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Viernes 6 de Diciembre de 2019

28 11 2019 | Actualidad |

No existen «grietas» cuando el objetivo es la ayuda al prójimo

Referentes del Frente de Géneros y Disidencias y Cáritas San José dialogaron con El Diario

Vivimos inmersos en una sociedad invadida por las «grietas».

Las diferencias de opiniones o gustos de alguna época no tan remota se fueron convirtiendo de a poco en abismos que han llegado a separar a vecinos, amigos, familiares o simplemente desconocidos que con solo saberse de opiniones diferentes se transforman en acérrimos rivales.

Política, fútbol, religión, sexo, educación y hasta gustos gastronómicos distintos dan lugar a distanciamientos y/o peleas.

Pero…¿es tan así?. Afortunadamente no. Aún priman en muchos (muchísimos) casos la racionalidad y el buen criterio de aceptar la disparidad de opiniones sin que esto se convierta en un motivo de enfrentamientos irracionales.

LOABLE INICIATIVA

Una prueba fehaciente de esto se dio recientemente al unirse en un loable objetivo común dos entidades que -se podría suponer- jamás podían tener un punto de comunión.

Hablamos del Frente de Géneros y Disidencias y Cáritas, polos completamente opuestos en muchas posturas, que se unieron para tender, desde ambos lados ayuda a quienes la demandan. Se trató en este caso de asistir a mujeres víctimas de violencia de género.

Todo comenzó cuando desde el grupo de la Dulce Espera de Cáritas (dedicado a la atención de embarazadas y madres de bebés) detectaron que algunas de ellas mostraban signos de violencia, siendo reacias o temerosas de hablar.

Surgió entonces el interés por buscar la forma de brindarles asesoramiento al respecto.

Al momento de estudiar cómo se podría abordar el tema se mencionó que desde el Frente de Géneros y Disidencias había un grupo especializado en todo lo relacionado con la ayuda a víctimas de violencia de género.

Dejando de lado los reparos por muchas opiniones y posturas totalmente disímiles y sobreponiendo la importancia de poder brindar la ayuda necesaria, referentes de ambos sectores se contactaron y comenzaron a analizar la posibilidad de que desde el FGYD se brindasen charlas informativas en la sede de Cáritas, lo que se concretó con excelentes resultados.

María José, Milagros y Daiana desde el FGYD junto a Luciana, Celeste y Norma por Cáritas se reunieron con El Diario para explicar cómo se pueden construir puentes por sobre las (supuestas) grietas y emprender un camino conjunto con un objetivo solidario.

La convocatoria surgida desde la Dulce Espera tomó por sorpresa a las integrantes del Frente, según ellas mismas confesaron.

«En principio nos llamó la atención porque sabemos que tenemos ideologías diferentes y distintas luchas, pero por otro lado lo consideramos como algo natural ya que nosotras siempre entendemos a la violencia de género como algo transversal. Algo que sostenemos siempre es que la lucha es de todas y de todos, no teniendo nada que ver con distinciones de clases, ideología política o religión», manifestaron añadiendo que «la violencia de género lamentablemente la sufrimos todas. Es algo que se vive en todos lados Nos pareció más que interesante que se acercaran y que a la vez sirviera para sacar un poco los prejuicios que tenemos entre sí y para poder ayudar, acercarnos a chicas a las que de pronto nosotras no llegamos porque apuntamos a otros segmento como adolescentes de secundarios y no tanto a mamás de chicos chiquitos o que están esperando un hijo. Era muy interesante tener un acercamiento a un segmento de público que es completamente diferente al que apuntamos nosotras ya que el objetivo en definitiva es hacer llaegar nuestro mensaje a todos y todas quienes lo necesiten».

En cuanto a su formación explicaron que vienen trabajando con talleres formativos entre otras cosas en cuestiones de violencia de género, habiendo brindado charlas en colegios secundarios con excelente respuesta de los alumnos.

«La idea es estar formadas en todo lo que es perspectiva de géneros y disidencias y dentro de esto están incluidas todo lo que son las herramientas del Estado, los actores en violencia y en género que existen en nuestro medio, formarnos nosotras en cuanto a cuales son sus funciones, qué hacen y qué no hacen, lo que se cumple y lo que no se cumple, las leyes que se aplican y las que no. Esa primera instancia de formación la tuvimos con un curso que hicimos a mitad de año», explicaron.

