Escuchar, aprender y sentir: la música como puente entre el arte y el cerebro
El Teatro Municipal volvió a convertirse en un espacio de encuentro para la comunidad, esta vez a través de una propuesta que integró ciencia, arte y compromiso social. La iniciativa, impulsada por la Subsecretaría de Cultura y Educación, reunió sobre el escenario a la Orquesta Escuela Infanto Juvenil y al neurocientífico Adolfo García, en una experiencia centrada en el eje "La música en nuestro cerebro".
Lejos de una charla tradicional, la actividad se estructuró como un recorrido dinámico en el que el público no solo escuchó, sino que también participó activamente, explorando en primera persona la relación entre el sonido, el cuerpo y la mente.
EL CUERPO COMO PRIMER
INSTRUMENTO
El primer tramo de la jornada estuvo dedicado al ritmo y la corporalidad. A través de ejercicios prácticos, los asistentes pudieron experimentar conceptos como la coordinación, el pulso interno y la sincronización grupal. La propuesta buscó desarmar la idea de que la música es exclusiva de quienes tienen formación, mostrando que todos pueden conectar con ella desde lo más básico: el propio cuerpo.
La noción de polirritmia, junto con dinámicas colectivas, permitió generar un clima de participación que fue clave para el desarrollo del encuentro.
MÚSICA Y BIENESTAR
En una segunda instancia, el foco se trasladó al vínculo entre la música y la salud. Allí, García profundizó en el impacto positivo que tiene la música en el cerebro, destacando su capacidad no solo para generar bienestar, sino también para preservar recuerdos, incluso en personas que atraviesan enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Este segmento aportó una mirada científica accesible, acercando conceptos complejos a la experiencia cotidiana del público y reforzando la idea de la música como una herramienta terapéutica y de acompañamiento.
EMOCIONES QUE SUENAN
El cierre de la actividad estuvo orientado a las melodías y su relación con las emociones. A través de ejemplos concretos e interpretaciones en vivo, se abordaron las diferencias entre modos y climas sonoros, permitiendo identificar cómo ciertos sonidos pueden generar sensaciones específicas.
La jornada culminó con una presentación colectiva que integró a los participantes, consolidando el espíritu de una propuesta pensada no solo para enseñar, sino también para compartir.
UN ENCUENTRO CON IMPACTO SOCIAL
El subsecretario de Cultura y Educación, César Gustavo De Gerónimo, valoró especialmente la presencia del especialista, destacando su compromiso y generosidad al sumarse de manera desinteresada. Además, subrayó la importancia de promover el diálogo entre el arte y la ciencia, y remarcó el rol fundamental de la educación musical en la vida social.
Por su parte, Adolfo García agradeció la convocatoria y convocó a la comunidad a acompañar el crecimiento de la Orquesta Escuela, poniendo en valor el trabajo de docentes y estudiantes. También hizo hincapié en la necesidad de fortalecer el apoyo tanto institucional como privado para sostener este tipo de iniciativas.
La actividad, que tuvo además un fin solidario a beneficio del Taller Protegido de Producción Balcarce, dejó en evidencia el potencial de la música como herramienta de encuentro, aprendizaje y transformación colectiva.
Así, en una noche donde el conocimiento y la emoción se entrelazaron, el Teatro volvió a confirmar su lugar como escenario de experiencias que trascienden lo artístico para impactar en la comunidad.
