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Miércoles 23 de Agosto de 2017

EL DIARIO | 16 03 2017 | Actualidad | reductores de velocidad

La "invasión" de reductores de velocidad, ¿beneficio o perjuicio?

Lomos de burro "para todos y todas". La ciudad está plagada de reductores de velocidad. ¿Será ésta la forma adecuada de enmarcar el tránsito dentro de las reglamentaciones establecidas?

La Dirección de Movilidad y Control Urbano anunció, con bombos y platillos, que avanza la colocación de reductores de velocidad "con el propósito de morigerar las velocidades de los rodados, como también los accidentes".

Se trata de estructuras de PVC que están siendo aplicadas en calles que se consideran como más comprometidas para la circulación vehicular, priorizando a los establecimientos educativos.

De ese modo hoy gran cantidad de calles están atravesadas por dichos implementos, lo que hace resurgir la polémica en cuanto a los beneficios y perjuicios que ocasionan y que si bien por un lado obligan a disminuir la velocidad a quienes acostumbran a desarrollar velocidades superiores a las permitidas, generan un serio inconveniente especialmente para ambulancias, unidades de bomberos y de policía, vehículos para los que no cabe la pérdida de tiempo ante la emergencia.

Se puede suponer que la cantidad de reductores de velocidad en una ciudad es inversamente proporcional a la buena educación vial de sus pobladores. Y de ser así nuestra "incultura vial" estaría más que complicada. Pero es bueno analizar que la falta de respeto a las leyes de tránsito, en la mayoría de los casos es exclusivamente local ya que muchos de los conductores que incumplen las reglamentaciones en Balcarce, al estar en otra ciudad, concientes de las consecuencias que pueden tener en caso de ser "pescados infraganti", se cuidan de conducir responsablemente.

Mucho se habla de campañas de concienciación, educar… cuando la lógica indica que quien posee un carné de conducir lo obtuvo tras rendir un examen, lo que significa que desde el mismo momento en que está habilitado para manejar sabe de sobra lo que puede y lo que no puede hacer al momento de conducir.

Quizás sea momento de replantearse si no se debería sancionar como corresponde a quienes infringen las leyes y no "castigar" a toda la comunidad con estas estructuras que entorpecen a punto tal que en más de una oportunidad han sido generadoras de siniestros viales, especialmente en ciclistas y motociclistas cuyos rodados aún a baja velocidad se desestabilizan al pasar por encima de estos escollos.

Por otra parte, de continuar con la misma tesitura de utilizar los "lomos de burro" como ¿único método de ordenar el tránsito?, sería importante pintar y señalizar debidamente los ya existentes, que, especialmente en las avenidas San Martín y Centenario, despintados y sin claros indicadores se convierten en verdaderas trampas para quienes no siendo de nuestro medio sufren las consecuencias de estas desagradables "sorpresas".

Y sumando otro aporte a la pretendida búsqueda del ordena miento del tránsito, cabe recordar que hace ya cerca de cuatro años se colocaron sobre avenida San Martín varios semáforos que jamás se habilitaron por lo que quedó trunco el objetivo de tamaña inversión que era precisamente para ordenar el ingreso y egreso de la ciudad en lo que a velocidad se refiere.

SENDAS PEATONALES

Así como surgen cuestionamientos sobre la proliferación de los reductores de velocidad, cabe celebrar que se continúa con el pintado de las sendas peatonales, rampas para discapacitados y lugares donde está prohibido el estacionamiento.

Correspondería acompañar esta iniciativa con un curso acelerado para automovilistas, ciclistas, motociclistas y también peatones sobre el significado de dichas demarcaciones ya que muchos parecen ignorarlas; o en caso contrario aplicar las sanciones que en cada caso corresponde.

EL RECUERDO DE OSCAR EDUARDO ROMERO