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Miércoles 17 de Julio de 2019

27 04 2019 | Campo | Campaña 2019/2020

"El trigo tiene buena perspectiva económica"

Lo señaló Pablo Abatte, del INTA Balcarce, quien destacó también que el clima acompañaría el desarrollo del cultivo.

"Desde el 2000, el rendimiento del trigo argentino aumentó mucho", afirmó el ing. Pablo Abbate (INTA Balcarce)

En las próximas semanas comenzará la nueva campaña de trigo. Días atrás la Bolsa de Cereales de Buenos Aires presentó sus estimaciones, las cuáles proyectan un crecimiento del área de siembra del 3,2% en relación a la campaña anterior, y alcanzaría las 6.400.000 hectáreas.

Por su parte, la estimación de cosecha es de 20.600.000 toneladas, casi un 9% de aumento en comparación con el ciclo 2018/2019. Además, la bolsa porteña sostuvo que la siembra y producción podría alcanzar un crecimiento mucho más importante, si no estuvieran vigentes las retenciones al cereal.

Pablo Abbate, investigador del INTA Balcarce, se refirió a las perspectivas de la próxima campaña que, más allá que hay incertidumbre por el resultado de las próximas elecciones presidenciales, tiene buenas expectativas desde lo climático y también por el buen nivel de precios para el momento de la cosecha.

Abbate, entrevistado por Infobae, también analizó la polémica que se ha generado en torno al cupo que otorgó Brasil de 750 mil toneladas sin arancel a los países exportadores de trigo, y al debate instalado en Argentina sobre el nuevo trigo transgénico.

- ¿Cuánta incertidumbre genera en el productor de trigo saber que la próxima siembra la realizará con este gobierno, y la cosecha será después de las elecciones de octubre?

- Esa es la principal incertidumbre que tiene el productor y le cuesta tomar decisiones. Sobre todo puede afectar el nivel tecnológico, es decir la inversión que va a hacer en el cultivo. La ventaja que tenemos es que el trigo está en una buena perspectiva económica. Salvo la incertidumbre que genera Argentina, te diría que es uno de los cultivos que tiene la mejor expectativa de precio. A nivel mundial, los stocks siguen bajos y se están recuperando poco a poco. La Argentina va a poder liquidar toda la producción de esta campaña. Todo esto hace que el cultivo de trigo sea interesante. La incertidumbre lo genera lo económico. La gruesa tiene la ventaja de que se siembra y se va a cosechar con el mismo gobierno, lo cual dará un poco de margen. El interés por el trigo existe y tiene buena expectativa. Hay que ver como se definen políticamente los candidatos. Recuerdo que en el 2015 sucedió algo parecido.

- ¿Te referís puntualmente a las retenciones?

- Claro. En el 2015, lo que faltó en un momento de la campaña fue aclarar qué postura iban a tener los candidatos con las retenciones por lo que se resintió la siembra de trigo. Con la gruesa se sabía cómo iba a ser la cosa.

- ¿Está Argentina para más volumen y cantidad de hectáreas y para la segregación del trigo?

- Desde el 2000, el rendimiento del trigo argentino aumentó mucho y a una tasa que es casi el doble del rendimiento que tuvo Estados Unidos, pero se perdió calidad. Tenemos todas las calidades que puede requerir el mercado, pero ahora ya hay que buscarlas. Lo que normalmente hace cualquier país que exporta trigo es clasificar lo que tiene para exportar, y eso Argentina no lo hace. Estados Unidos tiene seis categorías de los dos lados, de este a oeste; Australia tiene doce; Canadá tiene ocho y nosotros tenemos una sola. Un comprador de trigo argentino no está muy seguro de lo que adquiere. Tiene idea de unos parámetros básicos pero hasta ahí llega. No sabe luego qué le toca. Eso hace que tenga un precio un poco más bajo.

- Pero en Argentina cuando cosechamos tenemos diferentes categorías.

- Así es. Y tenemos la posibilidad de exportarlos a casi todos los países del Cono Sur y de Centro América.

- ¿Y por qué no se clasifica?

- Soy especialista en producción y no en comercialización. Intervienen muchas cosas como intereses de algunos grupos y decisiones que no se han tomado. No se analizó bien el tema. Son un montón de cosas que me cuesta mucho terminar de definirlas. No hay ningún país en el mundo que exporte trigo como nosotros, que no tiene una clasificación. Somos los únicos.

- ¿Cuánto incide en Argentina la decisión de Brasil de otorgar un cupo de 750.000 toneladas sin arancel para la exportación del cereal? ¿Hay impacto de la guerra comercial entre China y Estados Unidos?

