La Fábrica de Prepizzas de Lincoln, una cooperativa ejemplo de inclusión laboral
Aunque las estadísticas no son muy precisas, se estima que un 10% de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad. Es decir, cuatro millones y medio en el país; 1,7 millones en la provincia de Buenos Aires; 4.500 en la ciudad de Lincoln; y de éstos, 9 están en La Fábrica de Prepizzas.
Este proyecto cooperativo y de inclusión sociolaboral nació en marzo de 2019 impulsado por el Área de Inclusión Laboral de la Dirección de Discapacidad de la Municipalidad de Lincoln. El objetivo era generar empleo genuino, inclusivo y sostenible para personas con y sin discapacidad que se encuentran en edad de trabajar pero que muchas veces enfrentan barreras para insertarse en el mercado tradicional.Hoy es un proyecto consolidado que desde la Unidad Productiva del Centro Comunitario Barrial (CIC) del Barrio Plaza España distribuye su producción en más de 20 comercios de Lincoln (fiambrerías, despensas y supermercados adheridos al programa "Comprá Local"), y los sábados por la mañana en la Feria Sustentable de la Plaza Rivadavia.
El nacimiento de una cooperativa que hace historia
El linqueño Germán Martínez, Director General de Discapacidad del municipio desde hace once años y con 25 en el área de la discapacidad, es ideólogo -junto a Daniela Bestoso- de este proyecto inclusivo.
“Queríamos que se cambiara esa mirada antigua que encerraba a las personas con discapacidad sin respetar sus derechos -cuenta Martínez a DIB-, y crear políticas públicas para revertir esa mirada.
Tuvimos en cuenta dos dos pilares fundamentales: la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006 -que promueve el acceso a la salud, a la vida independiente, a la inclusión laboral y a la que adhirió Argentina- y el modelo social para terminar con las barreras que suele poner la comunidad a las personas con discapacidad, y que dificultan que se manejen en forma independiente (barreras arquitectónicas, actitudinales, de comunicación, etcétera).
Por otra parte, no hay que olvidar que la discapacidad puede ser cardiológica, respiratoria, sensorial -como la ceguera o de audición-, además de las originadas por enfermedades mentales o la discapacidad intelectual”.
Los miembros de la Cooperativa de Trabajo La Fábrica de Prepizzas Limitada empezaron amasando por las mañanas unas 30 prepizzas diarias y rápidamente duplicaron y triplicaron la producción.
Amasando un futuro
Frente a ese panorama, Martínez y Daniela Bestoso -directora de Discapacidad- coincidieron en la necesidad de avanzar en el terreno de la inclusión laboral, preparando a las personas con discapacidad para que puedan adquirir habilidades laborales, y así acceder a oportunidades de trabajo e independencia.
Entonces surgió la posibilidad de armar un proyecto en uno de los centros integradores comunitarios. puntualmente en su cocina, que estaba desocupada, y que contaba con horno, amasadora, balanza…
“Mi jefa me autorizó el lugar -recuerda Martínez-, pero obviamente no teníamos los fondos ni el presupuesto para arrancar. Aunque sí sabíamos que el producto sería un panificado. Y nacieron las prepizzas. Afortunadamente una empresa de Junín nos dio harina gratis durante los primeros diez meses, y, lo más importante, conseguimos, el capital humano, entre ellos una maestra pizzera y una psicóloga social, para vincular a los integrantes del grupo”.
Después de los lógicos trámites administrativos, a comienzos de 2020 el INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) les otorgó la patente cooperativa. Pero de pronto, apareció la pandemia y el desafío de sostener el proyecto en el tiempo apareció más complicado.
El lugar donde trabajaban se convirtió en centro comunitario de salud frente al COVID. Como La Fábrica estaba dentro de las actividades indispensables en pleno confinamiento, tuvieron que mudarse y trabajar en burbujas de tres personas. Y una vez más salieron adelante.
Números que avalan el éxito
Actualmente se amasan 150 prepizzas por día, pero podrían multiplicar varias veces esa cantidad si consiguen nuevos mercados. “Acá, en Lincoln, ya estamos en todos los negocios", afirma Martínez.
Una prepizza se vende a 1900 pesos y un pack de dos, a 3.600. “Tal vez es un poco más caro que la competencia, pero con una calidad superior”, asegura Martínez.