«Cuando nos contactaron decidimos darle el mismo formato porque la idea era no hacer una exposición sino hacer algo más cercano que inspirase confianza que permitiera a las chicas soltarse, hablar ya que hablando las cosas se ven de otra manera y brindarles la información necesaria para los casos de denuncias, explicarles las herramientas que tienen y las que nosotros tenemos, los contactos que tenemos de estar acompañando tantos casos de violencia» comentaron puntualizando que en principio se hizo un detalle de lo que significan todos los tipos de violencia «ya que está todo tan naturalizado que no se logra reconocer a simple vista que se está sufriendo violencia emocional, económica, psicológica y que esos son los primeros indicadores para lo que viene después que es la violencia física».

BALANCE

El desafío dio excelentes frutos. Hubo dos encuentros que fueron, según consideraron desde ambos lados y las participantes altamente provechosos.

«Fuimos con muchas expectativas y nos volvimos con resultados que nos sorprendieron. Cuando surgió esta posibilidad todos en el Frente estaban pendientes de cómo nos podía ir. Hoy aseguramos que fue una muy buena experiencia, una sensación muy linda y que es nuestra intención seguir trabajando para lo que nos puedan necesitar.

Nos sentimos felices de poder sanar esas grietas, eliminar esos monstruos o prejuicios y poder mostrar que tenemos un objetivo común que es el bienestar de todas las mujeres que nos queremos libres de violencia, sanas, vivas. Nos sentimos más que felices. Suele pasar que una vaya con la mejor predisposición para trabajar y no haya respuesta. En este caso, ellas (las participantes) estaban en principio a la defensiva, calladas, pero se animaron a hablar. Se involucraron en el taller y se pusieron a trabajar con nosotras», afirmaron desde el FGYD.

Por su lado, desde el grupo convocante rescataron su beneplácito por el resultado sosteniendo que «esto permitió confirmar que se pueden encontrar objetivos comunes y trabajar en conjunto sobre ellos sin diferencias. Es tener una mirada desde lo humano frente a las necesidades de quienes están atravesando dificultades. El aporte es más que válido de todos lados desde donde se pueda hacer, muestra que debemos corrernos de ciertos prejuicios para dar lugar a cosas nuevas»

«Nosotras desde Cáritas solemos enfrentarnos a situaciones que nos resultan muy difíciles de comprender y muy distantes de la mirada que tenemos en lo personal.

Todo pasa por poder ir abriendo nuestras cabezas y nuestros corazones para poder allanar los caminos y llegar donde más se necesitan las cosas. Y ellas (el FGYD) con su experiencia, diferente a las nuestras hicieron un trabajo excelente, las chicas quedaron muy conformes» agregaron.

Coincidieron un resaltar que hay que entender que hay mucha gente que no solo tiene la carencia de lo material sino que tienen otras necesidades y otras vivencias muy distintas de las que podemos tener como sociedad en general.

«Hay realidades muy duras, muy difíciles para ellas y por lo general no tienen acceso a ámbitos en los que se les pueda ayudar a resolver esos problemas o allanar las situaciones. Desde Dulce Espera se apunta a brindar ese tipo de asistencia, ya que las mamás -en muchos casos- además de su embarazo o de estar criando a chiquitos de corta edad están insertas en situaciones tóxicas, de violencia y no saben cómo resolverlas. No es solo lo que se puede ver como función de Cáritas que es dar un alimento o una ropa sino que por sobre eso está además el brindar acompañamiento y esto es parte de un servicio» puntualizaron.

Hay detrás de esa ayuda material algo mucho más importante, el brindar contención, ayuda, un abrazo, una «oreja» que las escuche y las entienda, el compartir un mate, una charla, el interesarse de sus vidas y dar cuando se puede una respuesta a sus necesidades. Esa relación se fortalece con el tiempo y la prueba más evidente de ello está en que quienes se suman a la Dulce Espera están siempre presentes, «llueva o truene. Incluso hay algunas que siguen viniendo auque ya los chicos dejaron los pañales. Vienen a saludar, lo que muestra que se construye un lazo afectivo muy fuerte».

«La Guarida», escuela de actuación