Simulacro de evacuación en el Colegio Emilio Lamarca
Un importante movimiento de alumnos, docentes y personal fuera del edificio del Colegio Emilio Lamarca llamó la atención de vecinos y personas que transitaban por la zona durante la mañana de este viernes. La escena generó preocupación y despertó consultas sobre qué estaba ocurriendo en el establecimiento educativo.
Sin embargo, lejos de tratarse de una emergencia real, la directora del colegio, Luján La Rocca, explicó que se trató de un simulacro de evacuación, una práctica obligatoria que todas las escuelas deben realizar al menos una vez al año para preparar a la comunidad educativa frente a eventuales situaciones de riesgo.
"Es una actividad que todas las escuelas estamos obligadas a realizar, al menos una vez al año, y tiene que ver con la práctica de evacuación de la institución en caso de que exista un riesgo potencial o real", explicó.
La directora señaló que el objetivo principal es educar a los alumnos sobre cómo actuar frente a situaciones como incendios, pérdidas de gas u otros siniestros que obliguen a abandonar rápidamente el edificio para resguardar la seguridad de todos.
"La idea es educar a los chicos a través de este ejercicio de evacuar la institución en caso de que ocurriera un incendio, una pérdida de gas o algo que requiera salir de la institución para mantenernos cuidados y a salvo", indicó.
UN PLAN PENSADO PARA CADA SITUACIÓN
La Rocca detalló que cada institución debe contar con un "mapa de riesgo", es decir, una planificación integral sobre cómo actuar ante emergencias y cuáles son los espacios seguros a los que deben dirigirse alumnos y docentes.
En el caso del Colegio Emilio Lamarca, el punto principal de resguardo para los alumnos de primaria es el gimnasio del Colegio Santa Rosa, donde podrían permanecer hasta ser retirados por sus familias.
"En nuestro mapa de riesgo tenemos asignado el Colegio Santa Rosa para llevar a todos los estudiantes ahí y que los padres pudieran retirarlos de ese lugar", explicó.
No obstante, aclaró que también existe una alternativa prevista en caso de que ese espacio no pueda utilizarse. "Siempre puede fallar, puede estar cerrado o en obra, entonces tenemos una segunda opción, que es dirigirnos a la plaza", señaló.
En cuanto al nivel inicial, la evacuación contempla otro esquema debido a las edades de los alumnos. Los niños del jardín son trasladados hacia el templo parroquial y, si ese lugar tampoco pudiera utilizarse, el punto de encuentro pasa a ser la plaza ubicada frente al establecimiento.
ACOMPAÑAMIENTO DE BOMBEROS
Y EVALUACIÓN DEL OPERATIVO
El simulacro contó con la presencia de Bomberos Voluntarios, quienes supervisaron el operativo y posteriormente realizaron una devolución sobre el desempeño de los estudiantes y docentes.
"Ellos hacen el monitoreo y nos dan una devolución sobre cómo salieron los chicos, el tiempo que se tardó en hacer la evacuación y también les brindan una charla", comentó la directora.
Además, adelantó que la misma práctica se repetiría durante el turno tarde, alrededor de las 14 horas, para incluir a todos los cursos del establecimiento.
LA RESPUESTA DE LOS ALUMNOS
La Rocca destacó especialmente la conducta y el compromiso de los alumnos durante el ejercicio, señalando que año tras año observan mejoras en la manera en que los chicos incorporan las medidas de seguridad.
"La conducta, la concentración y la ejecución de las medidas de seguridad las hacen muy bien", sostuvo.
Incluso remarcó que este año el desafío era mayor debido a cambios en la organización escolar y la incorporación de nuevos grupos de primer grado en ambos turnos. Aun así, el resultado fue "un éxito".
EDUCACIÓN TAMBIÉN EN LA VÍA PÚBLICA
Durante la entrevista, la directora aprovechó para remarcar que la seguridad escolar no se limita únicamente a los simulacros, sino que también involucra hábitos cotidianos vinculados al tránsito y al respeto de las normas en los alrededores de la escuela. "Todo lo que sucede en la escuela es educativo", afirmó.
En ese sentido, insistió en la importancia de respetar las señales de tránsito, evitar estacionar en doble fila y cumplir con las indicaciones en los sectores destinados al ascenso y descenso de alumnos.
"Todo tiene que ver con el mapa de riesgo, con la seguridad escolar y con la protección de los más pequeños", expresó. Finalmente, valoró que muchas veces son los propios chicos quienes trasladan esos aprendizajes a los adultos.
"Ellos aprenden y después tratan de educar a los mayores", comentó entre sonrisas, destacando el rol que cumple la escuela en la formación de hábitos de cuidado colectivo. "Es sumamente importante sumarnos a todo lo que propone la escuela porque todo lo que sucede en la escuela es educativo", concluyó.
