Plan Federal: usurpaciones que frustraron los sueños de tener la vivienda propia

Plan Federal: usurpaciones que frustraron los sueños de tener la vivienda propia

Las usurpaciones, principalmente la toma de tierras, que se han venido produciendo en los últimos tiempos en distintos puntos del país, con preponderancia en el Conurbano bonaerense, son un motivo de preocupación para las autoridades, motivo por el cual el tema fue abordado en el curso de la semana de manera conjunta por funcionarios de la Comuna, policiales y de la Justicia.

El objetivo fue analizar medidas a adoptar para prevenir futuras usurpaciones, como  también las formas de proceder, de acuerdo a lo que establece la ley, en el caso de que se produzca algún hecho de estas características. En la mayoría de los casos se trata de terrenos fiscales.

EL «BOOM» DE LA USURPACIÓN EN BALCARCE

Frente a esta preocupante actualidad, es oportuna la circunstancia para recordar la triste experiencia que tuvieron muchos balcarceños, que por primera vez sufrieron en carne propia las consecuencias de estas ilegales acciones. Fue hace más de 10 años, cuando el Plan Federal fue el objetivo. 

Usurpación y asentamiento, dos palabras a las que los balcarceños no estaban tan acostumbrados y que hace algunos años escuchaban en los medios de comunicación nacionales por situaciones que se vivían, principalmente, en las grandes ciudades.

Con el paso del tiempo, como con tantas otras cosas, en Balcarce comenzaron a vivirse situaciones puntuales relacionadas con usurpación de viviendas y terrenos, y el posterior asentamiento de familias en precarias viviendas, carentes de las más mínimas condiciones de habitabilidad. Y esa ilegalidad trajo aparejada situaciones de violencia, ya sea con los damnificados como entre vecinos, en la lucha por conseguir ese bien preciado, que por razones obvias no les pertenece. 

Sin dudas que en nuestra ciudad el «boom» de la usurpación se dio a principios de 2010, en el ámbito del Plan Federal.

ADJUDICATARIOS SIN CASAS

Corría julio de 2004 cuando se efectuó el lanzamiento del ambicioso Plan Federal de Viviendas, destinado a dotar de su casa propia a un número importante de familias de todo el país. Para Balcarce se fijaron 415 unidades habitacionales. El proyecto fracasó, por motivos múltiples.

Las casas no se terminaron, algunas ni siquiera comenzaron a construirse y lo más grave es que muchos de los verdaderos dueños, preadjudicatarios designados por el Estado, se quedaron con las manos vacías porque sus viviendas fueron usurpadas por grupos familiares aduciendo que no tenían donde ir a vivir pero en definitiva apoderándose de una propiedad ajena.

UNA ILUSIÓN QUE DURO POCO

El viernes 5 de octubre de 2007 se realizó en el gimnasio de la EEST Nº 1 la ceremonia de sorteo entre los preadjudicatarios de las 415 viviendas del Plan Federal I, ubicadas en distintos barrios numerados del I al VII. Presidió la ceremonia el intendente Carlos Erreguerena,  y previo a su discurso se brindó un informe con imágenes de la marcha de las obras, del monto de la inversión y se dijo que los trabajos estaban concluidos en un 65%. Se afirmó en dicho informe que algunas de las unidades se estarían entregando antes de que finalizara el 2007. Todo fue emoción y alegría, en especial para los 415 titulares que salieron beneficiados en el sorteo de cada una de esas casas. La vivienda propia estaba cerca.

Los beneficiarios, una vez conocida la ubicación de su ansiado techo propio, comenzaron a recorrer los distintos barrios para conocer cuál era la situación de lo que sería su futuro domicilio. Y las sensaciones fueron encontradas. En algunos casos la sorpresa fue grata, con viviendas en construcción, pero en otros hubo mucha desazón porque ni siquiera se habían comenzado a levantar.

LLEGAN LAS USURPACIONES

La construcción «a medias» de la mayoría de las viviendas no fue obstáculo para que muchas familias ingresaran a las mismas, afrontando carencias de servicios y de calidad de vida.

El 21 de enero de 2010 se produjo el primer movimiento. Cinco familias tomaron posesión de viviendas del Barrio Balcarce VI, en calles 116 y 9. Fue el punto de partida para lo que vendría poco después. Los primeros días de febrero se produjeron más usurpaciones en el Barrio de 116 y 11. «No tenemos dónde vivir y nadie nos da respuesta», afirmaba uno de los usurpadores.

Las viviendas inconclusas, sin puertas, sin ventanas, y carentes de servicios se constituyeron en una precaria unidad habitacional, pero eso poco importó a la hora de conseguir un techo.

Ese fue el puntapié inicial, porque pocos días después, el 14 de febrero, más de 30 familias virtualmente «invadieron» las viviendas de los barrios Balcarce V y VII, ubicadas en proximidades de la Planta Depuradora, en calle 2 y avenida Italia (107).

ENTREGA EN CUSTODIA

Hubo presencia de autoridades municipales, policiales y de la Justicia, pero la situación no se pudo revertir. Frente a decenas de familias que tomaron casas a medio construir, el Municipio decidió trasladar la responsabilidad a los adjudicatarios y entregarles las viviendas sin que estuvieran dadas las condiciones plenas de habitabilidad, ya que faltaban todos los servicios básicos. Esto lo hizo para intentar frenar nuevas ocupaciones ilegales.

Fue así que quienes tuvieron la «suerte» de que su casa no fuera usurpada debieron «montar guardia» día y noche, tapar como fuere las aberturas para evitar que los despojaran de su propiedad, en medio de la disputa entre quienes tenían la casa adjudicada, el Municipio y los usurpadores.

Con el paso del tiempo la situación no cambió, por el contrario todas las casas se fueron ocupando y cada uno dentro de sus posibilidades las fue terminando, siempre en el marco de fuertes carencias,

En muchos casos lejos quedaron de concretarse los anhelos de la casa propia. Alrededor de unos 80 legítimos poseedores de esas unidades habitacionales fueron víctimas de la usurpación por parte de terceros. Los «ocupas», seguramente con sus necesidades a cuestas, en mayor o menor medida que las necesidades de los preadjudicatarios, se apoderaron de bienes ajenos. Una ilegalidad.