2266660811

Jueves 23 de Mayo de 2019

10 03 2019 | Actualidad | En contra de la inter rupción del embarazo

«Hay quienes se presentan como socorristas y el socorro que dan es la muerte de una de las dos vidas»

Marita Pérez Tarres (izquierda), José Canale y Lorena Rossi fijaron su postura a favor de las dos vidas y contra el aborto

Todo ser humano tiene derecho a vivir. Partiendo de esa premisa fundamental, quienes la sostienen defienden con convicción los derechos de las mujeres y los niños por nacer. Levantan la voz por los más indefensos. Están a favor de la vida y en contra de la legalización del aborto.

No son ajenos a la grieta que el tema ha provocado en las entrañas de nuestra sociedad. Aún con miradas diferentes, muy diferentes, creen que a través del diálogo se pueden aportar soluciones integrales, superadoras y verdaderamente humanas.

Claro que para ellos la vida es un bien innegociable y un derecho humano fundamental y creen que es posible combatir las tragedias de la mortalidad materna y el aborto. Por eso no comparten la postura que esgrimen las integrantes del grupo «Socorro Rosa Balcarce», que brindan asistencia a quienes toman la decisión de interrumpir el embarazo, tal cual lo contaron en una nota publicada hace siete días por El Diario.

«SALVEMOS LAS DOS VIDAS»

José Canale (Centro Pieper), Marita Pérez Tarres (Docente por la Vida) y Lorena Rossi (Fraternidad de Vida Nueva y Nadie Menos) son defensores a ultranza de las dos vidas.

El tema del aborto lo analizaron desde diversas aristas porque atraviesa muchas disciplinas que se entrecruzan. En primer término, Canale centró su mirada en la cuestión antropología. «El ser humano es un ser con vida y la antropología dice que es la única especie que aborta», dijo. Continuó con un enfoque filosófico señalando que el aborto desde el punto de vista ético «es la claudicación máxima porque uno encuentra como solución a un problema, la muerte. La ideología abortista o como la llamo yo, ideología filicida, comparte con todas las ideologías de la muerte. Ese es el denominador común. Por ejemplo, si uno analiza el nazismo, eran las leyes raciales; si analiza el comunismo, eran las leyes del proletariado las cuales planteaban que había que matar a quienes no lo eran, e incluso podría incluir al ISIS que mata a quienes no adhieren al islamismo.

De algún modo, el aborto es una ley que se quiere imponer pero en contra de toda legitimidad».

En su férreo rechazo, Canale desea que nunca se apruebe una ley a favor del aborto pero si eso ocurriera, «siempre va a ser ilegítima y nosotros seguiremos peleando. Han existido y existen leyes injustas, por ejemplo la ley de la esclavitud, del segregacionismo racional en Estados Unidos. Era legal pero estaba mal».

Más allá de quienes están a favor de la despenalización del aborto y en contra, en el país los abortos se suceden día a día. Canale, Pérez Tarres y Rossi coinciden en argumentar que están en la vereda de enfrente con respecto a la asistencia que brinda «Socorro Rosa» a aquellas mujeres que toman la decisión de interrumpir el embarazo.

SOCORRISTAS «QUE NO DAN SOCORRO»

«Hay asociaciones que se presentan como socorristas y en realidad no dan un socorro. El socorro que dan es la muerte de una de las dos vidas. Dos seres entran a un quirófano y uno sale caminando y el otro sale en una bolsa de residuos. Eso es un asesinato. Que no lo veamos o no lo sintamos, es un tema emocional», fue categórico Canale, añadiendo a manera de ejemplo que «si se pusiera un Centro de Ayuda al Suicida, uno no atendería el teléfono del suicida para decirle que lo ayuda a pegarse un tiro. Le diría te ayudo a salvarte la vida».

Sin cuestionar las buenas intenciones de quienes forman parte de «Socorro Rosa», que se manifiesta a favor de la vida, considera que «no están socorriendo a nadie sino que le están dando la alternativa más fácil, que es la de matar a un ser vivo. El aborto no se puede hacer y por eso tenemos posiciones incompatibles. Con aquel criterio, entonces, si matamos a los pobres, terminamos con la pobreza; si matamos a los delincuentes, terminados con los delitos, y si matamos a los políticos corruptos, ponemos fin a la corrupción. Pero no se puede».

POSTURAS «INCOMPATIBLES»

Como representantes de distintos espacios que se oponen a la legalización del aborto, e identificados con el pañuelo celeste, ellos entienden que ambas posturas son «incompatibles» porque hace a la filosofía existencial ante la vida. Canale sostuvo que prefiere no hablar más de aborto y denominarlo filicidio porque «lo que se persigue es la matanza de un hijo. Por eso nosotros somos ProVida y a ellos prefiero llamarlos Profilicidio».

