"Entré para ayudar… y desde ese día no me fui más"
A pocos días de cerrar su ciclo al frente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Balcarce, Silvio Cattaneo eligió poner el foco en algo que trasciende cualquier gestión: el crecimiento personal y humano que implica formar parte de una institución atravesada por la vocación de servicio.
El dirigente hizo un balance íntimo de estos años, en los que -según reconoce- descubrió valores, capacidades y miradas que no sabía que tenía. "En lo personal fue muy enriquecedor. Me dejó una suma de valores que por ahí uno no sabía que los tenía, o que estaban ocultos, o que realmente se despertaron en función de ir transitando la gestión", señaló.
Ese aprendizaje, explicó, no solo estuvo vinculado a la responsabilidad institucional, sino también al contacto con realidades distintas. Proveniente del ámbito rural, donde desarrolló su actividad durante más de cuatro décadas, Cattaneo encontró en Bomberos un espacio que lo obligó a salir de su zona conocida.
"El hecho de conocer gente distinta, de distintas formaciones, te hace abrir muchísimo la cabeza. Uno muchas veces está enfrascado en su día a día, en su trabajo, y no ve más allá. Esto me permitió ver otra realidad", reflexionó.
UNA EXPERIENCIA QUE TRANSFORMA
LA MIRADA
Ese "otro mundo" al que hace referencia tiene que ver, fundamentalmente, con la esencia de la actividad bomberil. Un universo atravesado por el sacrificio, la entrega y una lógica muy distinta a la de cualquier otro ámbito. "No es común el sacrificio que realizan. No es común tener que dejar a tu familia por algo y hacerlo con gusto, sin nada a cambio más que la satisfacción de haber ayudado a alguien", describió.
En ese sentido, puso el acento en un valor central: la empatía. Una palabra que, según explicó, adquiere una dimensión completamente distinta cuando se vive desde adentro de la institución. "Cuando empezás a ponerte en la piel del otro, en el que perdió todo en un incendio o tuvo un accidente, cambia todo. No es lo mismo verlo por televisión que vivirlo desde acá. Eso te abre la cabeza", afirmó.
UN BALANCE
POSITIVO Y
COLECTIVO
Al momento de evaluar su gestión, Cattaneo no dudó en definirla como positiva, aunque evitó personalizar los logros. "Si tuviese que empezar de nuevo, haría exactamente lo mismo. Seguramente hubo errores, pero siempre con la mejor intención y convicción", sostuvo.
Sin embargo, insistió en que cualquier avance logrado responde a un trabajo colectivo y sostenido en el tiempo. "Esto no es un logro personal. Es el logro de un equipo de trabajo, de un consejo directivo de 20 personas que trabajan ad honorem. Y también es parte de un proceso que viene desde hace 75 años", remarcó.
Para el dirigente, la continuidad institucional no es casualidad, sino el resultado de una línea de trabajo clara. "No es azar que Bomberos tenga hoy la vigencia que tiene. Hay una línea de conducta, una buena administración y objetivos claros de hacia dónde vamos", agregó.
CAPACITACIÓN,
CRECIMIENTO Y UN HITO HISTÓRICO
Entre los avances de estos años, Cattaneo destacó especialmente el impulso a la capacitación del cuerpo activo, con un fuerte enfoque en la profesionalización. "Hoy todas las actividades requieren gente capacitada, no improvisados. La tecnología avanzó muchísimo y tenemos que estar a la altura", explicó. En esa línea, subrayó como uno de los hitos más importantes la concreción del centro de entrenamiento propio, un proyecto largamente anhelado por la institución.
"Fue un hecho histórico. No solo por lo que significa para nosotros, sino porque también permite capacitar a gente de otros cuarteles y hasta de empresas", indicó. A ese logro se sumó la posterior cesión definitiva del predio, lo que consolidó el proyecto a largo plazo. "Hoy somos usuarios y también dueños de ese espacio. Eso marca que estamos mirando hacia el futuro", afirmó.