- La guerra de Estados Unidos y China me parece bastante indirecta sobre el trigo. Podría influenciar en la soja pero no lo veo en el trigo. En lo que respecta a Brasil, tiene un montón de molinos alrededor de la costa, siendo una cantidad de kilómetros muy importante. Al trigo argentino le cuesta mucho llegar a la parte norte, por ejemplo a Bahía e incluso a San Pablo. Esos serían los lugares que, de recibir trigo de Estados Unidos y Canadá, estarían más favorecidos. Tiene más flete pero no es una diferencia tan grande, además de comprar una calidad muy bien definida. En cambio, los molinos del sur van a preferir abastecerse desde Argentina. Ya han venido varias comitivas de molinos del sur tratando de ver cómo podían conseguir la calidad que querían. Ahora, todos se preguntan qué es lo que viene a buscar Brasil a la Argentina. A los países de clima más cálido les cuestan obtener buena calidad en el trigo. Este cereal anda bien y tiene buena calidad en climas relativamente frescos. Brasil puede producir trigo para abastecer su mercado pero lo que no puede obtener es un 15 ó 20% que necesita de trigo de una calidad un poco mejor, diría casi Premium.

Esa es la calidad que va a venir a buscar a nuestro país. Hoy por hoy no hay forma de ofrecérselo fácilmente. El motivo es porque no se segrega. Esta situación la tienen la mayoría de los países limítrofes. Bolivia no puede producir trigo de buena calidad, Perú lo mismo y Venezuela o Colombia tampoco. Todo eso es mercado que podríamos abastecer con cierta ventaja por la cercanía, pero que deberíamos atender con un trigo casi Premium, mejor que la que ofrecemos ahora, y con una calidad definida.

- ¿Cómo estás observando el debate sobre el trigo transgénico?

- Desde el punto de vista técnico, el trigo transgénico va a llegar. Con este transgénico tuve la oportunidad de experimentar entre otros varios que lo han probado. Y cumplen lo que prometen desde el punto de vista técnico. Por otro lado, lo transgénico en la mayoría de los cultivos se está expandiendo, incluso en los productos cotidianos. Al transgénico no hay que tenerle ni tanto miedo ni tanta confianza. Hay que analizar caso por caso. Es como los remedios o como un producto de cocina: si lo usamos mal puede llegar a ser tóxico. Hay que definir bien qué se usa y no cualquier molécula puede ser un buen o mal remedio. Hay que analizar caso por caso. El tema es que nosotros exportamos y quien lo va a comprar y comer va a ser alguien que tiene que querer comer eso y aceptarlo sin problemas. Ahí es donde viene el conflicto comercial. Una alternativa es no utilizarlo para uso humano y sí usarlo para uso forrajero. Sería muy bueno. Pero tenemos que ver en Argentina si tenemos la capacidad de separar esos dos tipos de granos.

- En junio nuestro país será sede del primer Congreso Internacional de Trigo, del que participarán los principales actores del mercado. ¿Cuál debería ser el rol de Argentina frente al mundo como gran productor de trigo?

- Argentina en los últimos 20 años, salvo durante los años que se aplicó la ley de Abastecimiento, está entre los diez primeros exportadores de trigo. Tenemos un peso en la exportación. Y sobre todo porque es un trigo que tiene buen precio para la calidad que ofrece, que es esta calidad poco definida pero el que compra trigo argentino en general no va a estar demasiado disconforme. Es una alternativa.

- ¿Qué debe esperar el productor del trabajo del INTA sobre el trigo?

- Trabajé muchos años en lo que es potencial de rendimiento. Balcarce se presta para eso. En varias cosas hemos orientado al productor sobre cómo manejar mejor el cultivo. En fertilización, eso tiene un manejo continuo y hay que ir actualizándolo, ya que el suelo va cambiando. Los rindes del trigo suben y la fertilización y los métodos de diagnóstico se tienen que ir revisando periódicamente. El INTA trabaja en lo que es el mejoramiento de trigo. Es la puerta de entrada de varias mejoras en rendimiento. Otra actividad importante que tenemos es la reevaluación de cultivares. La mitad de los ensayos los lleva adelante el INTA. Hace poco lanzamos una página que permiten consultar esos rendimientos.

- Sobre el tema de sanidad se ha avanzado mucho. Se difundió una nueva enfermedad, la Roya amarilla. Buena parte del seguimiento de esa enfermedad lo hizo el INTA. Y la idea es que surjan propuestas de la institución.

- También dimos a difusión un modelo para daños por heladas. En la espiga produce un daño pero no había ningún método fácil para estimar con los datos meteorológicos cual era el porcentaje de pérdida de rendimiento que se podía tener. Hoy lo podemos estimar con cierta precisión.