Por su parte, Pérez Tarres también aseveró que conoce casos de mujeres que han atravesado el síndrome post aborto. «Eso existe pero no se habla», indicó, mientras que Canale agregó que «una mujer embarazada tendrá siempre que parir. Una alternativa es parir un hijo vivo y otra un hijo asesinado. Hay que entenderlo a esto porque si no se banaliza el tema del aborto como si fuera un derecho y no existe ningún derecho que pueda violar el derecho a seguir viviendo. Uno puede o no planificar un embarazo pero una vez que existe esa vida, tiene derecho a seguir viviendo».

IMPUNIDAD JURIDICA

Al día siguiente de aquel 8 de agosto de 2018, cuando el Senado rechazó la aprobación de la legalización del aborto, el Gobierno implementó el denominado protocolo de interrupción legal del embarazo. Canale, a partir de eso, afirmó que «Argentina es un país con impunidad jurídica absoluta. No hay interrupción posible porque no hay reinicio posible. La interrupción es una mentira, lo que hay es un crimen. No hay vuelta atrás. No le puedo interrumpir la vida a alguien porque lo estoy matando. Hay vida desde el momento de la concepción. Lo dice nuestra Constitución Nacional. En tanto, el Código Penal considera al aborto como un crimen mientras que el Código Civil considera al niño desde la concepción hasta los 18 años. Si algún día aprueban la ley del aborto, deberán reformar el resto porque es incompatible el cuidado personal con el aborto».

Pérez Tarres manifestó que el aborto es un delito pero no punible. Lo que se está armando -dijo- es sobre una base de contradicciones, Hay que empezar a hablar de otra manera y dentro de la ley. Hay que cumplir la ley y todo mejorará. No se puede hacer un protocolo del aborto entre gallos y medianoche y que todo está bien porque conviene económicamente.

Por su parte, Rossi recordó que el año pasado, en el Congreso de la Nación «quedó claro» quienes hablaron a favor de la vida, aludiendo a la legislación vigente, tratados internacionales y a cuestiones filosóficas y teológicas, entre otras. «Es necesario –agregó- escucharnos e interpretarnos mejor».

Un aporte más hizo Canale sosteniendo que «las mayorías no dirimen la verdad porque sino no existirían los jueces. El ser humano tiene un límite en su accionar y es el derecho que el otro tiene a seguir viviendo». También habló de un «agujero legal» ya que «la figura del padre no figura en ningún proyecto de ley. El 50% de la vida que está en ese vientre pertenece a un papá. La gestación es entre dos. Por eso digo que todo esto es una burla, un mamarracho».

EL NEGOCIO DEL ABORTO

«Planned Parenthood» es una multinacional de clínicas abortistas que, ante el retiro de fondos de parte del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ve peligrar su «negocio», señaló Canale, quien sin rodeos afirmó que «detrás de una criatura muerta hay mucha plata y detrás de un chico vivo, no. Esta empresa ya está radicada en el país».

También, dijo, hay otro negocio y es el de las químicas a partir de la elaboración del abortivo Misoprostol. «Lo elabora un solo laboratorio, relacionado con el ministro de Salud, Adolfo Rubins-tein, y también con el gobernador de Entre Ríos. Más allá de lo moral, hay corrupción porque (el abortivo) se les suministra a menores. Por eso Rubinstein y la propia Carolina Stanley, por distribuirlo, deberían estar procesados», consideró.

En materia de ayuda a la mujer embarazada, Pérez Tarres y Rossi señalaron que «mientras otros se encargan de darle una pastilla para que aborten o indicarle a qué lugar deben concurrir, despreocupándose de lo que luego le pueda pasar a esa madre, nosotras las acompañamos durante el embarazo y luego de que este se produce, incluso con el aporte que hacen las madrinas de contención. Tomamos contacto de los casos a través de los centros asistenciales o de aquellas personas que saben de nuestra labor».

Asimismo, Canale concluyó diciendo que «no conozco a ninguna mujer que haya tenido un hijo y se arrepintió pero si conozco a mujeres que abortaron y con el tiempo se arrepintieron. El post aborto es un período agudo y crónico. Lo que valida la vida es el amor».

Cifras mentirosas

José Canale, integrante del Centro Pieper, calificó de «una farsa y mentirosas» las cifras sobre la cantidad de abortos en Argentina. «Es imposible que existan 500 mil abortos por año en el país. Las cifras oficiales indican que en 2017 murieron

en el país 19 mujeres por abortos provocados o espontáneos.

El falsear cifras es un mecanismo que tienen los proabortistas como plan. Lograr el convencimiento mintiendo, generando así impacto. Esto es ideología y negocio. El aborto es dinero».

Noticia Relacionada:

"Socorro Rosa", la asistencia silenciosa a quienes toman la decisión de interrumpir un embarazo

Stoppani y las «picadas» ilegales