Visión, valores, capacitación y unidad, bases de 70 años de existencia

Visión, valores, capacitación y unidad, bases de 70 años de existencia

Héctor Galella preside desde hace un tiempo el organismo ubicado en calle 2 y Av. del Valle, fue uno de los que desde marzo comenzó a idear la celebración que se registraría diez meses después, la cual finalmente no pudo ser por la cuestión del Covd-19.

"Se dieron en estos momentos los 70 años de la institución, con la idea de rendir un homenaje a todos los que fueron pioneros, que tuvieron una visión realmente superadora, dado que no existía nada. Hay que pensar que en 1951, cuando empiezan a moverse se logra la primera acta de asamblea, pero ya años anteriores venían trabajando como vecinos y entusiastas. Por caso las familias Higuera y Capparelli, que fueron las que empezaron e impulsaron esta acción y no decayeron hasta lograr el objetivo, que se empezó a concretar en el '57 con la compra de la primera unidad que es nuestro emblema y que seguramente fue lo que en esos momentos se pudo hacer, con las restricciones económicas que siempre han tenido las instituciones. Se fueron sumando voluntades, se empezó a trabajar y se llegó hasta este presente", comentó.

En el marco de los recuerdos, hizo saber que personalmente lo marcó el Acta 1 de la conformación de la Sociedad de Bomberos, porque la declaración es básica para lo que fue la institución. Haciendo mención a ello, dijo que "ellos manifiestan que lo hacían 'con fines puramente filantrópicos y con la misión primordial de extinguir incendios, prestar concurso en cualquier catástrofe o calamidad pública', y creo que ese ha sido el éxito de la institución a través de los años".

PRIMERAS UNIDADES

En el lote de los recuerdos y las evocaciones, no soslayó las primeras formaciones bomberiles y las dotaciones que se utilizaban, algo muy distinto a la época de hoy, especialmente en lo que hace al tema de las unidades.

Hasta tener el primer camión, las salidas eran realizadas por vecinos que se juntaban cuando sonaba la sirena, que era accionada por una integrante de la familia De Llanes, que había prestado inicialmente las instalaciones sobre calle 12 hasta que se produjo el cambio a la sede actual.

"Una de las mujeres de esa familia era la encargada de tocar la sirena. Ahí concurrían vecinos y personas allegadas, cada uno con lo que podía. En el caso de Higuera, que trabajaba como repartidor de la fábrica de fideos Erbetta, tenía un carro con caballos y ahí cargaban las cosas que podían y acudían. Otros que eran choferes de camiones los traían para poder llevar cosas, pero era todo a baldes, bolsas y con los vecinos que ayudaban acarreando agua. Eran esfuerzos titánicos", contó.

DESDE MUY JOVEN

Héctor Galella, hoy presidente y a lo largo de su relación con la entidad integrante de distintas comisiones directivas, también cuenta con un pasado como integrante del cuerpo activo.

Ingresó como tal en 1957 y luego de ocupar diversos cargos, permanece hasta la actualidad en las filas bomberiles locales como su principal referente en el Consejo Directivo. "Tuve la suerte que Raúl Higuera era mi tío y conozco de las reuniones familiares el esfuerzo que ellos hacían para convocar jóvenes. En mi caso por ese entonces tenía 14 ó 15 años y hubo un montón de personas a las que se convocó para ir enseñándoles, a partir de ahí empezó la formación y entraron muchos jóvenes. Así se fue construyendo y por eso hoy tenemos una Jefatura de Bomberos que se encarga de convocar y de capacitar, no sólo para su defensa sino también para que puedan responder satisfactoriamente en los requerimientos cuando se hacen", señaló.

ESCUELITA, LA BASE

A su entender, acercarse a la figura bomberil desde joven ayuda y mucho a forjar a los futuros servidores públicos, que además despiertan sentimientos hacia la institución precisamente por conocerla de adentro y desde pequeños.

En lo que hace a este punto, reconoció que "hay un trabajo muy importante que se empezó a hacer en la Jefatura como es la Escuelita de Bomberos, hay muchos chicos que están desde corta edad conociendo muchas de las acciones que se hacen, hasta que puedan llegar a integrar la escuadra".

Y trazó un paralelismo con la época en que él participaba como bombero, donde los medios eran escuetos y lo máximo con lo que se contaba era un mameluco, un par de botas y un saco de cuero. "Hoy tenemos los equipos forestales y hay muchas cosas que fueron mejorando. Antes las prácticas se hacían sobre incendios simples, hoy hay que pensar en edificios y demás, es un trabajo que se ha ido haciendo con mucha profesionalidad. Muchos de los que pertenecieron a la Escuelita hoy integran la Jefatura, han hecho toda la carrera de aprendizaje, de preparación y son actualmente las voces de mando que tiene la institución", explicó Cavuoti.

También se mostró emocionado por la fecha y orgulloso por el lugar que ocupa el Jefe del Cuerpo Activo, Ariel Cavuoti.

En primer término y en concordancia con Galella y Cattáneo, puso de manifiesto que nunca se olvidan de todas aquellas personas que fueron precursoras, tanto en el consejo directivo como en el cuerpo activo durante estas siete décadas.

"Han pasado varios vecinos que han dejado mucho para la institución y para la comunidad, porque todo lo que se piensa puertas adentro de la institución tiene un objetivo que es brindar lo mejor en servicios. No nos tenemos que olvidar de los valores, de las enseñanzas, de todas esas personas que han pasado desde fines de 1950. Debemos tener presente todo eso y no corrernos nunca de ese camino de sacrificio, abnegación, desinterés, compañerismo, solidaridad y todo lo que nos fueron enseñando. Debemos de tenerlo presente y dejárselo a los que vienen, porque eso es lo que nos ha permitido tener una institución tan grande y reconocida a nivel local, zonal, regional y provincial. Nuestro objetivo es ayudar a la comunidad y siempre estar presentes", detalló.

Y dejó bien en claro que los valores se comparten porque el trabajo siempre es mancomunado, citando en ese aspecto a dos patas bien visibles que son el Consejo Directivo y el Cuerpo Activo, al que sumó una tercera como lo significa la ciudadanía balcarceña.

"Entre las tres hacemos que esta institución sea reconocida y pueda seguir planteándose objetivos e ir consiguiéndolos, tanto a corto, mediano o largo plazo. Como fue arrancar en un edificio prestado, de chapa, como dice la historia, a pasar a tener este gran edificio como está hoy, un lugar que siempre tiene proyectos para seguir creciendo, haciendo cosas y como se ve, lleno de unidades y materiales. Eso es todo un trabajo mancomunado entre consejo directivo, cuerpo activo y la ayuda de la comunidad", reflejó.