Insólito cruce por la Ley de Glaciares en medio de un debate local por el arbolado público
La sesión transcurría con normalidad y acuerdos entre los distintos bloques hasta el tratamiento de los temas vinculados a cultura. En ese marco, el Concejo aprobó por unanimidad la declaración de interés legislativo, cultural y social de “La Pasión Viviente”, realizada el pasado 3 de abril. La concejal Sandra Divito destacó que se trató de “un evento con entrada libre y gratuita que transmitió un mensaje de fe, esperanza y reflexión”, y remarcó el trabajo de más de 70 vecinos que participaron de la puesta en escena.
UN PEDIDO TÉCNICO QUE
DESATÓ LA POLÉMICA
El clima cambió al abordarse un proyecto de Comunicación presentado por la concejal Mara Laso Barreiro, que solicitaba al Ejecutivo detalles sobre los criterios utilizados en el perfilado de árboles en la vía pública. “La intención es saber cuál es el criterio científico que se está utilizando, ya que se está llevando a cabo en un momento que no es recomendable para la poda”, explicó, al advertir sobre las intervenciones realizadas entre diciembre de 2025 y abril de 2026.
El proyecto, en principio técnico, abrió la puerta a un cruce político inesperado. El concejal Javier Menonne fue el primero en tensionar el debate al plantear una contradicción: “No veo coherencia en ese sentido. Todos nos preocupamos por el ambiente, pero parece que nos exigimos solo a nivel local”, señaló, en referencia a la postura del bloque frente a la Ley de Glaciares.
LA LEY DE GLACIARES, EJE DE UN CRUCE INESPERADO
La respuesta de la autora del proyecto no tardó en llegar. “Nosotros fuimos elegidos para legislar en la ciudad de Balcarce”, sostuvo Mara Laso Barreiro, quien rechazó que se mezclen discusiones nacionales con problemáticas locales y defendió su trayectoria en temas vinculados al arbolado: “Vengo presentando proyectos siempre preocupándome por la misma causa”.
En medio del intercambio, el concejal Enrique Guillén buscó bajar la tensión y acotar el debate: “Limitémonos a los proyectos a nivel local, porque este proyecto tiene que ver con el arbolado público”, pidió, y fue más allá al cuestionar a la oposición: “Si hablamos de coherencia, los primeros incongruentes son los del bloque del Partido Justicialista”.
Desde una mirada técnica, la concejal Florencia Martínez también intervino para acompañar el pedido, aunque aportando matices: “Hay un enfoque actual de la arboristería donde el criterio de poda no se limita solo a una época del año”, explicó, y remarcó la importancia de contar con respaldo técnico.
Sin embargo, el debate volvió a escalar con la palabra de la concejal Sol Di Gerónimo, quien consideró que la discusión no podía aislarse del contexto general: “No nos podemos disociar de lo que pasa a nivel nacional o provincial”, afirmó, y agregó: “El tema de la modificación de la ley de glaciares a todos nos tiene que preocupar”.
En la misma línea, la concejal Viviana Erreguerena profundizó el cuestionamiento y llevó el eje directamente a la situación nacional: “La ley de glaciares protege el único reservorio de agua dulce que tenemos”, advirtió, y enfatizó: “Este tema es muy grave”. Además, apuntó contra el posicionamiento político de otros bloques: “Pedimos coherencia con lo que están representando”.
Pese al extenso e inusual cruce, el proyecto fue finalmente aprobado por unanimidad, al igual que otros expedientes vinculados al mantenimiento de calles de tierra y caminos rurales. En ese marco, Di Gerónimo también planteó la necesidad de un plan integral: “Necesitamos un plan de acción con diagnóstico, priorización y cronograma de obras”, sostuvo, trasladando reclamos de vecinos por el estado de las calles.
Más allá de los resultados formales, el tramo de la sesión dejó una postal clara: un debate técnico sobre el arbolado público derivó en una discusión política de alcance nacional. Un cruce que, por su tono y por el tema en cuestión, varios dentro del recinto consideraron tan inesperado como desproporcionado.
