Un neurocientífico balcarceño desarrolló una aplicación con inteligencia artificial para detectar el Alzheimer
El neurocientífico balcarceño Adolfo García desarrolló una herramienta basada en inteligencia artificial que permite identificar señales tempranas del Alzheimer mediante el análisis del habla. Se trata de TELL, una aplicación que estudia características de la voz y el lenguaje a partir de muestras breves de conversación y busca reconocer alteraciones cognitivas que pueden aparecer antes de que la enfermedad resulte evidente.
La iniciativa fue presentada en una publicación del diario Clarín, que destacó el trabajo del investigador argentino y las posibilidades de aplicar esta tecnología en el ámbito de la salud. García es director del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés y del Instituto Global de Salud Cerebral, en Estados Unidos. También desarrolla tareas de investigación en la Universidad de Santiago de Chile.
La propuesta parte de una premisa: la forma en que una persona habla, las palabras que utiliza y la manera en que organiza sus ideas pueden ofrecer información relevante sobre su salud cognitiva. A partir de esos indicadores, los algoritmos buscan detectar patrones asociados con el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.
CÓMO FUNCIONA LA HERRAMIENTA
El sistema analiza dos grandes grupos de características. Por un lado, estudia aspectos acústicos de la voz, como la velocidad del habla, las pausas, la entonación y las variaciones en el ritmo. Por otro, examina el contenido del lenguaje mediante transcripciones automáticas que permiten evaluar la extensión de las oraciones, la selección de palabras y la precisión de las expresiones utilizadas.
Para obtener esos datos, las personas pueden realizar actividades sencillas, como mencionar todos los animales que recuerden durante un minuto, describir una imagen o contar con sus propias palabras una historia que observaron en un video.
Las grabaciones se comparan con patrones identificados en investigaciones realizadas con personas sanas y pacientes diagnosticados con Alzheimer y otras formas de demencia. De esta manera, el sistema busca reconocer diferencias que pueden resultar difíciles de advertir durante una conversación cotidiana.
Según explicó García, las personas con deterioro cognitivo pueden presentar una reducción en la cantidad de palabras que producen por minuto, construir oraciones más cortas o recurrir a términos más generales en lugar de palabras específicas.
UNA PRECISIÓN CERCANA AL 90%
De acuerdo con los resultados expuestos por el investigador, el método fue evaluado con información de aproximadamente 800 personas con Alzheimer y otras 800 sin la enfermedad. En las pruebas descriptas, el sistema alcanzó una precisión cercana al 90% para distinguir entre personas con diagnóstico clínico y personas sin la enfermedad.
El equipo también comparó el desempeño de este método con el de algoritmos basados en neuroimágenes y en información clínica y cognitiva. Según los datos publicados, el sistema que analiza el habla obtuvo resultados cercanos a los de las herramientas basadas en imágenes cerebrales.
Uno de los principales aportes de esta tecnología es la posibilidad de realizar evaluaciones de bajo costo, sin necesidad de recurrir inicialmente a equipamiento complejo. Además, las pruebas pueden efectuarse de manera remota, lo que abre posibilidades para ampliar el acceso a evaluaciones cognitivas en lugares donde existen dificultades para acceder a especialistas.
No obstante, los resultados deben interpretarse en el marco de una evaluación médica integral. La herramienta identifica indicadores que pueden orientar la detección de alteraciones cognitivas, pero no reemplaza por sí sola el diagnóstico de un profesional de la salud.
PRESENCIA EN MÁS DE 15 PAÍSES
La aplicación TELL ya ofrece sus servicios en más de 15 países, entre ellos Argentina, Chile, Brasil, México, Colombia, Perú, Estados Unidos, India y Kenia.
En el país, la herramienta se utiliza en instituciones como el Hospital de San Juan, en colaboración con la Universidad Nacional de San Juan, el Instituto de Neurología Cognitiva y el Instituto de Neurociencia de Buenos Aires. Además, más de 20 centros de América Latina incorporaron esta tecnología a sus evaluaciones.
El desarrollo también se vincula con investigaciones que buscan mejorar la detección de alteraciones cognitivas en distintas poblaciones. En ese sentido, García participa en iniciativas destinadas a ampliar la evidencia científica disponible en América Latina, donde las diferencias lingüísticas, genéticas y socioeconómicas pueden influir en la evaluación de la salud cerebral.
La trayectoria del investigador y el desarrollo de esta aplicación ponen de relieve el aporte de la investigación científica argentina a la creación de herramientas tecnológicas con potencial aplicación clínica, en un campo en el que la detección temprana resulta fundamental para orientar la atención y el seguimiento de los pacientes.
