Virginia Aparicio, SPRINT y la investigación que puso a los plaguicidas bajo la lupa
En 2023, Claudio De Francesco y Gabriela Hassan, participantes del muestreo biológico humano del proyecto SPRINT, expusieron diferentes muestreos biológicos de plaguicidas en sangre, orina y materia fecal
El Diario había reflejado en 2023 los resultados de los muestreos realizados en Balcarce y la zona en el marco del proyecto internacional. La investigadora de la EEA Balcarce fue la responsable de la participación argentina. Tres años después, SPRINT terminó oficialmente, sumó publicaciones científicas y dejó una pregunta abierta sobre qué ocurrió con la investigación en el país y con quien estuvo al frente de ella.
UN TRABAJO QUE
COMENZÓ MUCHO
ANTES DE QUE EL CASO LLEGARA AL CONCEJO
En septiembre de 2023, cuando todavía faltaban varios años para que la situación de Virginia Aparicio adquiriera dimensión institucional y política en Balcarce, El Diario publicó una entrevista a participantes de los muestreos biológicos realizados en el marco de SPRINT.
Claudio De Francesco y Gabriela Hassan, voluntarios de la investigación, habían participado de los estudios realizados en la región y compartieron entonces parte de los resultados que conocían. La nota llevaba un título que, con el paso del tiempo, adquirió una nueva dimensión: "Muestreos biológicos de plaguicidas en sangre y orina arrojaron números preocupantes".
En aquella publicación se explicó que el proyecto involucraba a 11 países y que Virginia Aparicio, desde el INTA Balcarce, era la responsable de llevar adelante la investigación en Argentina. También se detalló que los voluntarios pertenecían a diferentes categorías: consumidores urbanos, vecinos de localidades próximas a establecimientos agropecuarios, productores convencionales y productores agroecológicos.
Los muestreos se habían realizado a fines de 2021. Se relevaron diferentes aspectos de la exposición a plaguicidas y se tomaron muestras biológicas y ambientales. De las personas que participaron originalmente, un grupo decidió compartir sus resultados para avanzar en la difusión de la información obtenida. Aquella cobertura de El Diario se convirtió así en parte del archivo local de una investigación que, con el tiempo, trascendería el ámbito científico.
¿QUE ERA SPRINT?
SPRINT -sigla de Sustainable Plant Protection Transition: A Global Health Approach- fue un proyecto internacional financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea y coordinado por la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos.
El proyecto comenzó formalmente en septiembre de 2020 y finalizó el 28 de febrero de 2026. Contó con una inversión de casi 15 millones de euros de la Unión Europea. Argentina fue uno de los 11 sitios de estudio y el único ubicado fuera de Europa.
El objetivo no era analizar solamente la presencia de un plaguicida determinado. SPRINT buscó desarrollar una evaluación integrada de los efectos de los productos fitosanitarios sobre la salud de los ecosistemas, las plantas, los animales y las personas.
Para eso se estudiaron diferentes vías de exposición y distintas matrices ambientales y biológicas. El proyecto contempló muestras de suelo, agua, aire, polvo, cultivos y otros componentes ambientales, además de biomonitoreo en personas expuestas en diferentes condiciones. Uno de los ejes centrales fue precisamente analizar mezclas de plaguicidas y la exposición simultánea a diferentes sustancias, en lugar de considerar cada compuesto de manera aislada.
EL TRABAJO Y EL
ROL DE APRICIO
La participación argentina estuvo vinculada a la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce del INTA. Virginia Aparicio, investigadora del organismo y del CONICET, fue la responsable del caso argentino. La investigación involucró a productores, trabajadores, vecinos y consumidores. Las personas que participaron como voluntarias respondieron cuestionarios y aportaron muestras biológicas, mientras que en los establecimientos y lugares seleccionados también se realizaron muestreos ambientales.
La propia Aparicio explicó recientemente que el objetivo era generar información que permitiera anticiparse a futuras decisiones de política pública relacionadas con el uso de plaguicidas.
El proyecto tenía, además, una característica que resulta relevante para entender su alcance: no buscaba establecer simplemente si había o no exposición, sino estudiar cómo se produce esa exposición en situaciones reales y qué ocurre cuando diferentes sustancias aparecen simultáneamente.
LO QUE MOSTRÓ EL ARCHIVO DE El Diario
La publicación de septiembre de 2023 permitió conocer parte de los resultados obtenidos por voluntarios de la zona. En aquella oportunidad se informó que las muestras compartidas correspondían a personas de distintas localidades, entre ellas Balcarce, Laguna La Brava, Necochea, Lobería, San Manuel y Tres Arroyos.
