Se realizó la segunda edición de la «Vuelta al Sol» 

Se realizó la segunda edición de la «Vuelta al Sol» 

Se llevó a cabo el domingo la denominada «Vuelta al Sol», acción que más allá del plano deportivo tuve fines benéficos y contó con una importante participación, no solamente de aquellos que decidieron emprender la actividad física sino también de quienes, en su caso, optaron por algún aporte económico para ayudar en la causa. 

Con los protocolos correspondientes y las medidas comunes para estos tiempos, acompañados de una más que agradable temperatura para la práctica del deporte al aire libre, los entusiastas participantes hicieron frente a distancias diversas como 30 o 60 kilómetros, hubo un grupo de caminantes, también estuvieron los practicantes de Marcha Nórdica y se contó con cuatro exponentes que desafiaron el centenar de kilómetros, el trazado de mayor extensión: Marcelo Delledonne, Luis Bollini y Sandra Campos pudieron lograr el objetivo, en tanto Hugo Iarrar quedó a tan sólo 10 kilómetros de cumplir el recorrido. 

Este último, que es el mentor de esta prueba, contó que «elegimos un circuito de 100 kilómetros, todo por caminos rurales por la zona de Las Piedritas, laguna La Brava y demás. Fuimos cuatro los que salimos a tratar de lograr la mayor distancia, además se sumaron algunos corredores más, 6 ó 7 distanciados cada 10 kilómetros, para evitar que se junte gente. También los de Marcha Nórdica agarrando sectores cada 10 kilómetros, cada uno hacía su parte, su desafío de kilómetros. La verdad que el día se portó, los paisajes que tenemos entre las sierras son maravillosos y el grupo de gente que nos siguió es fantástico».  

Fue un desafío de carácter solidario, al igual que el acontecido el año pasado. En 2019 parte de lo recaudado fue para la Sociedad de Protección a la Infancia, en este 2020 el destinatario será un merendero de avenida Pueyrredón. 

PARTICIPACIÓN Y RESPALDO 

«No fue una carrera, fue un desafío de kilómetros, a ver cuántos kilómetros podía hacer cada persona o cuántos se animaba a hacer. Y realmente nos entusiasmamos muchísimo, por eso esperamos que para el año que viene podamos darle la posibilidad a mucha más gente para participar en este evento, que es tan lindo y que te lleva a conocer lugares que de otra manera no los conocés, porque por ejemplo hay caminos que en auto no se pueden pasar», añadió Iarrar. 

Un lote importante de ciclistas acompañó a los corredores, también sumó voluntades la gente del Club de Leones, atletas y aficionados al running tampoco faltaron a la cita a la hora de brindar respaldo en distintos sectores del recorrido general, como también lo hicieron los allegados directos de los participantes.  

«No llegué a los 100 kilómetros, en los 90 venía descompensado y opté por dejar ahí. Luis Bollini, Marcelo Delledonne y Sandra Campos lograron con mucho sacrificio terminar la vuelta, siempre con el apoyo de muchos amigos que acompañaron. Quiero agradecer a mi familia y a todos los que nos esperaban en los puestos con ropa, provisiones, agua y todo lo que podían para ayudar» 

INDIVIDUAL, NO CARRERA 

Esta propuesta tiene un antecedente que data de la temporada anterior, cuando tuvo desarrollo la primera edición de la «Vuelta al Sol». 

«En 2018 yo empecé con la Marcha Nórdica y el año pasado estábamos con las clase a full, dos veces por día, entonces como estábamos tan entusiasmados con esto y además que a mí me gusta correr carreras de ultramaratón y como sé que en otros países se hacen desafíos de 24 horas, de 100 kilómetros y todo tipo de distancias en Marcha Nórdica, pensé en hacer un desafío para impulsar la actividad y porque en Argentina no hay competencias. El objetivo es salir en dirección al lugar donde aparece el sol al amanecer y dar un giro hasta donde se pone. El año pasado en el kilómetro 80 no daba más de las ampollas, este año me cuidé y no sufrí de ampollas pero sí de paspaduras. No es carrera sino que es individual, cada uno recibió una medalla en la que decía cuántos kilómetros hizo y el tiempo. Es un desafío de cada uno, para mucha gente llegar a caminar 10 kilómetros fue una alegría bárbara, ni hablar los que caminaron 20 kilómetros o los que se quedaron con ganas de más», destacó Hugo Iarrar.