunca termina se toma el tiempo para desarrollar el deterioro físico y psicológico de su protagonista. La cámara acompaña ese descenso con planos largos que exhiben todo el rango actoral de Segurola, mientras la casa comienza a adquirir un rol protagónico, casi como una extensión de la mente de Alba.
El film construye su tensión desde lo atmosférico: secuencias cargadas de tensión, variaciones en la iluminación y colorimetría y un trabajo minucioso de encuadres revelan el talento detrás de cámara. La banda sonora original —compuesta por el propio director— guía el ritmo de la narración y refuerza una sensación constante de extrañeza. En un relato con escasos diálogos, el papel del enigmático conductor de la radio se vuelve clave: esa pequeña radio, único contacto de Alba con el exterior, funciona como disparador de sugestiones que difuminan los límites entre lo real, lo paranormal y lo onírico.
La propuesta invita al espectador a sumergirse en una atmósfera gótica y por momentos asfixiante, donde la culpa, el aislamiento y la influencia de factores externos modelan una percepción cada vez más inestable.
UN HITO CULTURAL Y UN ESTRENO SOLIDARIO
El estreno no solo significó un logro artístico sino también un acontecimiento cultural para la ciudad: por primera vez, una producción cinematográfica local llegó a la pantalla grande con formato de largometraje y presentación oficial ante el público.
Además, la función tuvo un fin solidario. Desde la Sociedad de Protección a la Infancia agradecieron especialmente la respuesta del público, que no solo abonó su entrada sino que también colaboró con donaciones de artículos de limpieza. La recaudación total rondó el millón ochocientos mil pesos, de los cuales ochocientos mil fueron destinados a la institución.
Con sala llena, equipo emocionado y un público que acompañó de pie, Balcarce no solo celebró una película: celebró la posibilidad de contar sus propias historias en la pantalla grande.
