Amenazas de tiroteos en Balcarce y varias escuelas del país: un emergente de violencia social que preocupa
A pocos días de la llamada masacre de San Cristóbal, en Santa Fe, donde un estudiante asesinó a otro dentro de la escuela, las amenazas sobre otros posibles tiroteos se multiplicaron y captaron la atención de unas 20 instituciones educativas de distintas provincias del país, entre ellas Balcarce, ya que los avisos aparecieron escritos en baños y paredes de los establecimientos. En el caso de nuestra localidad, las pintadas aparecieron en los establecimientos de Educación Secundaria Técnica Nº 1 y la EES Nro 3.
Las alarmas se encendieron en colegios de la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Río Negro, Tierra del Fuego y Santa Fe, tras encontrar pintadas con anuncios sobre tiroteos o masacres, en algunos casos con fechas específicas. Ante el estupor, las instituciones articularon distintas intervenciones y activaron protocolos de seguridad. Esas medidas incluyeron comunicación con la Policía, fiscalías y organismos de protección de la niñez, al tiempo que se pusieron a disposición los gabinetes de orientación y riesgo escolar.
Lo cierto es que este tipo de situaciones de violencia, en tanto acontecimientos extraordinarios, suelen generar una reacción traspolada del escenario real. El impacto de estos hechos llevados a cabo por pares, en los adolescentes, suele procesarse de diversas formas, para catalizar el horror del episodio concreto.
En tanto, así como esta vez sorprendieron las pintadas tras un hecho de características únicas y poco habituales como el de San Cristóbal, cuando han ocurrido casos de estudiantes que llevaron armas o réplicas a los establecimientos educativos, se ha dado una suerte de efecto contagio en otras localidades.
Eventos de este tipo suelen sacudir a las comunidades educativas de forma inesperada, aunque no dejan de ser un emergente de la violencia que prevalece como modo reiterado de establecer vínculos entre los alumnos. La dificultad de resolver conflictos entre pares se presenta ante autoridades escolares, preceptores y docentes a través de escenas de furia descontrolada, insultos, roces, golpizas a la salida o en los recreos, bullying y ciberacoso.
Pausa, análisis y lazos sanos
En el marco de este tipo de acontecimientos, que es fundamental no naturalizar, la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires (DGCyE), a través de una carta abierta, reflexionó en 2025 sobre los “hechos de violencia social” con “adolescentes y niños como protagonistas” y “las escuelas como escenario”, tras una seguidilla de eventos en los que estudiantes asistieron con armas a clases.
Desde la cartera educativa provincial indicaron que “el sistema educativo no es indiferente ante estos sucesos” y propuso "una pausa" para analizar las problemáticas que actualmente atraviesan a la sociedad, las familias y la construcción de lazos sanos en las infancias y juventudes.
En esa línea, la carta destacó "el valor y potencia" del rol del Estado para mantener los consensos de convivencia social y reafirmó "la confianza en las personas" que se desempeñan en el sistema educativo, ya que, en gran cantidad de casos, son las que advierten los emergentes de problemáticas profundas que transitan los estudiantes, relacionadas a sus vínculos familiares o con sus pares.
"La escuela no es una institución neutral con relación a las situaciones de agresión, violencia y desvínculo que hoy afectan a muchos de nuestros niñas, niños, jóvenes, docentes, trabajadores auxiliares y familias. Reafirmamos su compromiso en la tarea de escuchar y poner palabras allí donde hay desconfianza y agresión entre pares o con cualquier miembro de la comunidad educativa”, precisaron las autoridades.
