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Lunes 24 de Septiembre de 2018

06 07 2018 | Actualidad | Jorge Peidón

Con casi medio siglo dentro de los Bomberos, Jorge Peidón «cuelga el casco»

«Una vez me dijeron: «Cuando sale a un incendio fíjese que lleva 8 hombres, lo más importante es que vuelvan los 8 hombres, y eso me quedó grabado para siempre. Cuidar al personal es primordial».

Poner punto final a una actividad a la que alguien estuvo ligado por cerca de cincuenta años, no es, seguramente, tarea sencilla. Y sobre todo cuando hay un afecto más que especial por lo que uno hace, por la gente de la que se rodea.

Hoy, Jorge Peidón vive un día muy especial de su vida. Dentro de pocas horas cerrará su historia como parte de los Bomberos Voluntarios para acogerse a los beneficios de la jubilación.

EL PASO INICIAL

Detrás quedarán millones de recuerdos, buenos y no tan buenos, pero recuerdos al fin que pasan a formar parte de una historia que comenzó a tejerse hace cerca de medio siglo atrás, cuando «Jorgito» con escasos 15 años corría en su vieja bicicleta detrás de un compañero que integraba el cuerpo activo de los Bomberos.

Fue así como fue sintiendo una atracción especial por aquellos valientes que dejaban todo de lado ante el sonido de la sirena que anunciaba una emergencia.

El primer paso lo dio como cadete hasta cumplir los 18 años que le permitieron ya ingresar como Bombero cuando la institución era presidida por Juan Pallante y Rodolfo Déramo era Jefe del cuerpo.

Desde entonces, valga la paradoja, mantiene viva la única llama que - lejos de combatir- fue avivando con el paso del tiempo, la de su amor incondicional por la institución.

Jorge Peidón intenta, sin buen resultado, ocultar los sentimientos que se agolpan a medida que se acerca el momento de su alejamiento de la guardia desde donde como cuartelero comparte su función con Fabián Medina y Fabián Sierra.

«LOCURAS» DE JUVENTUD

Atrás quedan las «trampas» que hacía en su casa cuando tenía que eludir a su madre para acudir a un siniestro, «como el día en que en pleno invierno estaba en cama, enfermo y con fiebre y al sentir la sirena me escapé por la ventana para responder al llamado».

Tenía entonces 22 años. Esa fue una de sus tantas «locuras» que con el paso del tiempo fue reconociendo como tales. O aquella oportunidad en que un tornado azotó Balcarce « y mientras todo el mundo corría hacia sus casas para guarecerse con sus familias yo iba a ‘contramano’ desde mi casa corriendo al cuartel»

«Uno corre riesgos desde que arranca la sirena. Hoy veo las locuras que hacen los chicos y si bien los «reto», reconozco que son las mismas que hacía yo», reflexiona con la sabiduría que solo dan los años.

Al preguntarle cómo define el ser Bombero, sin dudarlo respondió: «Es pasión, amor, dedicación al prójimo. Es ser un poco inconciente con uno mismo y es hacer sufrir mucho a la familia, los padres, la esposa, los hijos….»

Jorge pasó por casi todos los puestos posibles dentro de la institución, fue primero Cadete, pasó a Bombero y en algún momento estuvo al frente de una dotación. Pasó luego a integrar el cuerpo de Reserva «el banco de suplentes» como lo denomina, precisando que no obstante también desde allí tuvo, como sus pares, que «salir a la cancha» cuando un servicio lo requería.

CUARTELERO

Ahora, desde hace once años integra el staff de cuarteleros, lugar al que ingresó para cubrir francos de vacaciones y por distintas circunstancias quedó fijo.

Claro que el cambio de rol no fue sencillo. De estar en primera línea ante un llamado a ver cómo los integrantes del cuerpo activo salían ante la emergencia él debía permanecer dentro de la guardia, generaba al principio una serie de sensaciones encontradas, pero con el paso del tiempo se fue acostumbrando y reconociendo a la vez la importancia de la labor que le cabe al cuartelero.

«No fue fácil en el principio tener que quedarse sabiendo que se trataba de emergencias de importancia. Mirar eso desde adentro de la guardia se sufría pero después uno se acostumbra y a la vez empieza a entender lo que es la tarea que de pronto pasa desapercibida para la comunidad pero es de fundamental importancia en el momento del servicio», sostiene añadiendo que «Murias (Héctor) siempre me decía «no te olvides que la ciudad depende de vos», lo que me parecía una gran exageración pero cuando me quedaba solo pensaba y era cierto La emergencia empieza en el teléfono y mucho depende del cuartelero. Tomar bien la dirección ante los nervios de quien pide la emergencia o saber obtener datos precisos es fundamental».

En ese sentido ejemplificó que «si se prende fuego un auto, no es lo mismo que el vehículo esté en la calle que dentro de una cochera o en un garaje y con un equipo de GNC, son cosas que es importante saber para informar debidamente a quienes deben acudir al siniestro».

LO MEJOR Y LO PEOR

A la hora de hacer un balance y destacar que es lo mejor que se lleva de su trayectoria bomberil, Jorge sostiene que por sobre todo están «el gran compañerismo y los muchos amigos que recogí dentro del cuartel».

Como contrapartida, al referirse a los recuerdos más ingratos subrayó que los mismos están relacionados con los accidentes a los que tuvo que asistir y de manera especial en los que había chicos involucrados.

«El dolor más grande lo sufrí un domingo en el que fuimos a un choque frontal en un camino de tierra. Había varios chicos heridos y me tocó trasladar a uno de ellos que traía en mis brazos y falleció en el camino. Llegué a casa y me tiré en la cama a llorar. Fue algo que me shockeó mucho», relata con voz entrecortada como reviviendo aquel momento.

«Hoy los chicos están más preparados, hay un psicólogo asesorando, acompañando pero los sentimientos son los mismos», añade.

EL LEGADO

Pese a lo difícil que puede resultar superar esos momentos, Jorge asegura que por nada del mundo cambiaría algo de lo que fue su vida dentro de la institución.

Y del mismo modo anima a quienes quieren ser bomberos.

«¿Qué les puedo decir?, que se animen, pero tienen que estar convencidos. Es una profesión en la que van a trabajar bajo un reglamento interno que hay que cumplir, pero que lo que se vive acá es algo incomparable, muy difícil de transmitir con palabras.

Ya sobre la despedida manifestó su agradecimiento «a toda la gente que estuvo conmigo, los integrantes de los consejos directivos, a mis compañeros de la guardia y de manera especial a la familia, fundamental, ya que es la que se queda esperando, que está prendida a la radio y espera que uno vuela a la casa».

Jorge Peidón deja hoy de pertenecer a los Bomberos tan solo en los papeles. Bombero se nace y se es para toda la vida. Y más allá de su alejamiento «oficial», seguramente habrá en todo momento una excusa a mano para volver al cuartel para compartir toda esa adrenalina que allí se vive cada vez que suena un teléfono y comienza a sonar la sirena.