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Lunes 19 de Noviembre de 2018

03 08 2016 | Policiales | Un relato estremecedor

"Fue un accidente espantoso"

Eduardo "Bomba" Vidal recibió a la prensa en su hogar donde se recupera, al igual que su mujer, de las múltiples lesiones recibidas el 17 de julio en Brasil al desbarrancarse por falla en los frenos el vehículo en el cual viajaba. "Estamos vivos y eso es lo más importante. Ahora solo pensamos en recuperarnos", afirmó

Eduardo Vidal: "Las lesiones que recibimos son menores en relación al accidente que sufrimos"

El repaso mental de lo que pudo haber sido un hecho con otras consecuencias lo movilizó una vez más en lo más íntimo. Las lágrimas recorrieron su rostro mientras trataba de disimular los dolores físicos que persistirán por un tiempo en su etapa de recuperación.

El profesor Eduardo "Bomba" Vidal contó a la prensa, a la que invitó a su hogar, cómo se desencadenó el accidente en la mañana del 17 de julio cuando, acompañado por su esposa Graciela Marolda, recorría Brasil a la espera del inicio de los Juegos Olímpicos, un sueño que juntos comenzaron a darle forma hace tres años.

Tal cual informara El Diario, el matrimonio se desplazaba a bordo de una camioneta Ford F-100 modelo 1980, acondicionada como autoportante, por la carretera que une Río de Janeiro con Santos. Una falla en el sistema de frenos, cuando comenzaron a descender entre las colinas de Paresias Boicucanga y la costa sur de San Sebastián, casi desata una tragedia. El vehículo, de unos 3.500 kilos, cayó más de 50 metros por un barranco. "Fue un accidente espantoso, realmente. El vehículo, en el descenso, tomó una velocidad inusitada. Apreté el freno, que tenía presión, pero no lograba disminuir la velocidad. Por no querer impactar a otros rodados que venían de frente es que me fui tirando hacia la banquina derecha según el sentido de circulación pero en pocos segundos se hizo incontrolable el vehículo, que se convirtió en un verdadero bólido. El autoportante comenzó a balancearse hacia los costados por la altura que tiene, unos 2,40 metros. Impactó y rompió la barrera de contención que era de cemento y luego caímos por un barranco", relató quien tiene cinco costillas rotas, un esguince de tobillo y rodilla, quince puntos de sutura en la pierna derecha, otros cinco en el hombro izquierdo y tres en la cabeza, entre otras lesiones.

UNA SITUACIÓN DESESPERANTE

La desesperación, los nervios y la impotencia se adueñaron de la escena. Eduardo, que había quedado en el interior del habitáculo, comenzó a gritar para saber dónde se encontraba Graciela que, en uno de los tantos tumbos que dio el rodado, salió despedida. Estaba aprisionada por los restos del autoportante a algunos metros. "Inicialmente -contó- no respondía, así que con mucho esfuerzo, debido a los fuertes dolores que tenía, comencé a desplazarme por un terreno cubierto de vegetación y piedras. Escuché unos quejidos y así pude encontrarla. No tenía fuerzas para levantarla por lo que empecé a gritar pidiendo ayuda".

El conductor de un colectivo, Miguel Matos, dio aviso inmediato a los servicios de emergencia que minutos más tarde rescataron a Graciela y Eduardo. Inicialmente fueron trasladados a centros asistenciales distintos, separados entre sí por unos 35 kilómetros. Al día siguiente, Eduardo, que tenía unos pocos datos de la salud de su esposa que estaba en una sala de terapia intermedia en San Sebastián, se reencontró con ella para continuar con la recuperación. "La realidad es que Graciela se llevó la peor parte porque tiene lesiones en el hígado y el vaso, líquido en la pleura y ocho costillas rotas", subrayó "Bomba".

Por las características del accidente, Vidal no dudó en señalar que "las lesiones que recibimos son menores en relación al accidente que sufrimos. Estamos vivos y eso es lo más importante. Ahora solo pensamos en recuperarnos".

En este sentido, resaltó la labor de los médicos Francisco Vázquez Vismara e Ignacio Méndez Novoa que son quienes continúan evaluándolos.

INNUMERABLES MUESTRAS DE AFECTO

- ¿Tomaron verdadera dimensión de la preocupación de los balcarceños por lo que les ocurrió, lo cual se veía reflejado a través de las redes sociales, fundamentalmente?

- Nuestros hijos nos informaban de todo. Cada mensaje fue de mucha ayuda y nos dio muchas fuerzas para salir adelante.

- ¿Cómo actuó el consulado argentino en San Pablo?

- En todo momento sus integrantes nos transmitieron tranquilidad, diciéndonos que no nos hiciéramos problemas por la documentación que habíamos perdido. A posteriori la misma persona que dio aviso a los servicios de emergencia, Matos, fue al lugar y encontró nuestros documentos y otros efectos personales que poco después nos entregó. Estamos muy agradecidos a él, quien nos visitó dos veces estando internados.

- Por último, ¿cómo fue el reencuentro con sus hijos Sebastián y Santiago?

- (Llanto) Fue algo muy emocionante pero muy difícil a la vez. Pero a partir de su presencia, empezamos a sentirnos un poco mejor, a renovar nuestras esperanzas. Ya pasó lo peor. Ahora estamos en buenas manos con los médicos que nos atienden. Nos vamos a recuperar.

A través de un portal de noticias de Brasil se enteraron los hijos

La falta de noticias de sus padres, con los cuales establecían contactos en forma diaria, les llamó la atención a Santiago, Sebastian y Cecilia, los hijos de Eduardo y Graciela.

Esta situación impulsó a Santiago a buscar a través de la red Internet en medios periodísticos de la zona de Brasil, por la cual se desplazaban sus padres, si algo extraño había sucedido.

"Nosotros nos habíamos comunicado el sábado 16 del mes pasado por última vez, vía telefónica, con nuestros hijos. Fue mi hijo mayor, Santiago, quien a través de un diario brasileño tomó conocimiento de un accidente. Inicialmente no pensó que estábamos involucrados. Hablaban de un matrimonio argentino pero no daban más detalles. Al ver los colores del vehículo se dio cuenta que éramos nosotros", explicó Vidal

Sus hijos lograron comunicarse con el hospital donde él se encontraba internado y recibir alguna información, no así de su madre. Entró en escena el consulado argentino en Brasil cuyas autoridades en pocos minutos obtuvieron detalles de la salud de ambos y se la transmitieron. "Eso le dio a mis hijos más tranquilidad. Dos de ellos, Santiago y Sebastián, viajaron de inmediato vía aérea y el martes a las 11 de la mañana pudimos reencontrarnos con ellos", indicó.