De Francesco explicó entonces que los estudios incluían sangre, orina, materia fecal y muestras ambientales, entre ellas del aire del lugar donde residían los participantes. Según los resultados que fueron presentados públicamente por los voluntarios, se habían detectado residuos de plaguicidas en las muestras analizadas.
Es importante distinguir esos resultados individuales y la información difundida públicamente de las conclusiones generales del proyecto. La detección de residuos no equivale por sí misma a demostrar que una determinada exposición haya causado una enfermedad, y precisamente una de las finalidades de SPRINT era avanzar en modelos capaces de evaluar exposición y riesgos de mezclas en escenarios reales.
La documentación oficial del proyecto señala que los investigadores analizaron 209 sustancias activas en un total de 4.573 muestras tomadas durante las campañas de campo y posteriormente realizaron diferentes ensayos toxicológicos para estudiar los efectos de las mezclas.
DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA A UNA DISCUSIÓN INSTITUCIONAL
En 2023, mientras los resultados comenzaban a circular entre participantes y distintos ámbitos científicos, el proyecto seguía su desarrollo internacional.
Según la reconstrucción realizada por Aparicio en una carta difundida en septiembre de este año, en junio de 2023 el INTA suspendió la presentación de los resultados que estaba prevista en Argentina y posteriormente decidió retirar a la institución del proyecto. SPRINT, sin embargo, continuó su desarrollo internacional hasta completar sus actividades en febrero de 2026.
La situación derivó además en un sumario administrativo contra Aparicio. La investigadora sostuvo que, a fines de agosto de 2026, tomó conocimiento extraoficial, a través de APINTA, de que el Consejo Directivo del INTA habría decidido su exoneración, aunque al momento de publicar su carta señaló que todavía no había recibido una notificación formal.
El contenido y las razones del sumario deberán determinarse en el ámbito administrativo correspondiente. Lo que sí está documentado es la coincidencia temporal entre el recorrido institucional de SPRINT en Argentina y el proceso que actualmente atraviesa la investigadora.
UN PROYECTO QUE TERMINÓ, PERO QUE CONTINÚA GENERANDO CONOCIMIENTO
Hay otro dato que forma parte de esta historia y que permite observar qué ocurrió con SPRINT más allá de la discusión local. El proyecto internacional finalizó oficialmente en febrero de 2026, pero su producción científica continuó. El sitio oficial de SPRINT informa actualmente nuevas publicaciones revisadas por pares vinculadas con los efectos de los plaguicidas y sus mezclas.
Una de ellas estudió los efectos genotóxicos de diez plaguicidas utilizados habitualmente, tanto individualmente como en mezclas, sobre células intestinales humanas. El sitio del proyecto señala que algunas de las sustancias y combinaciones estudiadas produjeron efectos genotóxicos en las condiciones experimentales analizadas. Otra investigación estudió residuos de plaguicidas y comunidades microbianas en suelos agrícolas.
El propio proyecto también mantiene entre sus resultados una serie de informes y publicaciones sobre biomonitoreo humano, exposición y evaluación de riesgos. La Comisión Europea, a través de CORDIS, registra además 55 publicaciones científicas revisadas por pares asociadas a SPRINT. Entre ellas figura un trabajo sobre la recopilación de datos humanos y ambientales de exposición a plaguicidas en Europa y Argentina, así como investigaciones relacionadas con biomonitoreo de glifosato y AMPA.
UNA HISTORIA QUE VUELVE A BALCARCE
Tres años después de aquella primera publicación de El Diario sobre los voluntarios de SPRINT, la investigación vuelve al centro de la escena local, pero ahora con Virginia Aparicio como protagonista. La investigadora ya expuso ante concejales sobre el proyecto, sus resultados y el proceso administrativo que atraviesa en el INTA. En ese encuentro volvió a plantear que el objetivo de la investigación era generar conocimiento que pudiera servir para anticipar decisiones vinculadas con los plaguicidas y la salud pública. El caso plantea, al menos, dos historias que se cruzan.
Por un lado, la de SPRINT, un proyecto internacional que durante cinco años estudió la exposición a plaguicidas y sus mezclas, tomó muestras en Argentina y produjo resultados que hoy continúan siendo analizados y publicados. Por otro, la de Virginia Aparicio, la investigadora de la Estación Experimental Balcarce que estuvo al frente de la participación argentina y que actualmente enfrenta un proceso administrativo cuya resolución tendrá consecuencias sobre su continuidad en el INTA.
En 2023, El Diario había contado la historia desde el lugar de los voluntarios que abrieron sus casas y entregaron muestras para una investigación científica. Hoy, el archivo permite volver sobre aquella investigación con una pregunta diferente: qué pasó con los resultados obtenidos en Argentina y qué lugar ocupa Virginia Aparicio en una historia científica que todavía continúa produciendo conocimiento fuera del país.