UN CUARTEL ABIERTO A LA COMUNIDAD
Otro de los ejes de la gestión fue fortalecer el vínculo con la comunidad, entendiendo que gran parte del funcionamiento de la institución depende del acompañamiento social. "El cuartel es de la comunidad y queremos mostrar lo que hacemos. Un cuartel de puertas abiertas es fundamental", expresó.
En ese sentido, remarcó la importancia de transparentar el origen de los recursos. "Mucho de lo que usamos viene de la gente: de la rifa, de los bonos, de donaciones. Por eso es importante que sepan qué se hace con eso", señaló.
MODERNIZACIÓN Y MIRADA A FUTURO
En el plano operativo, Cattaneo destacó la incorporación de una nueva unidad proveniente de Holanda, en el marco de un proceso de renovación del parque automotor. "El Balcarce de hoy no es el de hace 30 o 40 años. Hay crecimiento, hay más riesgos, sobre todo en zonas serranas, y tenemos que estar preparados", advirtió.
Para ello, remarcó la necesidad de invertir tanto en equipamiento como en formación. "Tenemos que tener las mejores unidades y los bomberos mejor capacitados posible. Todo va de la mano", afirmó.
PROYECTOS QUE
CONTINÚAN
De cara al futuro, uno de los grandes desafíos será la ampliación del cuartel, una obra de largo plazo que ya empieza a proyectarse. "No es una obra de uno o dos años, puede ser de siete u ocho, pero hay que empezarla. Alguien la va a ver terminada dentro de 20 o 30 años, pero el primer paso hay que darlo", explicó.
A la par, mencionó la necesidad de fortalecer la campaña de socios y sumar a nuevas generaciones. "Tenemos que acercar gente joven, ya sea como socios o colaboradores. Por ahí va el camino", consideró.
EL COSTO INVISIBLE DEL COMPROMISO
Detrás del balance positivo, Cattaneo también puso en palabras un aspecto menos visible, pero central: el nivel de dedicación que exige la función. "El ritmo te va llevando y también vas dejando cosas de lado. Como les pasa a los chicos del cuerpo activo, uno también resigna momentos familiares, reuniones, tiempos personales", reconoció.
Sin embargo, lejos de plantearlo como una carga, lo entiende como parte del proceso. "Tal vez cuando empezás no pensás que va a ser tanto, pero es parte del aprendizaje. No lo veo como algo negativo", afirmó.
En ese sentido, apeló a una definición que repite cada vez que habla de la institución: "El cuartel es adictivo. El que lo siente, es una adicción". La frase no es casual. Resume una dinámica cotidiana que, según describe, termina por reorganizar la vida.
"Hoy tengo media hora libre y paso por el cuartel. Antes iba a otro lado. A la tarde también trato de darme una vuelta. A veces me esperan en mi casa y termino llegando a las 11 de la noche porque estaba acá haciendo algo", contó.
EL SOSTÉN DE
LA FAMILIA
En ese esquema de alta demanda, el acompañamiento del entorno cercano aparece como un pilar indispensable."La familia es el punto número uno. Si no acompaña, es imposible", sostuvo.
A diferencia de otras actividades, en Bomberos el factor imprevisto es constante. La urgencia puede irrumpir en cualquier momento y modificar los planes."Estás cenando y suena la sirena. Automáticamente te conectás, llamás, venís al cuartel o vas al lugar del siniestro. Esa inmediatez y esa incertidumbre son parte de esto", explicó.
A esa realidad se suma, en su caso, un vínculo aún más estrecho con la institución: su hijo forma parte del cuerpo activo."Eso también te involucra desde otro lugar", admitió.
EL VÍNCULO
NO SE CORTA
Su llegada al cuartel, sin embargo, fue casi fortuita. No provenía del ámbito bomberil ni tenía relación previa con la institución."Yo no tenía ningún contacto con Bomberos. Todo empezó con un incendio grande en Cinco Cerros", recordó.
