Virginia Aparicio tras las muestras de apoyo: "Tengo confianza de jubilarme en el INTA"
La investigadora Virginia Aparicio volvió a referirse públicamente a su situación dentro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), luego de que se hiciera efectiva su exoneración y se le comunicara la prohibición de ingresar a la Estación Experimental Agropecuaria de Balcarce, donde desarrolló gran parte de su trayectoria científica.
Lo hizo en plaza Libertad, mientras aguardaba la llegada de la caravana que se trasladó desde Mar del Plata para expresar su respaldo y visibilizar el reclamo. La movilización formó parte de una jornada de actividades que se replicaron en distintos puntos del país.
Durante la entrevista, Aparicio reconoció que, aunque había llegado a imaginar que el sumario administrativo podía terminar con su exoneración, no estaba preparada emocionalmente para afrontar las consecuencias de esa decisión.
"Yo soy una científica, entonces no estoy muy habituada tampoco a las movilizaciones, pero esto es una cuestión que me trasciende. Es un problema de salud pública grave, de ocultamiento de información grave y que termina también con mi exoneración, entonces no queda otra que poner el cuerpo", expresó.
EL IMPACTO DE QUEDAR AFUERA DE LA
EXPERIMENTAL
Uno de los momentos más difíciles para la investigadora fue cuando debió presentarse en la Estación Experimental de Balcarce y se le comunicó formalmente que ya no podía ingresar.
"Vos tenés que llegar un viernes a la Experimental y que tus propios compañeros te hagan firmar un acta en el que dice que no podés entrar más al lugar que habitaste los últimos 20 años. Es muy fuerte", manifestó.
En ese sentido, cuestionó la forma en que se instrumentó la medida y consideró que quienes toman las decisiones no estuvieron presentes durante ese procedimiento. "Nos estamos como en las guerras civiles peleando entre nosotros, porque los decisores no están ahí, no ponen la cara en el proceso de pedirme que me retire. Es otro compañero", sostuvo.
Aparicio lleva más de 22 años trabajando en el INTA y casi 30 vinculada al mismo grupo de investigación, si se contabiliza también su etapa como estudiante universitaria.
LOS RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN
Al referirse al origen del conflicto con las autoridades del organismo, la científica consideró que el punto central estuvo relacionado con los resultados obtenidos en el trabajo de investigación sobre exposición a plaguicidas.
Según su interpretación, el proyecto había sido aprobado institucionalmente con el propósito de mejorar la calidad de vida del sector agropecuario y de la población en general. Sin embargo, con los posteriores cambios de autoridades comenzaron a modificarse los criterios y las posiciones dentro del organismo.
"Cuando vieron la cantidad de plaguicidas diferentes a los que estamos expuestos en nuestra vida cotidiana, creo que ese fue el punto más importante", afirmó.
También defendió la metodología utilizada y aseguró que el procedimiento se realizó de acuerdo con los protocolos que el propio INTA había aprobado, tanto en el desarrollo de la investigación como en la comunicación de los resultados a las personas voluntarias que participaron.
Entre los hallazgos que más la sorprendieron mencionó la detección de residuos de DDT, una sustancia prohibida, además de la presencia de numerosas combinaciones de productos en las muestras analizadas.
"Encontrar que también estamos expuestos a residuos del DDT que está prohibido, no me lo imaginé nunca", señaló.
Explicó que se trata de sustancias persistentes que pueden permanecer durante períodos muy prolongados en el ambiente y en el organismo humano. Incluso mencionó que en algunas personas se detectaron residuos en materia fecal y orina.
RECLAMÓ POLÍTICAS PÚBLICAS Y MAYORES CONTROLES
Aparicio también se refirió a las consecuencias que estos resultados pueden tener sobre la salud y a la preocupación que comenzó a manifestar parte de la población respecto del consumo de alimentos y agua.
En ese marco, advirtió que la responsabilidad no debe trasladarse exclusivamente a los consumidores individuales, sino que es necesario contar con un Estado que fortalezca los controles y establezca políticas concretas.
"Lo que tiene que haber es un Estado más fuerte que controle lo que estamos haciendo", remarcó.
Entre otras cuestiones, planteó la necesidad de que el Senasa tenga una participación más activa en el control de los productos que llegan a la mesa de los consumidores y que las empresas distribuidoras de agua incorporen controles específicos sobre la presencia de plaguicidas.
También cuestionó que se continúen utilizando parámetros de evaluación que, según explicó, no contemplan necesariamente los productos que comenzaron a aplicarse en las últimas décadas.
Al referirse particularmente a Balcarce, recordó que históricamente se sostuvo que la ciudad contaba con agua de buena calidad. Sin embargo, advirtió que los estudios realizados también documentaron la presencia de plaguicidas en el agua de lluvia.
Consultada sobre qué medidas pueden adoptarse frente a esta situación, fue contundente: "Hay que aplicar menos. No hay otra forma".
En esa línea, consideró necesario promover alternativas productivas, acompañar a los productores que buscan avanzar hacia modelos agroecológicos y fortalecer las investigaciones científicas que permitan contar con información para tomar decisiones.
UNA INVESTIGACIÓN
SIN CONTINUIDAD EN BALCARCE
Otro de los aspectos que generó preocupación en Aparicio es la situación del grupo de trabajo que llevó adelante las investigaciones.
Explicó que su colega, quien también atravesó un sumario administrativo, se encuentra suspendido y que anteriormente había comenzado a desarrollar otra línea científica. A ello se suma que los becarios están finalizando sus estudios y que el contexto de desfinanciamiento de la ciencia dificultó su incorporación al organismo.
De esta manera, consideró que la investigación desarrollada en Balcarce, con alcance nacional y trabajos que comprendieron distintas regiones del país, quedó sin continuidad en el ámbito de la Estación Experimental.
"En Balcarce, que es el lugar donde se generó la investigación para Balcarce y para la República Argentina, porque hemos trabajado en proyectos nacionales desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego, se terminó conmigo", lamentó.
MOVILIZACIONES EN DISTINTOS PUNTOS DEL PAÍS
La jornada de respaldo a Aparicio no se limitó a Balcarce. La investigadora mencionó que también se realizaron manifestaciones frente al INTA Central, en la ciudad de Buenos Aires, y en distintas localidades donde el organismo tiene presencia.
Entre ellas mencionó a Necochea, Rosario, Bahía Blanca, Córdoba y Tierra del Fuego.
En ese contexto, agradeció especialmente a quienes acompañaron el reclamo desde diferentes ámbitos, tanto mediante movilizaciones como a través de proyectos legislativos, pedidos de informes y presentaciones judiciales.
Asimismo, transmitió un mensaje de confianza respecto de las posibilidades de revertir su situación y recuperar su lugar de trabajo.
Pese al impacto personal y profesional que representa su exoneración, Aparicio aseguró que no perdió las expectativas de que el conflicto pueda resolverse. "No hay que decepcionarse, hay que volver a remar y tener instituciones más limpias y que sirvan al pueblo, que es lo que corresponde", expresó.
Consultada finalmente sobre si mantiene la confianza en que podrá regresar al organismo, respondió sin dudar: "Yo sí. No sé cuán rápido, pero tengo confianza de jubilarme en el INTA".
