Rubén y “Cacho” Fangio: "Vivimos de nuestra jubilación y no nos interesa la herencia"

Rubén y “Cacho” Fangio: "Vivimos de nuestra jubilación y no nos interesa  la herencia"

La disputa legal por la millonaria herencia de Juan Manuel Fangio fue el eje de debate esta semana en el programa “A la Tarde”, que se emite de lunes a viernes por la pantalla de América TV.

Los hijos del Quíntuple Campeón Mundial de Fórmula Uno, Rubén y Oscar “Cacho” Fangio, fueron invitados a participar y dialogar con la conductora Karina Mazzocco y el resto de los panelistas.

El martes fue el turno de Rubén, que habló desde la comodidad de su hogar en la localidad bonaerense de Cañuelas, y el miércoles “Cacho” brindó un móvil desde Palermo antes de regresar a Mar del Plata.

LOS TIEMPOS DE LA JUSTICIA

Rubén comenzó su historia recordando que inició el juicio por identidad en 2005 y recién en 2015 se realizó la exhumación que certificó que Fangio era su padre.

“Fue una locura tener que esperar una década para conocer mi verdadera identidad. Es una frustración que los tiempos de la Justicia sean tan lentos, cuando lo único que pretendía era saber quién era”, inició en su alocución.

Y continuó: “Lo único que pretendía era tener acceso a mi verdadera identidad; todo lo demás va aparte. Sigo viviendo de mi jubilación y si había o hay dinero, no me interesa. Si alguien lo está disfrutando, dichoso de él. A esta altura de la vida hay cuestiones más importantes que la plata. Yo estoy tranquilo con mi conciencia”.

“MIS HIJOS TAMPOCO ESTÁN INTERESADOS”

Sobre la relación con sus dos hermanos y el resto de sus familiares, Rubén contó: “Tengo trato con Oscar y con Juan. De hecho, tenemos un vínculo bastante fluido y nos mantenemos en contacto por teléfono porque vivimos todos en diferentes ciudades. Con mis primos no ocurre lo mismo. Nunca se hicieron presentes en nada ni levantaron el teléfono para conocer mi historia”.

Y añadió: “¿Yo soy heredero de qué? Si no hay bienes de ningún tipo. Diez años es mucho tiempo para escabullir cualquier propiedad, vehículo, dinero u otra cuestión en disputa. A mis hijos tampoco les interesa la herencia, su única preocupación es que mi esposa y yo estemos bien y tranquilos con todo lo que estamos viviendo”.

UN PADRE PRESENTE

Contrario a lo ocurrido con su hermano, la infancia de “Cacho” tuvo una participación más activa de Juan Manuel. “Mi historia es un poco distinta a la de mis hermanos porque tuve la posibilidad de vivir cerca del ‘Chueco’ y compartir muchas cosas, sobre todo en las carreras y en los meses de verano cuando él venía a visitar a mi madre”, contó.

Y añadió: “En un momento incluso me propuso llevarme a Europa para continuar mis estudios. Desde 1966 que fui a correr por distintos países que me hizo agregar el apellido Fangio a mi documento y en 2015 se legalizó mi identidad con la exhumación de los restos. En algunos aspectos disfruté del apellido Fangio, pero cuando corría y surgían las comparaciones era incómodo porque él fue un elegido, como lo fueron Maradona o Monzón”.

“LA PLATA NO COMPRA EL AFECTO”

Consultado sobre la millonaria herencia, “Cacho” coincidió con los conceptos que había dejado en claro su hermano el día anterior. “Tuve la dicha de formar mi propia familia y por eso nunca me interesó el patrimonio de mi padre, porque logró cumplir los objetivos de mi vida, que es el tesoro más grande para cualquier persona. Hay cosas más importantes que la plata, porque el dinero hay cosas que no puede comprar, como por ejemplo el afecto”, sostuvo.

Respecto a la polémica por el destino del patrimonio de su padre, reflexionó: “Cuando una persona tiene principios y es leal no se puede quedar con algo que no es suyo. Entonces los familiares deberían habernos llamado, o por intermedio de nuestros abogados, y devolver lo que por derecho nos corresponde. El nombre no hace a las personas, es la calidad humana lo que hace a las personas”.

Y concluyó: “Tengo 83 años y mi vida resuelta, lo que me corresponde me correspondía en otro momento de mi vida. Porque en el presente tener más o menos dinero no me cambia nada en lo personal. Además, no quiero dejarles a mis hijos juicios ni problemas”.