Aquella noche, mientras veía la cobertura por televisión, decidió acercarse por iniciativa propia."Pensé: 'Los chicos están allá y pueden necesitar algo'. Vine al cuartel, me presenté y estaban preparando viandas. Les dije que venía a ayudar y terminé llevándolas hasta el lugar del incendio", relató.
Ese primer gesto marcó un punto de inflexión."Desde ese día no me fui más", sintetizó. Con el tiempo, comenzó a colaborar de manera más activa hasta integrarse formalmente a la comisión en 2018. "Yo pedí empezar de abajo. Les dije que no sabía nada de esto, que no era mi palo, pero que quería aprender y ayudar", contó.
DE APRENDER DESDE CERO A ASUMIR LA PRESIDENCIA
El crecimiento dentro de la institución fue rápido, aunque no exento de dudas personales. "En poco tiempo pasé de estar abajo a ser secretario. Y ahí empecé a preguntarme dónde me estaba metiendo", confesó.
En 2022, tras la finalización del mandato de la gestión anterior, llegó el momento de asumir la presidencia. Una posibilidad que, asegura, intentó evitar. "Me negué mucho tiempo, pero me presionaron bastante. Me terminaron tirando a la jaula de los leones", relató con humor.
Aun así, aceptó el desafío y luego extendió su mandato hasta completar cuatro años. "Dos años parecían poco para desarrollar proyectos. Y así llegamos hasta ahora", explicó.
UNA INSTITUCIÓN QUE TRASCIENDE A LAS PERSONAS
A lo largo de la entrevista, Cattaneo volvió una y otra vez sobre una idea: la institución está por encima de cualquier nombre propio."Yo cumplí cuatro años y Bomberos tiene 75. No es ni el 10%. Es un hecho puntual dentro de una historia mucho más grande", reflexionó.
En ese marco, se mostró convencido de la importancia de la renovación dirigencial. "No creo en los cargos eternos. La renovación tiene que ser permanente. Cada uno hace su aporte y después sigue otro", afirmó.
Esa continuidad, sostuvo, se da dentro de una misma línea de trabajo que se mantiene a lo largo del tiempo. "La institución va a seguir creciendo, porque los que vienen van a hacer más que nosotros", agregó.
FORTALECER
VÍNCULOS
Uno de los aspectos que destacó especialmente de su gestión fue el trabajo en las relaciones internas. "Se trabajó mucho para acercar gente que estaba alejada, para dejar de lado diferencias. En instituciones tan grandes siempre hay conflictos, como en cualquier ámbito", señaló.
En ese sentido, valoró la posibilidad de reconstruir vínculos. "Hubo gente que volvió, que se acercó después de mucho tiempo. Eso también es un logro importante", consideró.
EL VALOR DEL TRABAJO SILENCIOSO
Cattaneo también hizo hincapié en el rol de quienes colaboran sin exposición. "Hay muchísima gente que ayuda en forma anónima. Que vende rifas, que hace aportes, que está siempre sin buscar reconocimiento", destacó.
Esa red invisible, afirmó, es clave para el funcionamiento cotidiano de la institución. "No hace falta estar en el consejo directivo para colaborar. Se puede ayudar desde muchos lugares", remarcó.
PASIÓN, COMPROMISO Y LEGADO
Esa pasión, asegura, es el motor que explica todo lo demás. "Esto se hace con una pasión que se siente cuando estás adentro. Desde afuera tal vez no se ve", reflexionó.
Finalmente, dejó un mensaje que resume su experiencia y la lógica que atraviesa a Bomberos. "Todo se puede lograr con trabajo, con sacrificio y en equipo. No hay nada imposible", afirmó.
Como cierre de esta etapa, la renovación de autoridades se concretará en la asamblea anual de la institución, que se llevará a cabo el próximo lunes 30 de marzo. Allí se formalizará el recambio dirigencial y se dará continuidad a una línea de trabajo que, según remarcó Cattaneo, trasciende a las personas y se sostiene en el compromiso colectivo.
Y aunque el mandato llegue a su fin, deja en claro que el vínculo con la institución continuará. Porque, como él mismo define, hay compromisos que no se terminan con un cargo.
