La hiperconectividad en pandemia llevó a un aumento de casos de ciberacoso

La hiperconectividad en pandemia llevó a un aumento de casos de ciberacoso

En una serie de denuncias recibidas en las últimas semanas por delitos de “grooming” o ciberacoso (acción deliberada de un adulto, varón o mujer, de acosar sexualmente a una niña, niño o adolescente a través de un medio digital) viene trabajando la SubDDI local a cargo del comisario Maximiliano Blanco Río. Lo hace en forma mancomunada con organismos nacionales y también internacionales abocados a ponerle freno a esta problemática que ha crecido en tiempos de pandemia. Es que la educación digital a reemplazado a la presencial lo que ha significado un aumento en el tiempo frente a una pantalla. Y esa hiperconectividad lleva, inexorablemente, a una hipervulnerabilidad, señalan quienes abordan esta cuestión.

El comisario Blanco Río se refirió a este tema, puntualizando aspectos que hacen al trabajo de la fuerza para tratar de identificar a los responsables del ciberacoso. Expresó que “como todos los fenómenos sociales, no hay un único origen pero sin lugar a dudas la causa central es la migración de todas las relaciones humanas a la virtualidad producto de la pandemia. Según el Indec, al cuarto trimestre del 2020 el 90% de los hogares de Argentina contaba con acceso a internet, y 88 de cada 100 personas emplean teléfono celular y 85 de cada 100 utilizan internet, cifra que estima el organismo nacional se habría incrementado en lo que va del 2021 poco más de un 4%”.

Señaló luego que a causa de la pandemia por el Covid-19, “los niños y adolescentes no solo se han visto obligados por cuestiones académicas a incrementar su presencia ‘on line’ sino que además en el ASPO solo podían interactuar con sus pares por redes sociales, tanto en el aspecto estudiantil como en el recreativo. Como adultos y padres, tenemos que tomar dimensión de la pertenencia de nuestros hijos a una generación a la que su identidad digital -informaciones publicadas en Internet sobre una persona y que componen la imagen que los demás tienen de la misma- se ha equiparado o incluso se ha vuelto más importante para los jóvenes que su propia identidad física, que parece haberse trasladado al mundo online. Esta situación es generadora del coto de caza de infinidad de delincuentes que mimetizados de niños o adolescentes, se encuentran acechando permanentemente a nuestros hijos.

LA INVESTIGACIÓN

Recepcionada la denuncia, los miembros de la Sub DDI inician la investigación. Admitió el funcionario policial que “ninguna investigación es idéntica a la otra pero sin lugar a dudas es mucho más ágil cuando el reporte lo genera el National Center For Missinng and Exploited Children (NCMEC), que significa Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados. Este Centro es una organización sin fines de lucro con sede en los Estados Unidos que recibe el apoyo del Congreso de dicho país y tiene como finalidad dar una respuesta internacional coordinada e intercambiar información respecto de la problemática de los niños desaparecidos y explotados sexualmente. El NCMEC estableció un mecanismo centralizado donde los proveedores de servicios de internet y las grandes redes sociales como Facebook, Instagram, Snapchat etc. reportan actividades sospechosas relacionadas a la explotación sexual de las niñas, niños y adolescentes como sospechas de incitación en línea para actos sexuales, abuso sexual, material de abuso sexual, turismo sexual, tráfico sexual, materiales obscenos no solicitados enviados a un niño/a adolecente y nombres de dominio engañosos en Internet. Esto es una gran ventaja en el plano investigativo ya que acorta muchísimo los tiempos de respuesta. El reporte que genera la NCMEC ya llega a la Argentina con datos valiosísimos como, por ejemplo, las IP de conexión desde donde se generó la agresión sexual entre otros. Con el número de IP, rápidamente se puede determinar el usuario y lograr su detención. Estos reportes se conocen como CyberTipline y son producidos online en el mismo momento que se realiza la distribución de las imágenes, el personal del NCMEC revisa cada reporte y determina una ubicación potencial para el incidente informado para que pueda estar disponible para la agencia policial apropiada para una posible investigación. Tal vez la mayor desventaja es cuando la denuncia se inicia por un particular en la sede policial. Allí es cuando por cuestiones procesales se alargan los tiempos para obtener las informaciones necesarias para el esclarecimiento del hecho.

- ¿Cómo es trabajar en estos casos donde las víctimas son menores de edad?

- Estas intervenciones donde las víctimas son niños, niñas o adolescentes no difieren generalmente de otro tipo de tratamiento de las víctimas en general. Por supuesto que hay reglas del procedimiento penal que nos dan otras pautas de trabajo distintas. Desde la Sub DDI tenemos personal formado no solo para el trabajo en ciberdelitos, sino también para tratar con jóvenes. No obstante, todo el trabajo se realiza siempre en conjunto con el equipo del Servicio Local para la Promoción y Protección de los Derechos de los Niños, Niñas o Adolescentes de la Municipalidad, quienes nos brindan otras herramientas de aproximación y trabajo con las víctimas.

- ¿Qué tipo de asistencia psicológica reciben las víctimas?

- Desde el Servicio Local se pone a disposición de las víctimas el equipo completo, entre ellos el de psicólogos que, dependiendo el caso en particular, genera herramientas de abordaje y tratamiento distintas pero siempre en todos los casos hacen el seguimiento de los jóvenes. Además de la contención que se realiza con los mismos, se efectúan distintas pericias psicológicas para determinar el daño que causó la agresión que sufrieron; de esta manera se puede dar un sustento a la fiscalía a la hora de solicitar una sentencia con mayor pena para el imputado.

- ¿Hay algún patrón común que se repita entre los imputados por este tipo de delitos?

- El perfilado criminal es una actividad propia de la criminología. No obstante, a partir de la experiencia recogida del análisis de los distintos casos en los que hemos intervenido es que podemos establecer similitudes en el comportamiento de los agresores. Generalmente hemos visto que el contacto con los niños se vuelve una obsesión compulsiva para ellos: son impulsivos, con rasgos psicopáticos, no poseen baja autoestima. En un principio son amables y seductores pero luego se expresan con poder y dominio sobre las víctimas, su conversación se sexualiza rápidamente, el pedido de imágenes como de envíos se realiza de manera veloz y repentino, su forma de comunicación es notablemente agresiva en esta etapa y se vuelven más agresivos a la hora de comunicar lo que desean para lograr sus apetencias sexuales. El lenguaje que utilizan son amenazas, insultos y descalificaciones.