Cuando el arte también acompaña el tratamiento oncológico
En el pasillo de la sala de espera, una serie de cuadros abstractos aportan color, profundidad y una invitación a detenerse. Su autora es la artista local Paula Sánchez, quien explicó el sentido de la intervención.
"Me pareció maravilloso poder estar acá, porque el arte sana. Y a partir de ahí se pueden transformar los sentimientos de una persona. Quienes estén atravesando un proceso de incertidumbre o dolor pueden encontrar que en la enfermedad también hay belleza", expresó.
OBRAS QUE "CONVOCAN"
Sánchez contó que fue convocada por Cristina Díaz para sumar sus obras al nuevo espacio oncológico del hospital. Sin embargo, al momento de elegir qué cuadros llevar, vivió una experiencia particular.
"Yo tenía muchas obras disponibles, pero cuando me puse delante de todas, sentí que las obras me convocaron a mí", relató. A partir de esa intuición comenzó a vincularlas con el momento en que habían sido creadas y con el destino que ahora tendrían.
"Tenían que ver con la expansión, con el alma. En algunas hay mucha oscuridad en el fondo, pero siempre aparece la luz", explicó.
Las pinturas están trabajadas con técnicas mixtas: acrílicos, aguadas, capas traslúcidas superpuestas, texturas y en algunos casos óleo. "Fusiono todo el tiempo técnicas. Todas tienen varias en la misma obra", detalló.
OSCURIDAD Y LUZ
Consultada sobre la ausencia de colores vibrantes como rojos o amarillos intensos, la artista lo vinculó a procesos personales y creativos.
"Son etapas, movimientos internos. He tenido épocas de mucho color y otras de mucha textura. Este momento siento que estoy transitando una etapa quizás más introspectiva. Pero en mis obras siempre hay luz", afirmó.
En cada cuadro, explicó, el negro y los tonos oscuros aparecen en las capas inferiores, pero por encima irrumpen blancos y destellos que rompen esa profundidad. "Siempre hay golpes de blanco, sacudones. Siempre hay luz", resumió.
Para Sánchez, ese contraste dialoga naturalmente con el espacio que hoy alberga sus obras. "Creo que por eso estas obras me convocaron para traerlas acá. Ellas me eligieron", dijo.
UNA GALERÍA EN MOVIMIENTO
La intervención no será permanente en su formato actual. La idea es rotar las obras cada 15 o 20 días e invitar a otros artistas de la ciudad a sumarse.
"En Balcarce hay muchos artistas que a veces no tenemos tanta visibilidad. Trabajamos mucho afuera, expandimos la obra en otros lugares, pero acá por ahí no estamos tan convocados", señaló.
A partir de esta experiencia, incluso propuso la posibilidad de generar una obra colectiva entre artistas locales, donde cada uno aporte desde su sensibilidad y lenguaje propio.
En un espacio donde se transitan diagnósticos, tratamientos y emociones intensas, el arte suma una dimensión distinta: la posibilidad de pausa, de contemplación y de sentido. Como sintetizó la propia artista, "que pese a los sacudones, siempre haya luz".
