Una escultura de Manuel Pastorino se incorporó a la Escuela Agraria San José como símbolo de la evolución y la educación
La ceremonia contó con la participación de los 28 estudiantes de la promoción 2026 del Colegio San José, quienes fueron protagonistas del proyecto que comenzó a gestarse el año pasado bajo la iniciativa denominada "Inspirarte". La propuesta nació con el objetivo de conocer la técnica y el trabajo de un artista local y, a partir de ese acercamiento, terminó dando lugar a una obra que quedó emplazada en uno de los sectores de acceso a la institución.
Durante el acto se destacó especialmente el trabajo conjunto de las docentes Natalia Fernández y Emilia, junto con los estudiantes y el acompañamiento de las familias, el equipo directivo, representantes legales y distintos integrantes de la comunidad educativa.
Según se explicó durante la presentación, la escultura representa una planta que, en un proceso de transformación, se convierte en un lápiz. La imagen busca simbolizar la unión entre la naturaleza y la educación: la tierra como origen y el conocimiento como herramienta para el desarrollo.
La obra está acompañada por cuatro conceptos: evolución, expresión, trascendencia y conciencia, que representan distintas etapas de ese proceso. La evolución aparece vinculada al inicio del aprendizaje; la expresión, a la apertura hacia nuevas ideas y experiencias; la trascendencia, a la posibilidad de dejar una huella positiva en los demás y la conciencia, como instancia en la que el conocimiento se transforma en responsabilidad, respeto por la vida y compromiso con la comunidad.
Desde la institución también remarcaron que la concreción de la escultura fue posible gracias a la participación de distintos sectores de la comunidad educativa. Las familias colaboraron durante una jornada realizada en el marco de la Semana de las Familias, mientras que también se contó con aportes de materiales y con el trabajo de integrantes del personal de la escuela.
Pastorino, por su parte, acompañó el proceso de realización y trabajó durante distintos momentos en la terminación de la obra antes de su emplazamiento definitivo en el ingreso de la institución.
UNA OBRA QUE NACIÓ DE UN PROYECTO EDUCATIVO
La docente Emilia explicó que el proyecto comenzó con la intención de acercar a los estudiantes al trabajo de un escultor local y conocer su técnica y su trayectoria. A partir de las distintas áreas involucradas, la iniciativa permitió abordar también la escritura, la lectura y la expresión, hasta llegar a una producción concreta que hoy forma parte de la escuela.
En ese sentido, se puso en valor que la escultura no fuera entendida solamente como un monumento o una obra artística, sino como el resultado de un proceso colectivo y educativo en el que cada integrante de la comunidad pudo realizar un aporte.
La ceremonia también permitió reconocer el trabajo de los estudiantes de sexto año, quienes participaron activamente de las distintas etapas del proyecto y fueron señalados como protagonistas de esta experiencia.
UNA CÁPSULA DEL TIEMPO PARA LA PROMOCIÓN 2026
Como parte de la jornada, la institución preparó además una cápsula del tiempo que fue enterrada junto a la escultura. En ella, los estudiantes de sexto año dejaron distintos elementos y recuerdos vinculados con su paso por la escuela.
La propuesta contempla volver a abrirla dentro de diez años, con el objetivo de recuperar la historia de la promoción 2026 y reencontrarse con aquello que los alumnos decidieron guardar como recuerdo de esta etapa.
De esta manera, la incorporación de la obra de Manuel Pastorino y la cápsula del tiempo quedaron vinculadas como dos formas de dejar una huella: una permanente en el espacio de la escuela y otra destinada a recuperar, dentro de una década, la memoria de quienes hoy transitan su último año.
