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Domingo 21 de Julio de 2019

15 06 2019 | Campo |

Sin fronteras Se extiende la siembra directa en África con conocimiento balcarceño y tecnología

Nicolás Bronzovich, miembro de AAPRESID, (segundo, de izq. A derecha), junto al ing. Eric Aguirre (a la derecha), forma parte de una misión a Guinea

La siembra directa, que en Argentina tuvo sus primeras experiencias en la segunda mitad de la década del 70 aunque irrumpió con fuerza a partir de los 90, es uno de los atractivos que lleva a productores y técnicos de Argentina a experimentar esa técnica de producción en otro continente.

En la actualidad, algo más del 90 por ciento de las más de 30 millones de hectáreas se siembran bajo esa técnica conservacionista. Ahora, la idea es exportar conocimiento y tecnología al continente africano.

De esto se trata la experiencia de la que está formando parte el ingeniero agrónomo Nicolás Bronzovich, radicado en la localidad de Napaleofú, qiuen es integrante de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa. Tras contactos mantenidos entre el Banco Africano de Desarrollo (AfDB, por sus siglas en inglés) con la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa Aapresid en 2017, se hizo una primera experiencia en Ghana y recientemente se decidió ampliar la actividad por lo que hacia Ghana viajó para aportar su conocimiento y experiencia el profesional radicado desde hace treinta años en este distrito.

"Nos encontramos con un interés generalizado por nuestro proyecto", expresó.

Según explicó, el principal objetivo de esta experiencia es ofrecer apoyo técnico con presencia en el lugar, y detectar y elaborar propuestas para resolver las principales limitantes a la aplicación de siembra directa en el país africano.

"Llegamos un sábado a la noche y nos esperaba en el aeropuerto el Presidente del Instituto de Investigación Agronómica de Guinea (IRAG). Al otro día, nos reunimos con él y el Director del Servicio Nacional de Suelos. Todos muy interesados en que juntos resolvamos la mejor manera de trabajar, desde la selección de los sitios hasta la discusión sobre las formas de aplicar y testear las diferentes buenas prácticas que incluye nuestro sistema de siembra directa", describió.

Con relación a los trabajos en Guinea, señaló que estos constan de 5 plots de 50 hectáreas aproximadas cada uno, estudiando, adaptando e intercambiando conocimiento con los técnicos y productores locales, para desarrollar cultivos de maíz y soja. Respecto al equipamiento necesario, se logró el apoyo de un fabricante local de maquinarias.

Asimismo, desde Argentina hay técnicos trabajando sobre la caracterización agroecológica de los lotes a cultivar, seleccionando la mejor genética disponible para utilizarse y evaluando las alternativas para el manejo de plagas. Todo este proceso enriquecido por el apoyo de distintas AgTechs de desarrollo argentino como Booster Agro y Auravant.

Además, se desarrolló un Convenio de Colaboración con INTA que facilita el asesoramiento técnico, científico y especializado del Instituto a través del ingeniero agrónomo Pablo Abbate, de la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce. "Se trabaja en conjunto para disponer de información climática, estimar los requerimientos de agua nutrientes y su nivel de deficiencia, la fecha óptima de siembra, el ciclo de cultivo óptimo, y la densidad de siembra correcta", comentó.

Cómo es la producción en Guinea

República de Guinea, como se llama oficialmente, es un país subdesarrollado con 13 millones de habitantes, de los cuales un 40% se encuentra bajo la línea de la pobreza. Su economía depende principalmente de la extracción minera de oro, diamantes y aluminio, entre otros. La actividad agrícola es incipiente y de subsistencia.

Según subrayó el técnico de Aapresid, la región donde centran el trabajo es una sabana que tiene áreas abiertas, que han estado sometidas a muchos años de agricultura en labranza convencional y con escasa reposición de nutrientes.

"Son suelos rojizos, ácidos, evidentemente compactados al menos ahora que todavía no ha arrancado la estación lluviosa; con muy poca cobertura, ya sea de rastrojos o cultivos, con distintos tipos de pendientes que en general no superan el 2 o 3 % pero que evidencian ciertos niveles de erosión hídrica relacionada principalmente con la concentración de las lluvias", describió Bronzovich.

Y agregó: "En las áreas que se nos ofrecen para desarrollar nuestro trabajo el antecesor predominante es el maíz que se cultiva en surcos muy profundos, pero también maní, sésamo y otros. Hemos interactuado con gente muy formada ya sea en el IRAG como también en la Universidad de Faranah, otra de las localidades donde también haremos una prueba de nuestros sistemas de BPA basados en la Siembra Directa.

El principal cultivo que se produce en el país africano, contó Bronzovich, es el arroz que se cultiva en los valles de los ríos aprovechando el desborde cuando comienza la estación lluviosa. "Lo producen pequeños productores en extensiones menores o en cooperación entre varios productores de la misma localidad, la labranza es manual, a buey o incluso con algo de mecanización tanto en labranza como cosecha. Y fuera de los valles inundables los cultivos son diversos pero predomina ampliamente el maíz».

Conocimiento en Siembra Directa

Si bien la ha probado en distintas regiones de ese país, en Guinea no se ha logrado sostener durante varios años el Sistema de Siembra Directa sin volver a la labranza. Sin embargo, aseguró el ingeniero Nicolás Bronzovich, coinciden en la importancia del sostenimiento a lo largo del tiempo para que el sistema empiece a evidenciar sus mayores virtudes.

"Los productores aquí son muy chicos, trabajamos mucho con investigadores del IRAG, uno de ellos específicamente el Dr. Makan Kouruma, que ha desarrollado algo en siembra directa y tiene muchas expectativas en nuestra experiencia", señaló.

Según contó Bronzovich, interactuaron con hijos de productores o pequeños productores y que han sido capacitados como conductores tractoristas o maquinistas.

"Al cuarto día de nuestra llegada, dimos un taller para ayudarlos a armar y calibrar unas pulverizadoras nuevas, lo cual puede ser un buen avance en la tecnología de aplicación de plaguicidas que, hasta donde hemos visto, se efectúa a mochila. El mismo taller se repetirá en otros centros y para otro tipo de maquinaria", explicó.

Por último, el profesional relató que si bien no han hablado específicamente sobre la siembra directa todavía, el dialogo es muy motivador.

"Se les nota mucho interés en la mecanización de los trabajos. En ese taller de más de 20 personas había varios que no hablaban el francés sino su lengua originaria, el Malanqué, aun así nos comunicamos perfectamente al punto de ensamblar una pulverizadora a lo largo de una jornada laboral. Vinculados, creo, por el lenguaje de la pasión por los fierros, que nosotros traemos desde la cuna y parecería que ellos lo tienen por la necesidad de eficientizar su trabajo", cerró.