"Me sentí en casa": el adiós del padre Juan Marcos a Balcarce
Hay personas cuyo paso por un lugar puede parecer breve en el calendario, pero que consiguen dejar una huella profunda. El padre Juan Marcos Degl'Innocenti es uno de esos casos. A poco menos de dos años de su llegada a Balcarce, el sacerdote se prepara para emprender una nueva etapa de su vida pastoral, esta vez como párroco de la comunidad de Santa Teresita de Comandante Nicanor Otamendi.
Su despedida tendrá lugar el mañana domingo, a las 19, durante la última misa que compartirá con la comunidad balcarceña. El mismo prefiere no hablar de una "misa de despedida", sino de una última celebración compartida antes de continuar unidos en la fe.
"Me sentí en casa", resumió al momento de hacer un balance de su experiencia en la ciudad. Y explicó que, pese al poco tiempo transcurrido, el vínculo construido con los fieles fue profundo.
"La comunidad ha sido muy generosa conmigo, me han recibido como en familia. A veces uno no se da cuenta lo rápido que echa raíces. Uno dice 'no es tanto tiempo', pero realmente es impresionante cómo la comunidad me ha abierto el corazón, las puertas de sus casas, de sus familias", señaló.
UNA NUEVA RESPONSABILIDAD PASTORAL
Balcarce fue el segundo destino del sacerdote. Antes había estado en la parroquia Padre Pío, en Mar del Plata, donde permaneció un año como diácono y otro como sacerdote. En la ciudad desarrolló un año y nueve meses de ministerio junto a los distintos integrantes de la comunidad parroquial.
Su partida no responde a una situación particular, sino al recorrido habitual de los sacerdotes que comienzan su ministerio como vicarios parroquiales antes de asumir una parroquia. "Los vicarios parroquiales solemos hacer el primer tiempo de ministerio por distintos lugares y distintas realidades, hasta que llega el tiempo en que nos hacen párrocos. Este es el caso", explicó.
Ahora tendrá el desafío de conducir una comunidad que se encuentra sin sacerdote desde marzo. Su nuevo territorio pastoral comprenderá Comandante Nicanor Otamendi, Mechongué y La Ballenera, además del trabajo vinculado con la comunidad de La Eufemia.
A diferencia de la experiencia en Balcarce, donde contó con un equipo sacerdotal, en su nuevo destino estará solo. "Es un gran desafío", reconoció, aunque aseguró que afronta la nueva responsabilidad con alegría, dispuesto a ofrecer lo que es y a ponerse al servicio de las comunidades.
"BALCARCE FUE CRECIMIENTO"
Al intentar definir con una sola palabra lo que significó Balcarce en su camino sacerdotal, no dudó: "crecimiento". "Pude crecer acompañado por el padre Pablo, el padre Marcelo, el padre Walter, el padre Luisito, el diácono Walter. Realmente fue un tiempo de crecimiento, de aprender a conocer la comunidad, llevar adelante actividades", expresó.
Entre esas experiencias destacó especialmente el trabajo con los jóvenes, que consideró fundamental dentro de su formación ministerial. "Fue mucho crecimiento en lo ministerial, en tratar de aprender cómo llevar a Jesús a los hermanos", afirmó. Ahora, ese aprendizaje deberá trasladarlo a una realidad diferente, con nuevas comunidades y nuevos desafíos.
UNA VOCACIÓN QUE NACIÓ EN CASA
La historia sacerdotal de Juan Marcos también está estrechamente vinculada con la fe familiar. Su padre es diácono permanente y desde hace aproximadamente 15 años participa en las misas de los jueves, donde acompaña especialmente con la oración por los enfermos. Sin embargo, el sacerdote remarcó que la fe no se hereda simplemente por pertenecer a una familia religiosa.
"Dios tiene hijos, no tiene nietos. Todos tenemos que hacer nuestro encuentro personal con Jesús para tomar nuestra determinación de vida de fe", sostuvo. Su padre, de 85 años, continuará visitando Balcarce mientras sus fuerzas se lo permitan y así lo desee.
UN SUEÑO: QUE TODOS CONOZCAN A JESÚS
Más allá de los destinos y responsabilidades que pueda asumir a lo largo de su vida sacerdotal, Degl'Innocenti aseguró que no tiene como objetivo llegar a ocupar determinados cargos dentro de la Iglesia. "En mi caso concreto, ser sacerdote ya está. Más que suficiente y más que feliz", afirmó.
Para él, el crecimiento no pasa por alcanzar una determinada posición, sino por profundizar la entrega cotidiana. "Hay una meta de entrega, poder entregarse cada día más en lo que uno hace, en lo que uno es, en el lugar donde está", explicó.
Y allí aparece el que definió como su gran sueño pastoral: que nadie se vaya de este mundo sin haber conocido a Jesús. "Yo sueño que mi comunidad se pueda encontrar siempre con Jesús y que el lugar donde yo esté pueda ser un instrumento para que muchos conozcan a Jesús", expresó.
La frase, que tomó de una amiga, resume la misión que pretende llevar adelante en cada lugar donde le toque ejercer su ministerio: acercar a Jesús a la gente y a la gente a Jesús. "Sabemos que a muchos no hemos llegado. Un año y medio es poco. Hay muchas personas que necesitan este Dios que te ama, este Dios que te trae fortaleza en medio del sufrimiento. Acercar a la gente a Jesús, que Jesús se acerque a la gente", reflexionó.
LA CONTINUIDAD DEL VÍNCULO
Aunque su nuevo destino estará en otra localidad, el sacerdote sabe que los vínculos construidos durante estos meses no terminan con su partida. Por eso, la celebración del domingo será más un punto de continuidad que un cierre definitivo.
"Seguimos unidos en el Señor", resumió. Y dejó un mensaje para la comunidad que lo acompañó durante su paso por Balcarce: "Que el Señor los bendiga, que puedan seguir caminando y no se olviden que el amor de Dios es maravilloso, que es para todos y que todos están invitados a encontrarse con este Dios que nos ama".
Su nueva etapa comenzará el 1 de octubre, cuando asumirá formalmente en Comandante Nicanor Otamendi. Ese día, en el marco de la fiesta patronal, habrá una procesión a las 18 y posteriormente, a las 18.30, se celebrará la misa.
Balcarce quedará atrás como destino, pero no como experiencia. En apenas un año y nueve meses, el padre Juan Marcos Degl'Innocenti encontró una comunidad que, según sus propias palabras, lo hizo sentir en casa. Y deja ahora una ciudad en la que también supo echar raíces.
